Cuando las momias meditan

Humanidades 08/05/2017 Por
Un monje momificado buscando el Nirvana
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La meditación describe la práctica de un estado de atención concentrada, sobre un objeto externo, pensamiento, la propia conciencia, o el propio estado de concentración.

Originalmente se la indicaba como un tipo de ejercicio intelectual. De este modo, en el ámbito religioso occidental se ha distinguido entre «meditación» y «contemplación», reservando a la segunda un significado religioso o espiritual. Esta distinción se vuelve tenue en la cultura oriental, de forma que al comienzo de la influencia del pensamiento oriental en Europa, la palabra adquiriría un nuevo uso popular.

Este nuevo uso se refiere a la meditación propia del yoga, originada en la India. En el siglo XIX, los teósofos adoptaron la palabra «meditación» para referirse a las diversas prácticas de recogimiento interior o contemplación propias del hinduismo, budismo y otras religiones orientales.

La meditación se caracteriza normalmente por tener algunos de estos rasgos:

Un estado de concentración sobre la realidad del momento presente
Un estado experimentado cuando la mente se disuelve y es libre de sus propios pensamientos
Una concentración en la cual la atención es liberada de su actividad común y es focalizada en Dios (propio de las religiones teístas)
Una focalización de la mente en un único objeto de percepción, como por ejemplo la respiración o la recitación constante de un vocablo o de una sucesión de ellos.

Un monje momificado hace 200 años y hallado en el distrito de Ulan Bator, en Mongólia, según los budistas veteranos de la zona no está muerto sino que está vivo en un estado profundo de meditación.

En la actualidad se están realizando exámenes forenses para determinar la edad exacta del hallazgo y sobre todo como es que el frío de la región preservó el cuerpo tan bien.

El hombre se encontraba en muy estado de conservación envuelto en pieles de animales. Pero lo más asombroso es que la posición del hombre es la de una persona que está meditando, es decir, sentado con las piernas cruzadas, las manos entrecruzadas y la espalda erguida.

Por esa posición es que los budistas practicantes dicen que la momia está en un raro estado espiritual de meditación llamado ““tukdam”, sosteniendo que el hombre no está muerto sino en estado de elevación espiritual.

“Yo tuve el privilegio de cuidar de algunos monjes que alcanzaron el estado de “tukdam““ —dijo al “Siberian Times” el médico Barry Kerzin, conocido por cuidar del Dalai Lama. “Si la persona puede mantenerse en este estado por más de tres semanas —lo que acontece raramente— su cuerpo comienza a encogerse gradualmente y, en el final, lo que queda de la persona es su cabello, uñas y ropas. E n este caso, personas que viven próximas al monje ven un arcoiris que brilla en el cielo por varios dias consecutivos. Es el estado más próximo al estado de Buda.

Si el monje consigue continuar en ese estado meditativo, puede tornarse un Buda y al alcanzar tal nivel espiritual, o de meditación también puede ayudar a otros, y todos alrededor sentir una alegria profunda.

La noticia de este místico descubrimiento fue publicada por primara vez en “Siberian Times” De acuerdo con Ganhugiyn Purevbata, profesor del Instituto de Arte Budista da Mongólia, el monge “está sentado en la posición de loto, con la mano izquierda abierta, y la derecha simboliza el rezo de Sutra”.

“Esto es una señal que el Lama no está muerto, pero sí en un estado de meditación muy profunda, de acuerdo con la tradición antigüa de los Lamas budistas” dice Purevbata.
La meditación es importante dentro del budismo. Cada escuela tiene diferentes maneras y técnicas específicas. Para algunas es la forma mediante la cual la mente logra alcanzar un plano de realidad y entendimiento que va más allá de lo aprendido y, tiene que ver más con lo sensorial. También se puede ampliar o controlar el espectro de motivaciones de la personalidad. En el budismo zen, sin embargo, se dice que la meditación es un estado natural de crecimiento si el ego no lo interrumpe. En el hinduismo, en las escuelas de yoga y vedanta, la meditación es parte de dos de las seis ramas de la filosofía hindú.

Las técnicas de aproximación a la meditación varían desde las que se basan en observar la respiración, en visualizar algún pensamiento positivo o imagen inspiradora, enfocar algún objeto o imagen (como un mándala), las invocaciones, hasta las que se basan en tipos de compleja «alquimia espiritual». También existen las meditaciones sin objeto, desenfocando la tensión mental. Además de lo descrito antes sobre el pensamiento en la meditación, durante ésta se puede dejar fluir libremente las imágenes mentales, sean claras o confusas, como cuando se está a punto de conciliar el sueño. También se puede dejar fluir las sensaciones, emociones, impulsos y energías corporales, normalmente sin intervenir en ellas, pero tampoco dejándose llevar o enredar, de manera que muestran finalmente una tendencia a reordenarse por sí solas; aunque existen métodos de reflexión y técnicas de concentración en que la conciencia las puede manejar.

Son estás técnicas de concentración las que llevan a una persona a entrar en un estado de distintas categorías como el alpha o beta y en el cual los monjes llegan a posicionarse con años de práctica y adquisición del “Conocimiento superior”. Esto es lo que ocurre con esta momia hallada que según los occidentales está muerta y según los orientales sigue viva en estado de trance.

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