Peter Greenaway

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Hasta mediados de los 90, el director británico Peter Greenaway fue todo un héroe para los cinéfilos.
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Luego de que Peter Greenaway fuera todo un héroe para los cinéfilos , a parir de los 90 rápidamente fue relegado a la marginalidad, quizás por pecar de demasiado abstraccionismo, quizás por no dejar comprender su mensaje de manera más directa, no sé. Pero lo cierto es que sigue siendo un director de extraordinaria concepción visual y este año los argentinos tendremos el placer de verlo filmar en un proyecto muy ambicioso y deseable. Filmar un cuento de Jorge Luis Borges.

En un diario español y al respecto de una consulta sobre su decepción del cine decía lo siguiente:  

"No creo que merezca ser considerado un arte. Hollywood hizo una declaración hace no mucho, en la que aseguraba que solo el 5 por ciento de las películas actuales se ven en el cine, por lo que el 95 por ciento de todas las películas realizadas en todo el mundo se ven en algún tipo de pantalla minúscula. El único lugar donde puedes ver películas en pantallas grandes son los festivales de cine. Así que, como llevo años diciendo, el cine se está muriendo y no voy a llorar. Lo que vendrá después será mucho más emocionante. Yo quiero hacer cine en tiempo presente, no narrativo y multipantalla. Tiempo presente significa que puedo hacer y proyectar una película el lunes, y proyectar una versión diferente de la misma el martes, y actualizarla de nuevo el miércoles, y así sucesivamente. Lo más aburrido de Casablanca es que es la misma película cada vez que la ves. Tenemos un cine basado en el texto: todas las películas comenzaron su vida como un texto y se enuncian como textos. El problema es, como dijo Rembrandt, que “que tengas ojos no significa que puedas ver”. La mayoría de la gente es visualmente analfabeta. Si no ha estudiado Arte o Diseño o Arquitectura, entonces usted es visualmente analfabeto. Entonces yo quería pintar imágenes, en una forma curiosa, en una asociación con la música. El cine hace eso y creo que la música es increíblemente importante en el cine.” 

¿Está por hacer algo en Argentina?

“Si, estoy por filmar una película sobre Borges. Pero no voy a ilustrar un cuento corto de Borges, voy a construir sobre lo que él hizo y convertirlo en otra cosa. Hubo mucha pintura en los ochenta que se llamaba pintura de la apropiación, tomas un arte del presente y lo retrabajas continuamente. Eso es muy honorable y muy legítimo desde que Dalí pinto un bigote sobre la Mona Lisa y a partir de ahí todos hemos estado haciendo lo mismo. De la misma manera que Borges no trata de la vida realsino que sobre la litertura. Está construyendo libros sobre libros. Entonces yo quiero construir imágenes sobre imágenes.”

A una muy temprana edad, Greenaway decidió que quería ser un pintor y desarrolló un interés por el cine europeo, particularmente por las cintas de Antonioni, Bergman, Godard, Pasolini y Resnais.

En 1962 inició estudios en el Walthamstow College of Art, donde compartió cursos con el músico Ian Dury con quien posteriormente trabajaría en El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante. En el Walthamstow College realizó su primer cortometraje titulado Death of Sentiment y que se desarrollaba alrededor de objetos del patio de una iglesia: cruces, ángeles volando, tipografía esculpida en la roca. La película fue filmada en cuatro cementerios londinenses.

En 1965 se unió a la Oficina Central de Información (COI), donde trabajó durante 15 años como editor y director. En 1966 dirigió Train, con fragmentos de la filmación del último tren de vapor que llegó a la estación de Waterloo, que estaba ubicada justo detrás de su lugar de trabajo en el COI. Una cinta de estilo abstracto influenciada por Fernand Léger y su ballet mécanique, todo montado por cortes sobre una banda sonora de música concreta. En 1966 también dirigió Tree, siendo el protagonista un árbol del Royal Festival Hall de Londres que se encontraba completamente rodeado de cemento.

La década de 1970 verá un Greenaway más serio que desarrollará en 1978 Vertical Features Remake y A Walk Through H. La primera, un estudio sobre formas con estructuras aritméticas y la segunda, un viaje a través de varios mapas.

En 1980 Greenaway producirá su más ambicioso trabajo hasta ese momento, titulado The Falls: un monstruo fantástico, una enciclopedia de lo absurdo de material asociable con el vuelo, con la ley de la gravedad, 92 víctimas de algo que denominó (VUE) “Violent Unknown Event” o Evento Violento Desconocido. Los años 80 vieron las mejores películas de Greenaway: El contrato del dibujante en 1982, A Zed & Two Noughts en 1985, El vientre del arquitecto en 1987, Drowning by Numbers (también traducida como Conspiración de mujeres) en 1988 y El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante en 1989, su película más conocida por el público.

Los noventa nos dieron las más atractivas a nivel visual Los libros de Próspero en 1991, la controvertida El niño de Mâcon en 1993, The Pillow Book en 1996, y 8 1/2Women en 1999.

Las maletas de Tulse Luper: La historia de Moab (1.ª parte) de 2003, Las maletas de Tulse Luper: De vaux al mar (2.ª parte) de 2004, y Nightwatching de 2007 (sobre el cuadro La ronda de noche de Rembrandt) son sus últimos filmes para la pantalla grande, unas extravaganzas multimedia que incluyen las más innovadoras técnicas.

En la mente de Peter Greenaway está la actitud de que aún no hemos visto lo que puede ser el cine, como se dijo anteriormente. Su ambición es intentar reinventarlo. Expuso vídeos de su creación en la edición de la Exposición Universal Shanghái 2010, en el Árbol del Aire del pabellón de Madrid, en una iniciativa llevada a cabo por el grupo Open This End.

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