Cómo llegaron los Nazis a la Patagonia

Literatura 04/06/2017 Por
En el libro llamado “Los primeros barones del narcotráfico” el autor José Canosa Sánchez, narra su amistad con un ex militar alemán que llegó a la Argentina ayudado por la vía diplomática.
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Durante la Segunda Guerra Mundial, Albretch Boehme fue un teniente coronel de la Luftwaffe, que perteneció a la Kampfgeschwader 200 (un Escuadrón de profesionales para espionaje y misiones especiales). Aquel grupo desem
peñó misiones ultra secretas para la aviación alemana en los distintos frentes durante la guerra.

En el libro “Los primeros barones del narcotráfico”, el autor toma testimonio directo de esta persona ostentando una amistad de muchos años. En el libro se exponen pruebas y se exhibe documentación probatoria que indica que Alvaro Boehme llegó a la Argentina en la primera presidencia del General Perón ayudado por distintos organismos internacionales, incluyendo el Vaticano.

“Llegué a la República Argentina, gracias a la ayuda que me brindaron los masones en Europa y el Embajador Argentino en Yugoslavia. (tío del autor) Llegué pobre pero a su vez era muy rico ya que tenía 7 kg. de oro en los bancos suizos para invertir en el país.”

Con este testimonio comienza uno de los capítulos que narra la vía de entrada al país de jerarcas nazis como lo fue Alavaro Boehme.

“A través de la vía del Vaticano y por ese motivo, por orden de la Prefectura Naval Argentina, aquellos con salvo conductos, expedidos por Consulados o Embajadas Argentina en Europa, Cruz Roja Internacional, y de Órdenes Religiosas, fuimos lo últimos en desembarcar, esperando contactos locales.”

Si bien siempre se sospechó que varias organizaciones internacionales ayudaron a escapar a los altos militares alemanes de caer en manos de los aliados y de los rusos, documentos de la época lo confirman. La sólida red de encubrimiento que bordaron, tanto el Vaticano, como La Cruz Roja junto a diferentes gobiernos de Latinoamérica para que militares se refugiaran en estas tierras, explica la presencia de tantos militares alemanes en nuestra región.

Pero la pregunta es como lograban pasar las fronteras sin ser detectados por los aliados..., la respuesta es simple, los alemanes que llegaban eran colaboradores en distintas áreas de los aliados. En el caso puntual de Boehme, se comprueba que fue agente de la CIA a través de las celulas llamadas Stay-Behind, que reclutaban agentes en la posguerra para evitar que el comunismo de la mano de Stalin creciera en otras regiones del mundo.

De esta forma, antes de que terminara la guerra pero cuando el destino del Tercer Reich ya estaba destinado a la derrota, la fuerzas aliadas occidentales pactaban con grandes jerarcas nazis para que se pasaran a sus filas y así poder controlar el poder que Stalin pretendía al adjudicarse el logro de haber hecho caer a los nazis en Berlín.

Las células Stay-behind eran formadas por redes clandestinas ligadas a la OTAN, durante el período de la Guerra Fría, estaban en 16 países de Europa Occidental. Esas células eran las encargadas de detener la amenaza de una ocupación territorial por el bloque del Este
Europeo. Estaban preparadas en caso de una invasión por parte de las fuerzas del Pacto de Varsovia. La más famosa fue la red italiana GLADIO.

La existencia de esas células fue descubierta en los años 70,cuando William Colby (director de CIA 73/76) las publicó en 1978, en su libro de memorias.

Pero vovlviendo al tema local, Alvaro Boehme contó que formaba parte de las filas de la CIA y que por esos contactos logró llegara a Argentina.

“... Estábamos aguardando en la fila para la entrega de nuestros documentos provisorios, cuando escuchamos nuestros apellidos, nos presentamos y fuimos invitados a entrar a una pequeña oficina, donde un hombre rubio, alto, bien vestido con traje color gris, se presentó como representante de la EMPRESA CAPRI (Compañía Argentina de Proyectos y Realizaciones Industriales) nos habló en Alemán y nos entregó dos tarjetas donde figuraban los teléfonos y domicilio de la misma.”
Él y los directores de esa empresa, sabían que éramos dos ciudadanos alemanes que el Coronel era juez, y que yo, Mayor del grupo Comandos. Para agilizar los trámites, los dos entraríamos como pilotos de pruebas .en la tecnología de aviones a propulsión a chorro, que Tank, estaba realizando en la Provincia de Córdoba. El proyecto Pulqui I y Pulqui II.
Nos sugirió que hiciéramos lo que nos indicara Inmigración, que más adelante la EMPRESA CAPRI, entraría en contacto nuevamente.”

La empresa CAPRI mencionada en el libro por Boehme fue una empresa fundada por un hombre llamado Fuldner germano argentino con altas conexiones gubernamentales que permitían obras públicas y contactos internacionales. Los recién llegados firmaban contratos de adhesión a la empresa intercambiando el oro que tenían en los bancos de suiza con pensiones mensuales de alta rentabilidad y era la empresa la que se encargaba de sacar el oro de los bancos.

Así fue como Alvaro Boehme pudo establecerse en la Argentina decidiendo hacerlo en la provincia de Río Negro en donde más tarde fundaría (junto con Erwin Fleiss militar ausríaco perteneciente a las SS), la Cámara de frutihorticolas de la ciudad de Cervantes y se transformaría en un gran empresario de las frutas sureñas.
En el libro además de relatar con testimonio directo de Alvaro Boehme como fueron sus movimientos en Argentina se describe como era la llegada de algunos submarinos alemanes que traían el oro de los bancos suizos y que además volvían a Europa con cargamentos de “Pervitin” una droga utilizada en los campos de batalla para motivar a las tropas y vendidas en la postguerra como aliciente de la población.

Con el paso del tiempo los mitos sobres los submarinos alemanes, los jerarcas nazis y las conexiones locales con redes de espionaje de diferentes agencias internacionales dejaron de serlo para convertirse en una realidad que todavía hoy, y a pesar de los testimonios directos, las conexiones probadas, los nuevos hallazgos como la residencia en plena selva de Iguazú, utilizada por nazis- (foto) pocos quieren reconocer su existencia por ser incorrectamente político.

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