Monica Sosnowska, metáforas con material de obra

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Luego de que concluya su muestra en Madrid y Londres, la obra de la escultora polaca Monika Sosnowska estará en Argentina en el 18
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La obra de la escultora polaca Monika Sosnowska resulta fácilmente reconocible por sus formas de carácter arquitectónico o esquemático y por su uso de materiales y procedimientos de origen industrial a los que imprime gracia en sus diseños, arrugándolos, doblándolos o ensamblándolos como si conformaran una construcción. Si en otros contextos transmiten frialdad, al pasar por sus manos ganan una cierta calidez.

Sosnowska se formó en la Academia de Bellas Artes de Poznan y en la Rijksakademie van Beeldende Kunsten de Ámsterdam, vive y trabaja en Varsovia y desde hace aproximadamente una década ha mostrado su obra en algunos de los principales museos internacionales; entre los más recientes la Fundación Serralves de Oporto o The Contemporary Austin, en Texas.

Desde el pasado 1 de diciembre, presenta su primera exhibición en la sede londinense de Hauser & Wirth, proyecto que supone su regreso a la capital británica tras recalar en 2005 en la Serpentine Gallery. Bajo el título de “Structural Exercises”, exhibe trabajos recientes, fechados todos este año y centrados en el estudio de la posibilidad de generar dinamismo a partir de materiales articulados en composiciones que siguen remitiendo a la arquitectura o a la instalación y que, en muchos casos, desconciertan al espectador.

Se exponen siete esculturas que en conjunto dan lugar a una muestra inmersiva y que nacen de la experimentación con materiales poco propicios al experimento, en principio: el hormigón, las vigas de acero, las tuberías… componentes que forman parte de la piel de tantos edificios, que constituyen su soporte o la clave de su solidez y su mantenimiento, y que Sosnowska manipula o deforma haciendo que sus funcionalidades habituales pierdan sentido aunque permanezcan implícitas.

Al tiempo que aporta su creatividad al trabajo formal y estético con esos materiales, la autora polaca nos invita a desafiar ideas preconcebidas sobre lo que sirve y lo que no a la hora de moldear una escultura y a reflexionar sobre las implicaciones políticas y psicológicas de la elección de unos u otros elementos a la hora de trabajar.

Su interés por los valores metafóricos o poéticos de los componentes de la arquitectura tiene probablemente origen en la rápida transformación urbana que ha experimentado Varsovia, ciudad natal de Sosnowska, desde fines de los ochenta. La arquitectura de época socialista dio paso a nuevas construcciones, ruina y renovación, en la etapa en que ella alcanzaba su mayoría de edad.

Monica Sosnowska. Rebar 12, 2017. Cortesía de la artista y Hauser & Wirth
Monica Sosnowska. Rebar 12, 2017. Cortesía de la artista y Hauser & Wirth

La dialéctica resultante de este proceso de construcción y destrucción tuvo ecos duraderos en su obra, que en otras ocasiones ha incorporado escaleras, pasamanos y mobiliario urbano para generar a partir de ellos encuentros inesperados, pero para este proyecto en Hauser & Wirth ha preferido dirigir nuestra atención hacia los materiales mismos, las transformaciones alquímicas a las que están sometidos y los cambios de contexto que experimentan. En palabras de la propia Sosnowska, ese fijarse en el fragmento obedece a que la arquitectura organiza, introduce el orden y refleja los sistemas políticos y sociales, pero mis trabajos tratan sobre la introducción del caos y la incertidumbre. Hacen que lo real deje de ser obvio.

La interacción, al menos espacial, del espectador con estas piezas es inevitable: en Rebar 16, nos presenta varillas de acero que surgen de la pared componiendo una especie de cola de caballo que cuelga hacia el suelo, sujeta a la gravedad, y esa fluidez en el manejo del acero la mantuvo en Rebar 20, formada por una barra que emerge del techo y desaparece en él cual Guadiana, trazando una línea delicada. Otro grupo de barras de acero se contorsiona en Rebar 12. El peso y la durabilidad inherentes al material se convierten aquí en ligereza y flexibilidad.

En Pipe, ha llegado a convertir una barra de acero en una forma cilíndrica doble con las cualidades fluidas de una banda de Moebius.

Unas y otras piezas convierten el espacio físico en mental y distorsionan, desde un enfoque lúdico, nuestra percepción del mismo. El carácter envolvente del proyecto deriva precisamente de la comunicación estrecha de sus obras con las salas: brotan de sus paredes y techos, se hunden en ellos, los habitan.

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