Juan Pablo Barrios, de la actuación a la dirección teatral

Entrevista SEMANAL. Es profesor en letras, actor y dramaturgo, “el verdadero artista es el que puede cuestionar el discurso hegemónico” nos dice Juan Pablo Barrios.
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Para iniciar el reportaje me gustaría que me cuentes algo de tu vida, fuera del teatro.¿Tu familia te incentivó para que estudiaras teatro? ¿Te apoyaban para hacerlo?

JPB: Siempre me apoyó. Es más, el primer taller que hago, que fue en Lomas de Zamora, fue gracias al incentivo y a la búsqueda de mi madre. Y creo que hubiese sido realmente difícil actuar o realizar una obra sin ese apoyo. Por que además, creo, que es importantísimo que un padre no sea un obstáculo para la realización de los deseos de un hijo

¿Por qué nació la vocación de ser actor y posteriormente la de director, o por quién?

jpb: Cuando empecé a estudiar teatro, realmente no lo conocía o, si lo conocía, había visto pseudoteatro: teatro malo para escuelas. Entonces creo que mi deseo por ser actor nació gracias al cine. De adolescente admiraba Almodóvar, Kieslowski, Lynch. Y creo que mi cinefilia influyó muchísimo en cómo concibo yo el teatro.

¿Y cómo nació esa vocación?

JPB: La pregunta por cómo nació la vocación de ser director es más difícil de responder o no lo tengo tan claro. Creo que el “germen” está en el gusto por la observación y la mirada critica durante los talleres, especialmente de Andrea Garrote y Cristian Drut. Es decir, siempre me interesaba ver a mis compañeros actuar, y cómo lograban llegar a determinados estados. También me parece que gracias a la admiración a ciertos directores, como Garcia Wehbi, llegué a pensar en tener ganas de dirigir

¿Por qué estudiaste letras, se complementaba con la actuación y el teatro...?

JPB: Decidí estudiar letras porque siempre amé la literatura. Después, durante la carrera, me incliné más por la lingüística. Creo que porque a veces me aburría la mirada “intelectualoide” que se tiene de la literatura en algunas materias. Y en ese sentido, a veces el estudio de Letras es perjudicial para luego escribir tus propios textos. Por eso, entonces, traté cuando empecé a escribir “Extorsión…” jugar con todos mis prejuicios porque no creo que uno pueda sacárselos. Por otro lado, creo que sirve para una persona que estudia teatro o se dedica a eso, estudiar o trabajar de otra cosa: porque, justamente, eso es lo que enriquece al teatro, amplía universos. Sino, quedaría en una mera auto-referencialidad.

¿Qué te da mayor placer, escribir una pieza teatral filosófica, dirigirla o actuarla?

JPB: Mi mayor placer pasa por la actuación y es lo que más practiqué. Y creo que tiene que ver con el deseo de “poner el cuerpo”; cosa que la dirección y la dramaturgia no te brinda (en principio) esa posibilidad.

¿Cuál serÌa el sueño al que queres llegar primero como actor y luego como director? Y como dramaturgo?

JPB: En principio, y fundamentalmente, mi sueño como actor es trabajar con gente que admiro. Y como director, supongo que mi sueño es formar con gente amiga y talentosa un grupo de trabajo. En ese sentido, con la obra, encontré gente con quien me gustaría trabajar en otros proyectos. También, claramente, el sueño de uno como artista es que la a gente, a la critica le guste tu trabajo. Y, por último, como dramaturgo, no sé cuál es mi sueño. Porque, fundamentalmente, no me considero un dramaturgo: escribo no para que se publique como libro, sino para usar el texto como medio para actuar, como medio para dirigir. Es decir, no escribo con fines literarios, sino con fines teatrales.

¿Existe algún papel que dejarÌas de hacer porque te harÌa ruido moral?

JPB: Supongo que no. Creo que la actuación debe ser amoral, como Wilde decìa que el arte debe ser amoral. Porque creo que el verdadero artista es el que puede cuestionar el discurso hegemónico, el que realiza preguntas que inquietan a una determinada sociedad de determinado contexto histórico. O…el que puede tocar una llaga y a partir de eso puede lograr crear algo bello.

¿Cómo te gustarÌa ser reconocido despues de una vida dedicada al teatro, como un director que rompió los esquemas, como un actor que lograba interpretar los papeles más rebuscados o como un dramaturgo que hizo trascender su obra metaforizando temas que otros no lograron?

JPB: Si tengo que elegir entre esas tres opciones, elijo la primera. Pero no por querer romper esquemas de una manera caprichosa. Uno nunca puede negar el pasado o la tradición: las obras nacen de por sí de una red de textos con los cuales dialoga. Y digo “texto” en el amplio sentido de la palabra, escritos como no. Pero sí me interesaría dejar una marca, “hablar diferente” y, por lo tanto, poder decir otras cosas.

Samuel Beckett dijo “Cada palabra es como una innecesaria mancha en el silencio y en la nada.” ¿Vos también consideras que las palabras manchan el silencio o en tus obras los silencios manchan el texto?

JPB: Creo que Beckett dijo esa frase en un momento donde se cuestionaba el poder de comunicación de la palabra. Pienso que en mi obra es central la palabra; pero no porque la palabra sea “lo importante” o “lo trascendental”. Sino porque la capacidad de hablar es propia de lo humano y nos constituimos como seres sociales a partir de la palabra. Lo que sí puedo decir es que yo pretendo o me gustaría cuestionar el poder de la palabra para poder cuestionar así ciertos valores, dogmas sociales o redes de poder.
Esta última obra en la que intervenÌs lo hacés como director. ¿Qué virtudes te ves en este rol?

Es muy difícil e incómodo responder esta pregunta. Pero pienso que una de mis virtudes es la capacidad de diálogo: con los actores, con el escenográfo, con cualquier persona que integre el proyecto desde el rol que tenga. Por que pienso que la obra no es mía, sino de todos. Me interesa que todos se apropien de la obra. Y también supongo que tengo la habilidad para guiar a los actores.

¿Cuál es tu óptica conceptual a la hora de encarar la direccion de una obra?

JPB: Yo concibo al teatro de los actores. La puesta, desde mi punto de vista, se centra en las posibilidades actorales y en todos los juegos que puedan realizar. Así también pienso el teatro: como un juego. El teatro debe tener sus propias reglas, su propio lenguaje, no tener ningún tipo de dependencia. Y una obra debe generar una nueva manera de hablar, una nueva manera de encontrarse con el otro.

¿Si tuvieses que hacer una pieza teatral en Europa y tuvieses que dirigir a Dario Fo, que le dirÌas?

JPB: Realmente no sé. También, pienso,que depende del proyecto que se trate.

Cuando mueras la gente pensara en vos como el...

JPB: Estaría bueno saberlo. Pero espero que me recuerden como una buena persona y feliz.

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