Una obra teatral que dura 24 h con polémica incluida

La obra del belga Jan Fabre, Mount Olympus, está generando polémicas en toda Europa por sus escenas osadas de sexo explicito. Mire un video con algunas escenas.
mounth olympus
mounth olympus

"Mount Olympus" fue lo que prometía ser: el acontecimiento teatral de la temporada, casi del siglo en Europa. El Belga Jan Fabre es su director y creador y la obra está basada en una revisión de 33 tragedias griegas, en una versión muy particular con una obra teatral que dura 24 hs. Si, como lo lee, un día completo de teatro. 

Más allá del talento del creador belga Jan Fabre, responsable de esta locura escénica, el mayor mérito de la jornada, por derecho, por justicia, hay que reconocérselo a los intérpretes, 30 personas que literalmente llevaron al espectador al éxtasis con sus cuerpos. Poco importa que estuvieran desnudos, que enseñaran lo que todos tapamos en sociedad, que jugaran al sexo y a la muerte para representar lo que somos: humanos que para nacer usan el sexo y para morir usan la vida. 

Es es acontecimiento de la temporada europea porque es la comunión perfecta y profunda entre los que hacen el teatro y los que lo miran. Es la ocasión idílica para la hermandad y fusión entre los actores y espectadores.

En la obra se se sucedieron las esencias de las 33 tragedias griegas conservadas destiladas a lo largo de 14 capítulos y tres descansos, también llamados “horas de dormir”. El que quiso se fue a dormir a casa (unos volvieron y otros no) o a las salas habilitadas para el descanso. Otros dormitaban en la butaca y los sueños se mezclaban con ecos de Fedra, Hipólito o Hércules. Cada cual elige. Otros eligieron perderse a Electra para comer tranquilo y caminar un rato en soledad mientras casi todo el mundo estaba dentro. Y así fueron pasando las horas.

Mount Olympus se basa en la de las “Grandes Dionisias”, el mayor festival dramático de la Grecia antigua (siglo VI A.C). E intenta reproducir esas fiestas, orgiásticas, donde los poetas representaban sus tragedias. Y nada era sutil sino más bien explícito y muy directo.

Y en estas apareció Dionisio bañado en dorado para levantar a todo el patio de butacas, que no dejó de saltar, gritar, aplaudir, jalear, corear, enloquecer en definitiva, durante la última media hora de función y durante los 20 minutos de aplausos posteriores a la rúbrica que sellaba la vivencia.

Te puede interesar

google-site-verification: google5fe333d7a5080da2.html