La noche de las ideas, segunda edición

A 50 años del Mayo Francés, este año, el viejo Hotel Ostende famoso por sus leyendas, por haber hospedado a grandes personajes e inspirado clásicos de la literatura universal, será sede de la nueva edición de este encuentro de pensadores.
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“En una esquina mítica de Ostende emerge el Viejo Hotel. Único en la costa atlántica, a metros del mar y en tierras de médanos infinitos. Historia, cultura y un especial trato a sus huéspedes mantienen la vigencia de un hotel fiel a sus orígenes y con una mirada permanente hacia el futuro”. Así se describe en su sitio oficial al Viejo pero no olvidado Hotel Ostende, que entre el 24 y el 27 de enero alojará a diferentes académicos reunidos por La Noche de las Ideas 2018, un evento global que cada enero impulsa el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia y tiene lugar en más de 50 países a la vez. Y el lugar elegido no es casualidad: allí se han inspirado grandes escritores y han emergido importantes obras.

Este año, el encuentro nucleará a filósofos y pensadores bajo el lema “¿La imaginación al poder? (Re)Tomar la palabra”, en referencia a la conmemoración de los 50 años del Mayo Francés.

Durante cuatro días, más de veinte estudiosos, artistas y escritores reflexionarán y se expresarán sobre las relaciones entre poder e imaginación en todos los ámbitos de la vida. Charlas, mesas redondas, lecturas de textos, proyecciones de películas, narraciones, espectáculos musicales y actividades para niños se llevarán a cabo en este hotel que encierra mitos e historias entre sus pasillos y habitaciones.

Un balneario y un hotel centenarios


Ostende es un balneario turístico de nuestra costa atlántica, inaugurado hace más de cien años, ubicado dentro del Partido de Pinamar y caracterizado por anchas playas y grandes dunas. El 21 de marzo de 1913, la Revista Fray Mocho anunciaba con entusiasmo la creación de esta “fabulosa villa balnearia”, y agregaba: “El progreso de la República Argentina aumenta enormemente. Fray Mocho se complace en divulgar la noticia del admirable récord batido por nuestro país(...) Ahora es la República Argentina la que puede jactarse, con orgullo, de ser la única que con mayor rapidez puede fundar un magnífico balneario que asombra. Nos referimos al balneario Ostende que llegará a ser el preferido de la República. Sobre la orilla del mar, hasta hace seis meses desierta, hoy se levanta un pueblo”. Y era cierto: a comienzos del siglo XX, la zona donde hoy se levanta Pinamar y las localidades vecinas, consistía en un desierto hostil de grandes dunas movedizas, agua salada y viento.

Cuenta la leyenda que visitar el hotel, a comienzos del siglo XX, implicaba de por sí una aventura. Para llegar desde Buenos Aires había que tomar un tren en la Estación Constitución hasta la estación Juancho. Luego había que hacer un viaje de varios kilómetros atravesando el mar de dunas hasta Colonia Tokio y, finalmente, hacer un transbordo a un pequeño tren de vías móviles hasta llegar a destino. Pero eso no era todo. Era frecuente que, durante su estadía, los visitantes despertaran por la mañana y se encontraran con el hotel tapado de arena por las dunas, viéndose obligados a palearla para poder salir por las ventanas del primer piso. A veces, por el mismo motivo, también debían ingresar por la ventana o por una pasarela de tablones montada para que la arena que inundaba la plata baja no fuese razón para parar el funcionamiento del hotel. Estas peripecias para llegar e ingresar, lejos de ser un motivo para no visitarlo, se trasformaban en parte de la experiencia que ofrecía.

Fuente: ministerio de cultura

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