Woody Allen, el dueño de la grieta

Cine 03/06/2017 Por
Perfil completo de un cineasta con impronta propia amado y odiado en la misma medida.
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No existe otro como él, es un cineasta inigualable por su producción en cualidad y en cantidad. Sus películas siempre resuenan en las críticas, sean por lo creativo de sus guiones, por la audacia de los temas, por la perfecta combinación de edición -guión-estética que debe tener una película o por ser de baja calidad artística.

Woody Allen Nació el 1 de diciembre de 1935 en el barrio de Brooklyn, Nueva York, con el nombre de Allan Stewart Königsberg. Proviene de una familia judía de orígenes ruso-austríacos, a la que el propio Allen define como burguesa, bien alimentada, bien vestida, e instalada en una cómoda casa. Estudió hasta los ocho años en una escuela hebrea, y después acudió a la escuela pública de Midwood High School. Durante su infancia, aprendió a tocar el violín; posteriormente se convertiría en intérprete de clarinete (que toca con asiduidad en público, junto con una banda de jazz, The New Orleans Jazz Band) Hasta 1997, esta actividad de intérprete musical tuvo lugar en el Michael’’s Pub de Nueva York, pero al cerrar este local sus puertas, pasó a tocar cada lunes en el Café Carlyle, en el hotel del mismo nombre, al que sólo falta los días en que su actividad como cineasta se lo impide. Su primer encuentro con el cine fue a la edad de tres años, cuando su madre lo llevó a ver Blancanieves y los siete enanitos. Fue tanta la emoción que le produjo ver cómo los personajes de la pantalla se movían, que corrió a la pantalla para tratar de tocarlos.

Allen empezó su carrera como humorista a los 16 años, siempre asociado a otros humoristas. A los 17 años tomaría la decisión de adoptar el seudónimo de Woody Allen. Comenzaría a trabajar individualmente, llegando a ejercer la tarea de director de sus espectáculos en la cadena de hoteles Borsch Belt de Nueva York, donde ya habían trabajado otros humoristas importantes como Jerry Lewis.

En 1952, cuando se encontraba terminando la secundaria, comenzó a confeccionar chistes para enviarlos a algunos columnistas de los periódicos de su ciudad. El primero en usarlos fue Nick Kenny, columnista del Mirror. Poco después, Earl Wilson, el más leído del New York Post, también usaría algunos de sus chistes. Con 17 años su nombre ya circulaba por diferentes agencias de relaciones públicas y sus chistes aparecían más en los periódicos. Gene Shefrin, un agente de prensa, se interesó por este joven a quien contrató para la agencia en la que trabajaba.

A finales de 1953, ingresó en la Universidad de Nueva York, donde entre otras materias cursaba Producción cinematográfica. Pero no le interesaban mucho las clases; le gustaba más asistir a las proyecciones de películas que tenía la asignatura. Después de dejar de asistir a la mitad de las clases, terminó su primer semestre en la Universidad con pésimas calificaciones en varias materias. Se retiró sin iniciar el segundo semestre. Uno de los profesores le dijo alguna vez “No eres material de Universidad. Creo que tendrías que recibir ayuda psiquiátrica, porque me parece que no tendrás mucha suerte para encontrar trabajo.” En parte tenía razón, Allen consiguió su primer psiquiatra en 1959 y seguiría acudiendo a uno por el resto de su vida. Su primer contrato lo logra en 1955 en el programa The Colgate Happy Hour, con una asignación de 175 dólares semanales.

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En 1957 se le concedió su primer premio Sylvana Award. Actuó en numerosos locales, apareciendo ocasionalmente en programas de televisión, hasta que finalmente, y gracias a su talante e ingenio, tras una actuación en el local Blue Angel (en 1960), le ofrecieron la posibilidad de elaborar un guion y participar como actor en el filme What’’s new, Pussy Cat?

En ese año conoce a dos personas que posiblemente han sido las que más le han influido: sus agentes Jack Rollins y Charles Joffe. Su primera actuación en el Blue Angel fue gracias a una recomendación de Rollins. Ellos veían en Allen un excelente humorista, pero primero debían hacerle vencer su timidez. En 1968, rueda su primera película (primera película completamente escrita y dirigida por él y en la que actúa como un ladrón), Take the money and run. Al comienzo fue difícil encontrar una productora que financiara el proyecto (costaba dos millones de dólares), hasta que Palomar Pictures decidió apoyarlo. Aunque la productora no estuvo muy contenta con el resultado final, la película resultó ser un éxito de público. Después de este éxito, a Allen no le costó trabajo encontrar algún estudio que siguiera pagando sus películas. En 1970 firma un contrato con United Artists (productora creada por Charles Chaplin), y comenzaría a rodar su segunda película Bananas. El contrato con United Artists lo comprometía para rodar tres películas, y el estudio le otorgó a Woody Allen total control sobre su producción, algo que era muy poco usual para cualquier director joven de la época (en aquella época ni siquiera Scorsese, Coppola o Mazursky tenían privilegios como este). En 1977, tras filmar El dormilón (1973) y Love and Death (1975), Allen realiza la película con la cual obtendría su primer premio Oscar: Annie Hall. A partir de ese momento, Allen alcanza el éxito como director y guionista y también como actor, con la realización de películas ambientadas principalmente en su querida Manhattan, siendo uno de los primeros directores estadounidenses en reivindicar a cineastas europeos como Ingmar Bergman. En 1979 realiza la película que lo consagraría como director, Manhattan; filmada en blanco y negro, con largas e imponentes tomas de la localidad de Manhattan es considerada como un clásico de la historia del cine.

Varias veces ha declarado que, si no fuese por su acogida en Europa, le resultaría imposible continuar filmando. En 2002 recibe el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Desde entonces tiene una estatua en su honor en el centro de Oviedo. Sus últimas películas (2005-2012) han sido filmadas en Europa, recibiendo, como ya ha sido una constante, la aclamación de la crítica, especialmente la francesa. En el verano de 2007 rodó la película Vicky Cristina Barcelona en Barcelona, Oviedo, Avilés y La Felguera donde participaron intérpretes como Scarlett Johansson, Penélope Cruz (ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto) y Javier Bardem.

Con su gran amiga Diane Keaton, ha hecho siete películas, la última de ellas Misterioso asesinato en Manhattan, en 1993. Grabó en París la película, Midnight in París, un éxito de crítica y público por la que gana su segundo Globo de Oro y su cuarto Oscar, filmó A Roma con amor, que fue grabada en Roma con Alec Baldwin, Ellen Page, Roberto Benigni y de nuevo con Penélope Cruz. En 2013 estrena Blue Jasmine, con Cate Blanchett como protagonista, quien ganó el Oscar por su trabajo, y en 2014 Magia a la luz de la Luna, mostrando a los inmigrantes italianos, o el “pícaro criollo”.

Este es el perfil profesional de un cineasta que se apropio de la grieta de sentimientos en el mundo del arte, en época en las que está de moda habalr de grietas no podemos dejar de mencionar que este artista despierta con su arte (dejando de lado su situación social) un amor y un odio que se balancean entre querer mirar una película a como dé lugar y pasarla por alto como si fuese una publicidad de poca calidad. Así fue y es Woody Allen, un cineasta que se apropió de esa separación del sentimiento de la gente.

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