Descifran un calendario perfecto de 364 días

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El calendario “perfecto” de 364 días de la secta de Qumrán fue descifrado por investigadores de la Universidad de Haifa. Es uno de los dos últimos manuscritos que aún seguían siendo un misterio de los hallados en la cueva.
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Los esenios eran una comunidad enigmática. Esta hermandad judía se estableció alrededor del siglo II antes de Cristo, poco después de la Revuelta de los macabeos, una rebelión ocurrida entre los años 167 y 160 a.C. contra el imperio seléucida, de costumbres griegas y élites macedonias. Parte de este grupo se estableció en el valle de Qumrán, en el desierto de Judea, lo que ahora seria Cisjordania.

En una terraza a unos dos kilómetros del mar Muerto, sobre los acantilados, cerca del oasis de Ayin Feshja, los esenios vivieron en una fortaleza ubicada cerca de un conjunto de cuevas. Tras siglos olvidados, su legado salió a la luz en 1946, cuando unos pastores beduinos descubrieron accidentalmente una serie de manuscritos escritos en hebreo y arameo (y unos pocos en griego).

Durante los siguientes años fueron aparecieron textos en distintas grutas de la región hasta llegar a los 900 que se conocen actualmente. Estos documentos constituyen el texto bíblico más antiguo encontrado hasta la fecha. Se hallaron unas 200 copias fragmentadas de los libros de la Bíblia hebrea e incluso un ejemplar completo del libro de Isaías. Pero no solo había textos religiosos.

Entre los manuscritos se encontraban normas y oraciones específicas de los esenios y alejadas del canon de Tanaj (lo que los cristianos entienden como el Antiguo Testamento). Y también había calendarios como el que acaba de ser descifrado por investigadores de la Universidad de Haifa, que se han pasado todo un año reconstruyendo minuciosamente más de 60 pequeñas secciones (algunas de apenas un centímetro cuadrado) escritas en un código secreto.

La práctica totalidad de los rollos de Qumrán hace años que fueron restaurados, interpretados y publicados. Ahora, con la aportación de los profesores Eshbal Ratson y Jonathan Ben-Dov se ha logrado desentrañar uno de los dos últimos que se mantenían impenetrables. El texto explica el calendario único de 364 días utilizado por los miembros de la secta del desierto de Judea, incluido el descubrimiento por primera vez del nombre que daban los esenios a los días especiales que marcaban las transiciones entre las cuatro estaciones.

“Los miembros de la hermandad de Qumrán, que se referían a sí mismos como la comunidad de Yahad (Juntos), eran un grupo fanático que vivía una vida ermitaña en el desierto y se enfrentaba a la persecución del poder dominante de la época. Escribieron numerosos rollos, incluyendo un pequeño número escrito en código”, apuntan los investigadores.
Su calendario de 364 días fue la causa de un feroz debate entre los diferentes grupos judíos durante el periodo del Segundo Templo (entre el 530 a.C. y el 70 d.C.). “El calendario lunar, que sigue el judaísmo hasta nuestros días, requiere una gran cantidad de decisiones humanas. La gente debe mirar las estrellas y la luna e informar sobre sus observaciones, y alguien debe estar facultado para decidir sobre el nuevo mes y la aplicación de los años bisiestos”, explican Ratson y Ben-Dov en un comunicado.

“El calendario de 364 días, por el contrario, era perfecto. Como este número se puede dividir por cuatro y por siete, las ocasiones especiales siempre caen en el mismo día. Esto evita la necesidad de decidir, por ejemplo, qué sucede cuando una determinada ocasión cae en sábado, como sucede a menudo en el calendario lunar. El calendario de Qumran no cambia, y parece haber incorporado las creencias de los miembros de esta comunidad con respecto a la perfección y la santidad“, añaden.

El pergamino descifrado describe las principales fechas de la secta. Habla, por ejemplo, de dos ocasiones especiales que no se mencionan en la Biblia pero que ya se conocían gracias a un pergamino del templo de Qumrán: las fiestas de Vino Nuevo y Aceite Nuevo. Estas datas constituían una extensión del festival de Shavuot, que conmemora cuando Dios la entregó la Torá a Moisés en el Monte Sinaí. Las tres fiestas tienen exactamente 50 días entre cada una de ellas.

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Los investigadores de la Universidad de Haifa se encontraron, además, con un hecho sorprendente. Sabían por rollos anteriores que los esenios celebraban la transición entre las estaciones, pero hasta ahora nadie había encontrado como llamaban a esos días especiales. El texto descifrado, sin embargo, revela que la hermandad se refería a estas fechas con la palabra Tekufah, que en hebreo actual significa “período”.

“Este término es habitual en la literatura rabínica posterior y en los mosaicos que datan del período talmúdico, y podríamos haber supuesto que también se usaría con este significado en los rollos, pero esta es la primera vez que se revela”, explican Ratson y Ben-Dov. Ambos investigadores creen que un escriba se vio obligado a corregir los errores cometidos por la persona que escribió originalmente el pergamino y agregó la información que faltaba entre las columnas del texto.

“El rollo está escrito en código, pero su contenido es simple y conocido, y no había ninguna razón para ocultarlo. Esta práctica también se encuentra en muchos lugares fuera de Israel, donde los líderes escriben en código secreto, incluso cuando se discuten asuntos universalmente conocidos, como un reflejo de su estatus”, concluyen.

Fuente: la vanguardia

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