Carme Riera: "No se puede ser escritor sin tener una mirada sobre el entorno"

Entrevista SEMANAL: La escritora y miembro de la Real Academia Española, Carme Riera, es uno de los pilares de las letras españolas del momento.
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Carme Riera es entre otras cosas escritora, ensayista y ocupa una silla (más precisamente la "N") en la Real Academia Española. Fue en el 2014 presidenta de Certamen De Narrativa Breve que se realiza en España y fue Premio Nacional de las Letras en 2015. Estuvo por la Feria del libro de Buenos Aires y pudimos acercarnos para hacerle algunas preguntas.

Con la misma amabilidad que siempre la caracterizó respondió algunas preguntas sobre el estado de la literatura. 

Carme Riera nació en Palma de Mallorca, ciudad en la que residió hasta 1965, año en que se trasladó a Barcelona, donde estudió Filología Hispánica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma. En 1970 se licenció y un año después comenzó a trabajar como profesora contratada en la misma facultad. Doctora en Filología Hispánica, es en la actualidad catedrática de Literatura Española en la Universidad Autónoma de Barcelona, en la que, además, es directora de la Cátedra Goytisolo, así como coordinadora de la obra completa del autor, del que en 2003 publicó la antología Los poemas son mi orgullo. Nombrada en 2001 asesora del encuentro cultural “Fòrum 2004?, es miembro de la Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona desde 2002.

Narradora, guionista y ensayista, Carme Riera inicia su carrera literaria en 1972, escribiendo tanto en catalán como en castellano. Su producción literaria es muy extensa. Gran conocedora de la denominada Generación del 50, que constituyó el objeto de su tesis doctoral, ha publicado diversos estudios y realizado ediciones críticas y literarias de diversos autores de dicha generación. Precisamente entre sus obras más recientes se encuentra la publicada en Círculo de Lectores con el título Partidarios de la felicidad. Escribe en catalán y, normalmente, asume también la traducción de sus obras al castellano.

Entre sus novelas destacan En el último azul (Alfaguara, 1995), premios Nacional de Narrativa, Josep Pla, Crexells, Lletra d’Or y Premio Vittorini a la mejor novela extranjera publicada en Italia en el año 2000; Por el cielo y más allá (Alfaguara, 2000), Premio de la Crítica Serra d’Or; La mitad del alma (Alfaguara, 2005), Premio Sant Jordi 2003; El verano del inglés (Alfaguara, 2006), y Naturaleza casi muerta (Alfaguara, 2012). Su obra ha sido traducida al inglés, alemán, italiano, portugués, francés, ruso, griego, holandés, rumano, hebreo, húngaro, turco y eslovaco. En 2001 recibió el Premio Nacional de Cultura concedido por la Generalitat de Cataluña. Es miembro de la Real Academia de la Lengua.

¿Qué ha significado para usted su elección como académica de la lengua?

CR: Una satisfacción y un gran honor que, por supuesto, hago extensivo a mis colegas las demás escritoras.
Desde que la entrevistamos por primera vez en el año 2009, ¿cómo cree que ha evolucionado la sociedad respecto a la escritura y sobre todo a los modos de lectura? El acceso a Internet y la difusión del libro electrónico han modificado sin duda los hábitos de lectura y desde 2009 el acceso a ambos medios se ha incrementado. En cuanto a la escritura, creo que Internet la ha facilitado.

Hay editoriales que afirman que se lee mucho menos que antes. ¿Cree que con el nivel educativo actual de esta sociedad, en la que casi todo el mundo escribe y lee, esto es cierto?

CR: Se lee menos porque la gente tiene muchas posibilidades de ocio que no tenía antes y además porque la lectura requiere un esfuerzo de concentración mucho mayor que ver una película y no todos están dispuestos a tal esfuerzo. Además la literatura ha perdido prestigio.

¿La publicación en formato papel es el único objetivo final, el que define si un texto es relevante, arte o de calidad?

CR: En absoluto, el papel es solo el formato, el soporte, y no es garantía de calidad. Hay mucho libro inútil entre cuyas hojas a veces oigo llorar a las ramas de los árboles sacrificados para ser convertidos en pasta de papel. Además la calidad no puede medirse por la publicación.

“La literatura jugó un papel en los siglos XIX y XX que hoy ya ha perdido.” Se habla mucho de Cultura en general y su protección. Hemos ido a la RAE y nos hemos encontrado esta definición que según la primera acepción significa CULTIVO. Si aceptamos la segunda acepción que dice que cultura es un conjunto de conocimientos que permite desarrollar un juicio crítico, ¿Internet es cultura?

CR: Por supuesto que sí, Internet es otro soporte en el que hay de todo, desde lo mejor a lo peor.

Cuando se habla de proteger la cultura, ¿de qué hablamos exactamente según usted? ¿Cultura literaria, cine, música, modos de vida, costumbres, conocimiento científico o industrial…?

CR: Yo no hablaría nunca de la necesidad de proteger la cultura por parte del poder porque en ese sentido el poder nos impondrá el tipo de cultura que considere viable para sus intereses. Basta pensar en la cultura impuesta por el franquismo para entenderlo. De lo que se trata es de fomentar el acceso a la cultura, no de dirigirla ni gravarla con impuestos para que resulte inaccesible a la mayoría de ciudadanos.

¿Qué razón justifica que el precio del libro en papel tengan un precio pre-fijado y protegido por ley? ¿Por qué el libro y no otros productos culturales o científicos?

CR: Supongo que los intereses editoriales.

¿Qué entiende usted por Creador? (Según la RAE: Que crea, establece o funda algo.)

CR: Es creadora la persona que es capaz de afrontar la existencia tratando de no comulgar con ruedas de molino. Creadores somos todos los que somos capaces de emitir juicios críticos.

¿Qué puede hacer la literatura por cambiar la dinámica de una sociedad?

CR: La literatura puede hacer poco puesto que su influencia es escasa. Ya dijo Auden que el poeta -el escritor- no tiene sitio en la ciudad moderna. La literatura jugó un papel en los siglos XIX y XX que hoy ya ha perdido.

Usted aspira a cambiarle la vida al lector. ¿Qué relevancia tiene esta trasmisión de conocimiento dentro de la actividad literaria?

CR: En efecto, este es mi deseo, por descontado inalcanzable y fruto de una visión un tanto idealista de la relación con los lectores, aunque a mí algunos libros me han cambiado la vida.

Ha escrito cuentos y novelas. Dos formatos distintos de contar historias. ¿Qué espera de un buen relato corto?

CR: Que sea tenso e intenso, tanto que no pueda dejarlo hasta terminar de leerlo de un tirón.

Usted presidió la X edición del Certamen de Narrativa Breve y ha sido jurado de diversos concursos. Por otro lado, ha recibido varios premios y reconocimientos, entre ellos el Nacional de Narrativa en el año 1995. ¿Cómo se viven los premios desde uno u otro lado?

CR: Si eres jurado, con más calma, naturalmente, pero con ganas de descubrir un texto genial. Si optas al premio, con nervios e inquietud.

¿Qué importancia tienen los premios en la carrera de un escritor?

CR: Si sirven para descubrirle, mucha, y si acrecientan su interés por escribir y suponen un reto para la excelencia, todavía muchísima más. Además permiten que su obra sea conocida por un público más amplio.

Como académica de la lengua, ¿cree que la definición de literatura debería revisarse o ya recoge todas las expresiones que la conforman en la actualidad?

CR: El diccionario de la RAE recoge principalmente el uso, esto es, las acepciones de aquellas palabras que los hablantes utilizan mayoritariamente y va a incorporándolas en la medida en que el uso se consolida. Si el concepto se amplía el diccionario acaba por recoger esa ampliación.

¿Conoce la llamada “Literatura digital” (que solo puede crearse y reproducirse por medios electrónicos?

CR: Sí, aunque a mí me interesa la literatura toda, no solamente la que se difunde por uno u otro canal o soporte.

¿Y la poesía visual, cuyo principal referente es Joan Brossa?

CR: Sí y me parece muy interesante.

¿Los escritores consagrados son conscientes de que hoy en día hay un “Genio plebeyo” emergente y de calidad que se autopublica y termina llegando a las editoriales a través de su éxito en Internet? ¿Qué opina al respecto?

CR: Sí, claro, aunque lo de plebeyo suena mal porque alude a baja calidad y no a la posibilidad de que sea todo lo contrario, como puede ocurrir. La publicación en Internet llega a mucha más gente. Ahí hay unas posibilidades extraordinarias para los autores noveles y deben aprovecharlas.

¿Qué opina del lector y de esta frase de Dionisio Cañas? : “Para mí el/la lector/a es fundamental. Pero no en el sentido exclusivo del lector de palabras escritas, sino en el sentido del lector como intérprete del mundo y como creador.”

CR: Estoy de acuerdo. Desde que nacemos no dejamos de leer el mundo y lo leemos mucho antes de estar alfabetizados. Ya los clásicos se referían a la naturaleza como a un libro abierto.

¿Es importante aprender a leer el mundo, observar y conocer lo que nos rodea antes de empezar a escribir?

CR: Por descontado. Creo que no se puede llegar a ser escritor sin tener una mirada penetrante sobre el entorno.

En el prólogo del séptimo libro editado por Canal Literatura “Relatos en el Canal VII” la presidenta de esa edición, Laura Borrás, afirma lo siguiente: “Un libro sin un lector, un texto sin receptor, no es nada porque simplemente no es.” ¿Hasta qué punto cree que es importante la función comunicativa de la creación literaria?

CR: Se publica para ir en busca de lectores. De lo contrario, guardaríamos el texto en un cajón. Ahora bien, no creo que deba escribirse con el interés puesto en la captación de lectores como hacen los autores de best-sellers.

Háblenos de sus proyectos para este año que comienza y el futuro próximo.

CR: De momento mis ocupaciones académicas me permiten escribir poco. De todos modos todavía no no pasó mucho de la publicación de Tiempo de inocencia, que, por cierto se puede descargar de la red, y menos todavía de mi discurso de entrada en la RAE, cuya versión impresa, también disponible en pdf, ocupa más de doscientos folios. Espero con ganas el verano para poder continuar una novela empezada.

LIBRO TIEMPOS DE INOCENCIA

La protagonista de esta historia es una niña que odia los espejos porque no es guapa como su madre. Se parece tanto a su padre que cree que en cualquier momento también le saldrá bigote. Lo que más le gusta es escuchar detrás de las puertas y mirar por el balcón a los niños que juegan en la calle, a la que no le permiten bajar. La abuela le cuenta historias que desbordan su imaginación y la impulsan a otras fabulaciones. Algunas tienen que ver con los horrores del infierno e incluso con la posibilidad de que le salga una joroba a causa de sus pecados.

«La Mallorca que muestran estas páginas se parece poco a la actual. Los cambios acaecidos a partir de los años sesenta, con la llegada masiva de turistas, modificaron la fisonomía de la isla. Donde había algarrobos, olivos, almendros o pinos se sembraron hoteles, bloques de apartamentos, tiendas de souvenirs. Crecieron desvaríos de cemento armado. (...) Dejar constancia escrita de aquella época me ha permitido, en gran manera, recuperarla.»

Además de recrear su universo infantil, Carme Riera nos permite asomarnos a una determinada época en la que el verbo prohibir era el más usual. A través de la mirada de una niña vemos desfilar una serie de personajes ligados a tradiciones y oficios hoy desaparecidos. Tiempo de inocencia es un recorrido íntimo trenzado por recuerdos de infancia, que, como cerezas, van enlazándose para conformar también el retrato de una peculiar familia mallorquina y su entorno en los años cincuenta del siglo xx, en pleno franquismo.

 

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