Orrius, un rincón mágico en la seductora Cataluña

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Un lugar mágico en España y con el misterio de un cuento de hadas.
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Un soleado sábado de otoño, andando por la carretera comarcal bv-5106 que va desde La Roca del Vallès a Orrius, en la provincia de Barcelona, España, me encontré con un lugar mágico y misterioso; un denso bosque de pinos, y entre su espesa vegetación enigmáticas figuras talladas en piedra, imponentes construcciones megalíticas diseminadas entre centenarias coníferas. Tal vez un bosque encantado, lleno de duendes y traviesas hadas, uno de esos sitios que derrochan encanto y fascinación por los cuatro costados. Perderse en esta arboleda, que para muchos está hechizada, es entrar en un mundo fantástico de leyendas, de extrañas figuras talladas en piedra, de misteriosos aquelarres y altares de sacrificios en los que algunos hasta ven manchas rojas…

El paseo por el bosque estaría lleno de sorpresas; nada más dejar la carretera comarcal y estacionar el vehículo a la entrada del bosque, pude observar un elefante tallado en piedra de gran belleza, sin duda. El enigmático elefante tallado en roca mira hacia el camino como dándole la bienvenida a todos los curiosos visitantes. En él hay una extraña inscripción "Fecit I fossas A gomez", quizás el sello de su autor.

Justo al comienzo de un sendero de guijarros otra imagen me sorprendía; un perfil humano tallado en piedra con la mirada perdida en algún punto de la inmensidad del cielo, como si fuera un ser conocedor y guardián de algún secreto y visiblemente deteriorado por la erosión del paso del tiempo, en el lado opuesto de esta roca de perfil humano otra talla, esta vez la de un moai. (Muy parecidas a esas enormes cabezas de piedra de isla de Pascua, en Chile).

Pero todo en torno a estas figuras es un enigma, al parecer y según determinadas informaciones, los dueños de la finca mandaron esculpir el moai, pero todo en torno a este tema es mutismo, ¿por qué un elefante?, ¿tal vez alguna relación con el Hinduismo o con alguna otra tradición religiosa de la India? ¿Por qué un moai? Tal vez relacionado con las misteriosas rocas talladas de la isla de Pascua y ¿por qué el perfil humano? Tantas preguntas han de tener forzosamente una respuesta, pero de momento tan solo tenemos varios interrogantes.

Estas esculturas parecen tener vida, al igual que este bosque, al que desde luego le cabe muy bien el apodo de “encantado” ya que una energía especial parece envolver a todos los que caminan por sus sinuosos y enigmáticos senderos.

Según comenta la gente de visita en el lugar, el perfil humano esculpido en la roca está orientado hacia la Isla de Pascua y la mirada del moai, también estaría contemplando esa lejana isla situada del otro lado del mundo, en el océano Pacifico Sur.

Sin salir de mi asombro, descubrí impresas en la cara lisa de una gran roca petrificada lo que parecían ser las huellas de un oso y otras extrañas figuras de animales que podrían ser un pez o una rana. Tal vez en su origen estas esculturas estuvieran más dibujadas, pero el paso del tiempo nos ha dejado lo que podemos observar en la actualidad y, “es precisamente la erosión lo que nos determina que no todas las tallas en piedra son de la misma época ya que no todas muestran el mismo deterioro del paso del tiempo” dijo una señora que estudiaba la roca con detenimiento. “Con el paso de los años, la roca del elefante o del moai tan solo serán reflejos de lo que en su día representaron”, concluyó.


Continuando la caminata por un angosto sendero me encontré ante otro enigma, “La Roca del Bandolero” o “Roca de las Cruces”; unas cruces talladas en la piedra nos lleva hasta un personaje catalán, un bandolero de leyenda; Perot, de la Roca-Guinarda. Investigando sobre él en la red de redes, descubrí que este bandolero ya aparece en los escritos de El Quijote y en la ciudad de Barcelona hay una calle que lleva su nombre, “calle de Perot lo lladre” (calle de Perot, el ladrón) un bandolero que se había hecho dueño del camino que unía Barcelona con Girona y en donde practicaba sus atracos, una especie de Robin Hood, que según se cuenta robaba a los ricos para dar a los pobres.

Según parece, o al menos así se ha transmitido de boca en boca a través de los años, las cruces talladas en esta roca del bosque de Orrius fueron hechas por este bandolero quien por cada muerte tallaba una, desde luego una especie de romántico recuerdo.

Sin embargo y a pesar de esta historia de película, posiblemente verídica o tal vez no, cuando uno observa el paisaje, la distribución de determinadas rocas bien parece un lugar de ritos mágicos, no en vano algunos hablan de rocas de sacrificios, tal vez en un pasado este lugar fuese una especie de altar donde se oficiaban rituales y ofrendas, muy posiblemente sacrificios, y estas inscripciones pudieran haber formado parte del ritual.

Mientras pensaba en todas esas opciones casi tropiezo con la "pedra de les orenetes" (piedra de las golondrinas) al parecer por su semejanza a un nido, lugar de yacimientos arqueológicos íberos, donde se encuentran pinturas en la piedra de aquella época, aunque lamentablemente estas inscripciones se encuentran en muy mal estado y tan solo son vestigios de lo que en su día fueron.

Otro de los rincones que merece la pena visitar es la “roca foredada” (roca agujereada) en cuyo interior, todo apunta a que se ha hecho fuego en más de una ocasión, ¿será quizás otra señal de algún extraño ritual? Esta roca agujereada con forma de cueva, tiene una especie de habitáculo en su interior, lo cual no deja de ser curioso, ya que uno lo mira y se pregunta, ¿Quiénes y para qué lo hicieron? En fin, continúan las preguntas y las respuestas no aparecen.
Esta roca me llamó mucho la atención, pude observar que en su interior el techo estaba como calcinado, todo indicaba que se había hecho fuego, y mucho, en su interior, posiblemente con fines ritualistas o tal vez no. (Quizá no haya que ir tan atrás para descubrir que pasó ahí dentro)

Un bosque del todo enigmático, pero donde habita la energía de la naturaleza, donde uno se puede cargar de esa sabia que emana de la madre naturaleza.

Resulta todo extraño en este bosque y las teorías sobre él y sus tallas en piedra también resultan de lo más variopintas, se ha dicho de todo en torno a ellas, desde la ayuda y conocimientos de una mano extraterrestre, hasta extrañas relaciones con la pirámide de Keops, pero tal vez solo ellas sean guardianas y conocedoras del secreto

Hay además, construcciones prehistóricas que completan este museo al aire libre cargado de misterio. Interesante es agregar que siguiendo el sendero flanqueado por las curiosas formaciones pétreas, es muy fácil encontrar alusiones al fenómeno Ovni, símbolos tan conocidos como el de UMMO (Presunta civilización de avanzada que existiría en un lejano planeta al que se denomina con el nombre de Ummo)., en las cuevas y en las rocas.

Hasta aquí también han llegado las leyendas de seres misteriosos, leyendas de habitantes del bosque. Muchos se atreven a decir que cuando cae la noche “los otros” habitantes del bosque de Orrius salen de sus escondrijos para pasearse y disfrutarlo a la luz de la luna…

En definitiva, un rincón mágico de la fascinante región de Cataluña.

(El lugar me hizo acordar mucho al “misterio en el jardín de los monstruos”, de la novela Bomarzo, la obra cumbre de Manuel Mujica Láinez, en la que recrea la vida de un noble italiano del siglo XVI: el duque Pier Francesco Orsini. Su drama se desarrolla en el ambiente trágico y sensual del Palacio Orsini y el célebre bosque de los monstruos de Bomarzo, próximos a la ciudad de Viterbo.
“Un príncipe jorobado mandó construir un parque lleno de enigmas. Allí se cruzan extrañas criaturas. Y un lema: Todo pensamiento es fugitivo". Los numerosos personajes históricos, evocados por las confesiones del duque, componen un minucioso fresco del Renacimiento italiano.

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