Tennessee Williams vuelve a Buenos Aires

Dulce pájaro de juventud, una obra en la que el inexorable paso del tiempo es el gran protagonista marca el regreso de Tenesse Williams al teatro porteño.
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Ambientada en el Sur de Estados Unidos, en St.Cloud, Mississippi, la obra recrea, en principio, los vanos intentos del joven Chance Wayne por conquistar a Heavenly, la hija de su jefe. Éste, entendiendo lo poco que el pretendiente puede ofrecer a su hija, la manda a Europa, para alejarla de la situación. Años después, Chance regresa a la ciudad junto a Alexandra Del Lago, una célebre actriz, en plena decadencia, incapaz de asumir los estragos del paso del tiempo.

Flaubert dijo “Madame Bovary soy yo”. Tennessee Williams podría parafrasearlo y decir lo mismo de su Alexandra del Lago en Dulce pájaro de  juventud. Escrita en los últimos años de la década del cincuenta, cuando comenzaba a declinar su buena estrella en Broadway, no tiene la intensidad y contundencia de sus obras anteriores pero sus protagonistas impactan tanto como las parejas de Blanche y Stanley en Un tranvía llamado deseo, Alma y John en Verano y humo, o Brick y Maggie en La gata sobre el tejado de zinc caliente. Aún así, “Ten” siente que le quitan vuelo y fuerza los debates que sigue teniendo con la censura, con el Código Hays, con la Asociación de Derechos de la Decencia y con los mismos críticos teatrales que nunca terminaron de aceptarlo y reconocerlo como dramaturgo por su condición homosexual. Esta debilidad existencial del escritor trasunta la precaria vida emocional de la pareja protagónica de esta pieza. La sensación de fracaso y de pérdida de la inspiración, sumada al paso de los años, unen a “Ten” con su Alejandra del Lago. La obra transita, en definitiva, el paso inclemente y desaforado del tiempo que arrastra todo tras de sí.

En un bucle infinito, Alexandra del Lago y Chance Wayne se buscan y se utilizan desesperadamente para rescatar algo del paraíso perdido. “No pido que sientan pena por mí, solo que me comprendan…Ni siquiera eso… no. Solo que se reconozcan en mí y que reconozcan al enemigo, el tiempo, en todos nosotros”, acota Chance y en sus palabras anida la piedad que Williams siente hacia sus vulnerados personajes. La doble moral, el puritanismo, la represión y el odio racial habitan las calles de St. Cloud, esa  ciudad manejada a golpe de corrupción política por el “Jefe” Finley: éste es el espacio donde Alejandra y Chance desandan su historia y donde deben aprender a reconocerse y aceptarse y a entender que, además, no los une ni el amor, ni el deseo sino la vana pretensión de querer detener el tiempo. En Dulce pájaro de juventud la angustia atraviesa el espacio íntimo, se desparrama por las calles y hace de la historia de Alejandra y Chance el periplo de dos soledades que, como dos viajeros en un único asiento de tren, se sientan en la misma cama sin alcanzar nunca la satisfacción ni la paz.

Dulce pájaro de juventud De Tennessee Williams Traducción de Cristina Piña Versión de Oscar Barney Finn.

Fuente: miraba

Elenco: Beatriz Spelzini, Sergio Surraco, Carlos Kaspar, Malena Figo, Victorio D’Alessandro, Pablo Mariuzzi, Maby Salerno, Pablo Flores Maini, Gastón Ares, Sebastian Dartayette.
Pianista: Pablo Viotti.
Música Original: Axel Kryeger
Letra canción original: Gonzalo Demaría
Diseño de escenografía: Daniel Feijoo
Diseño de Vestuario: Mini Zuccheri 
Colaboración en vestuario: Paula Molina
Diseño de Iluminación: Claudio Del Bianco
Asistencia de iluminación: Facundo David
Diseño de peinados: Ricardo Fasán
Diseño de maquillaje: Elisa D `Agustini
Fotografía: Mili Morsella
Producción ejecutiva: Sol Vannelli / Verónica Dragui
Asistencia de dirección: Mauro J. Pérez / Lucía Cicchitti.
Dirección y puesta en escena: Oscar Barney Finn

Funciones: jueves a domingo a las 20.30 hs

Centro Cultural 25 de Mayo – Av. Triunvirato 4444 – CABA

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