Edda Díaz, con amor y humor

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Entrevista SEMANAL. "El humor es un arma y hay que tenerlo vigilado permanentemente… y lo que menos quiero es herir."
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Abierta a un íntimo diálogo Edda Díaz nos abre las puertas de su casa y de su vida tan amplia como su sonrisa y sensibilidad. Esther Edda Ana…

ED: Si, sí, soy yo (risas) Esos tres nombres tienen un significado que tienen que ver conmigo. Mis padres fueron muy astutos. Esther significa “estrella” y Edda significa “santa batalla” que puedo asegurarte que eso ha sido mi vida y “poema” en dos culturas y Ana significa “la graciosa” y creo que las tres cosas tienen que ver conmigo. ¡Una estrella entre la poesía y la gracia! Qué bonita!

Por ahí leí que te definís como “madre y esposa”

ED: ¡Es broma! Es una parodia homenajeando a Jorge Luz que es uno de los personajes de mi vida. Llegó a mi vida cuando yo era chica y a él le jodía muchísimo que yo dijera esto ¡pero es la verdad! También me lo dicen ahora a mí todo el tiempo y me la tengo que bancar (risas) Fue una de las primeras voces que llamaron mi atención y me impactó muchísimo esa voz tan exasperada y tan graciosa… Me decía: “Edda Díaz no te aguanto” con ese tono que lo caracterizaba. 

¿Cómo fue esa infancia que te rodeo para llegar a ser la Edda Díaz que sos hoy?

ED: Mi mamá fue quien me puso arriba de un escenario y me sostuvo ahí cuando yo quería aflojar. Me decía “Que vas a aflojar no puede ser”. Ella hacia un ejercicio constante de la voluntad. Era descendiente de franceses y tomé de ellos una voluntad de hierro. Me decía “Di tu palabra y rómpete”, “No lo empieces si no lo vas a terminar”, “Vas a continuar o va a ser un caprichito” y esas frases suyas me hicieron ser muy exigente conmigo misma. Esta es una carrera donde uno necesita que lo apoyen y a mí me apoyaron todos salvo que hubo un año en que mi mamá se reveló porque ella pensó que el teatro iba a ser como un “adorno” para la nena y en el fondo quizás esperaba eso y cuando vio que yo me lo tomaba tan en serio como ella me lo había dicho cambio de parecer y quería que yo estudiara farmacia y bioquímica ¡Un disparate! Mi mamá era pelirroja también o sea ¡¡muy loca!! (Risas)
Mamá decía una cosa maravillosa: “¡en una casa puede faltar el postre, o puede faltar un pedazo mas de comida pero lo que no puede faltar es la poesía!” Era una mujer sin cultura porque no había tenido la posibilidad en el campo de estudiar todo lo que ella hubiera querido estudiar porque perdió a su mamá a los cinco años y a su papá a los catorce y se casó a los dieciséis. No había podido ella realizarse como humorista, a lo mejor ni soñaba con que lo era, pero sí que lo era y es ahí donde yo mamo la locura

Naciste en Tucumán ¿Viviste mucho tiempo allá?

Si, nací allá. Nos vinimos cuando mi mamá se separa de mi papá y trae a sus dos hijas y se viene para Buenos Aires con una mano atrás y otra adelante a los veinticuatro años. Ella era muy hermosa, innovadora y muy valiente. Mi madre es el único dios sin ateos en la tierra ella no lo hubiera permitido. (Risas) Somos tres hermanos. Hubo una época en que pensé que me iba a cambiar en su homenaje a mi padrastro el apellido de Díaz a Alonso, pero yo soy Edda Díaz porque Díaz es más vulgar, mas cotidiano, más simple, más sencillo porque Edda ya es demasiado touch (Risas) El humor viene de mi madre y de mi papá la ternura.

Tenías dos padres atrevidos, audaces y quijotescos pero tiernos a la vez y pudiste subir esto al escenario y llevarlo a tu profesión.

ED: Mi humor se atreve a la ternura y no hay muchos aquí. Todos los humores son distintos. El mío tiene un toque de ternura muy marcado que me ha animado a hacer personajes de criaturas que fueron inspirados en mi padre Alonso. El me dio esa cosa de compasión. Estoy muy marcada por mi familia. Soy muy familiera. Adoro a mi familia en la que crecí y la que he formado.

¿Cómo fue tu paso por la escuela? ¿De niña ya tenias este humor que hoy te caracteriza?

ED: Y como todos los que actuamos empecé como empezamos todos en la escuela primaria. Era la que siempre subían al escenario. Era una nena muy tímida. Y no entiendo como esto se iba gestando pero cuando me pienso en esos momentos recuerdo un poema de Alfonsina que se llama “Pudiera ser” en el que me veo. 
Mamá estaba muy atenta. A mis cinco años ella me lleva al cine a ver a Chaplin. Todos los chicos se reían menos yo que lloraba al punto que me tuvo que sacar del cine porque era un escándalo lo mío y cuando me preguntó lo que me pasaba solo sabía que yo lloraba porque ¡quería hacer eso! Y eso era Chaplin!
Y he tratado toda mi vida y cada vez más lo estoy consiguiendo y es que vean mi veta trágica.
El año pasado por ejemplo hice un espectáculo que era totalmente tragedia. Era una mujer que iba por su propia voluntad a internarse y muere en el escenario y el público quedaba muy conmovido y a su vez requería de mí todo un trabajo interior porque no era una loca furiosa sino una loca metida para adentro y muerta de dolor. También me encanta como la risa y el llanto, como las dos mascaras, como Chaplin…

Me cuesta imaginarte tímida…

ED: Yo fui muy tímida, enfermiza y solitaria hasta que nos mudamos a Villa del Parque y coincidió con un año sabático que tuve que tener por un problema de salud. A los diez años me convertí en un cascabel el que la gente conoce y está acostumbrada. Salió de mi el humor y pude al recuperar mi salud estudiar de todo que mi mamá me permitió que estudiara todo para que me pusiera fuerte porque me hacia bien y me hacía sentir mejor. Y aprendí como nunca en mi vida en este tiempo. No era tanto que estaba tímida sino que no estaba en mi plenitud física.

Estudiaste en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático y tuviste compañeros que se convirtieron en grandes del humor…

ED: ¡Sí! Nos encontramos ahí dando examen de ingreso Antonio Gasalla, Carlos Perciavalle y yo y nos hicimos amigos en el examen y la cuarta pata era Norah Blay y éramos terribles porque cuatro humoristas en un curso de 50 personas ¡¡es mucho!!
Los humoristas somos la sal de la tierra porque hacemos ver el otro punto de vista.
Esta persona tan seria, no sé si me ves tan seria (risas), todo el tiempo está con una censura permanente porque sino se me escapan cosas que debo cuidar, porque el humor es un arma y hay que tenerlo vigilado permanentemente porque yo soy muy consciente que cargo un arma que es muy poderosa y lo que menos quiero es herir. De saber que puedo lastimar es algo que no me gusta y no es el humor que me interesa.

Una cosa es reírse con el otro que reírse del otro…

ED: O hacerlo temblar o tambalear al otro. Hay gente que por un chiste puede provocarle al otro una caída mortal en su autoestima o llevarlo a cualquier lado y eso nunca me interesó. Mi humor no hace hincapié en defectos del otro sino quizás en las cosas risibles del otro. A mí me causa mucha gracia la gente que se toma muy en serio tan en serio que se va levantando y ves que se pone bronces jajaja y eso por ejemplo me causa mucha gracia

De tus compañeros de teatro con los que te formaste hoy como humoristas tienen una impronta personal muy diferente. Que resaltas como cualidad de cada uno de ellos que hoy recordas y ves que siguen manteniendo vigente en el presente.

ED: Carlos Perciavalle es una personalidad avasallante, muy simpático. Habla y piensa muy rápido. Es muy inteligente. Me ha ayudado en algunos momentos de su vida y me ha traicionado en otros. Hay que decir como son. En el fondo tengo siempre un lugar en mi corazón para él y ¡siempre voy a estar chocando! (risas)
Gasalla fue mi pareja de actuación durante todo el tiempo de conservatorio, me callaré algunas cosas, pero debo decir que siempre admiré su inteligencia y el la mía. Lo que hacía que nos lleváramos muy bien. Yo sentía una gran admiración por su inteligencia que encontré pocas veces en mi vida. Subjetiva como la tenemos todos los artistas pero a su vez objetiva totalmente como viendo espiritualmente más arriba e iluminando. El toma un personaje lo hace crecer y lo convierte un éxito

Fueron creadores del Café Concert

ED: ¡Totalmente creadores! ¡La necesidad usa el ingenio! El año 66 que es el de nuestro comienzo profesional fue un año de despertar. Año del caballo de fuego que solo se repetirá cuando vuelva a serlo! Surgieron en ese momento I Musichisti, Nacha Guevara, Norman Brisky, nosotros, Bergara Leumann, Susana Rinaldi, Marilina Ross empieza a actuar y ya andaba cantando por ahí, en las plásticas el Di Tella, y muchos otros más. Estaba latente fuimos nosotros como pudieron ser otros. Fue una generación que rompió toda junta en el mismo año y dio punta a unos locos a crear.
Un año antes nosotros habíamos hecho un espectáculo en un conventillo donde vivía Carlos Perciavalle. En plena función golpeaban la puerta y pasaban y venían hasta de la alta sociedad y algunos porque los conocían a Carlos! Allí inventamos la entrada a la gorra y en realidad era un frasco grande donde la gente ponía lo que quería y al año siguiente reventamos las paredes no hicimos más que estrenar y superamos todas las expectativas. Inés Quesada que era la productora estaba convencida que iba a ser un éxito. A mí me sorprendió.

¿Cómo elegías las obras donde decidías trabajar?

ED: Sigo mi propia intuición. Nadie me va a decir como tengo que manejar mi carrera. Siempre dije que voy a hacer lo que yo crea que debo hacer y eso fue lo que he hecho siempre. A veces coincide con el éxito y otras no y eso no quiere decir que me equivoque.

Unipersonales es una palabra que te define… En ellos no solo actuaste también dirigiste, hiciste los libretos, pusiste todo tu ser en escena.

ED: Si! yo soy todo! (risas) Siempre tenemos alguien que nos apoya. Yo soy una agradecida primero a Dios, luego a mi madre, también a mi padre y a todas las personas que me enseñaron sin sentarse a enseñarme.
Fui la primera que hace un unipersonal sola sin una guitarrita ni un pianito, nada. Lino Patalano fue muy importante porque vino y me convenció. Yo quería hacerlo con otro actor y no me dejo, me dijo: “esto es para vos sola” y me enojé con él y no le hablaba por eso pero tuvo razón.
El primer unipersonal fue “Edda Díaz orgullosamente humilde” Todos los que hoy hacen unipersonales venían todas las santas noches a aprender.
Lo digo sin ninguna modestia porque no creo en la modestia porque es una virtud hipócrita. Creo en la gratitud. Uno para poder ser tiene que saber quién es mas allá de cuánto dinero tenés en el bolsillo. Saber quien sos, de que sos capaz, quienes te enseñaron y a quienes le enseñaste.

A lo largo de tu trayectoria recibiste muchos premios… ¿Qué se siente al ser premiada?

ED: Si he recibido muchos... Se siente mucho deseo de ganar, de que el premio se lo den a uno, pero después nada y ni siquiera los tengo a la vista. Si me enorgullecen aquellos premios dados por una actitud de vida, premios dados por los compañeros no por una obra en particular sino los que recibís por una trayectoria por la presencia, la actitud y la entrega con la que hago todas las cosas.

Cautivas públicos de diversas edades… ¿sos consciente de tu llegada al público?

ED: A los humoristas, a los comediantes, para ser más amplia porque no todos los comediantes son humoristas, la gente nos ama. La gente ama al que los hace reír pero admira a los que los hace llorar. Hacer llorar es más fácil y generalmente el texto es mejor por estar mejor apoyado pero no sé por qué extraño mecanismo sucede así con el público.
Soy consciente que me aman mucho. Me preguntaron puntualmente ¿no te sorprende que la gente te quiera tanto? y mi respuesta fue “en absoluto si yo no he hecho más que amarlos toda mi vida porque voy a esperar un cachetazo”. Si estoy muy agradecida.

¿Tu musa inspiradora?

ED: Tantas cosas. Generalmente lo cotidiano y en especial los niños me inspiran muchísimo. Me encantaría estar viviendo con nuestra nieta porque los bebes están muy cerca de Dios. Me inspira la convivencia con la pureza, con el absoluto descubrimiento de las cosas. Mis hijos fueron siempre una fuente de inspiración.

¿Quiénes fueron en tu vida Néstor Noceda, María Rosa Gallo y Alfredo Alcón?

ED: Alfredo nunca se sentó a darme clase pero el asistió a mi examen de ingreso y era la mirada amorosa. Mi adorado maestro Néstor Noceda me pescó el humor apenas puse un pie en el escenario y me trataba con dureza porque a coacción me estaba probando y yo me refugiaba en la mirada de Alfredo. Para mí, Alcón fue la síntesis de lo que debe ser un artista fue un dotado por naturaleza y bello por dentro y por fuera. Con el aprendí ética y el ejemplo de lo que se debe ser. María Rosa fue mi maestra. La amé mucho y chocamos mucho como solo pueden chocar dos personas que se aman mucho. Después le dediqué un espectáculo y le toqué el corazón. Con ella viví el descubrimiento del valor de la palabra y la entrega pasional.
Mi actriz favorita fue Inda Ledesma con una técnica absoluta e impecable con delicado equilibrio pero pasó el tiempo y veo que ese primer amor que fue María Rosa tiene que ver con lo que yo tengo en el corazón que es pasión.

¿Qué referentes tenés del drama y del humor?

ED: Curiosamente mis grandes personajones en mi corazón son aquellos que han tocado las dos cuerdas. Tita es una de ella. No habrá ninguna igual. Mujer de avanzada total y un personajon en todo momento. Una vez me invitó que fuera a su casa a tomar el té con mi hija que en ese momento tenía siete años y mi hijo Maximiliano quería ir y le dijo: “¡No machos no! ¡No invito machos a mi casa. Soy una mujer sola!” y el nene solo tenía dos años y ella setenta y tres (risas)
Yo soy de la generación de la radio y el cine. Disfrutaba mucho del humor, era un desfile de gracia de un exquisito buen gusto!! Todos tenemos la impronta de Niní, Jorge Luz, Pepe Iglesias, y muchos más!!

¿Cómo llegó la literatura a tus manos?

ED: En mi casa había tres libros que me devore enseguida: El Martin Fierro, La Biblia y el Quijote. Y luego mi mamá me regalaba un libro por año pero a mí no me alcanzaba. A los nueve años yo le decía que iba a la calesita y me hice socia de la biblioteca y leía todo lo que caía en mis manos y hasta cosas de las que no entendí nada quizás por mi edad, pero ¡yo leía igual! (risas) Siempre fui muy autodidacta.
Eso sí, Albert Camus me pegó muy fuerte siendo joven! Se parlamentos enteros de su obra. Algunos me han ayudado mucho y otros me han hecho mucho daño porque el existencialismo era feroz para un adolescente y me trastocó toda!

También hiciste "Puesia" ¿CÓmo surgió hacer esa creación?

ED: De alguna manera fueron figuras que me han marcado a los que sentí homenajear. China Zorrilla, Tita Merello, Jorge Luz, La Negra Sosa, Charly García, Graciela Borges, Gasalla y Perciavalle, Carlos Gardel. Es un homenaje a muchos de los artistas y personajes populares, que alimentaron nuestra imaginación y lo siguen haciendo, a los que nos dieron ejemplo de talentos maravillosos.

Edda como mujer ¿Transgresora?

ED: Totalmente. Siempre he dicho lo que se me ha antojado aunque he sido muy censurada. La Pata estuvo tres meses nada más y La Nena estuvo un programa nada más por cuatro minutos y todo el mundo andaba cantando tengo una vaca con rulos. Hay gente que estuvo muchos años en la televisión y nunca la pega y eso es porque no consigue romper la pantalla y darle la sensación de que has caído en el medio de su cama, en el medio de su cocina o donde tenga su televisor.

¿El éxito es una suma de talento y suerte?

ED: El éxito es un impostor. He hecho espectáculos maravillosos que han sido estupendos maravillosos fracasos. He sido muy perseguida pero que humorista no lo fue. Nos callamos la boca y todos hemos sufrido persecución por cosas muy estúpidas. A mí me prohibieron dos años y no me podían nombrar ni en una radio y lo vivís con mucha bronca y mucho dolor. Tenía un éxito bárbaro pero nada se podía comentar. Igual seguí porque soy una persona valiente. La diferencia entre un valiente y un cobarde es que el valiente corre para adelante y el cobarde corre para atrás. Y yo soy una persona valiente. Y como dice el dicho popular “te la comes doblada” y seguís adelante. Después quedé embarazada y estuve tres años alejada. Lo que tuve de bueno es que lo pude descargar. Cuando tenés un momento de parate ahí te salen las lágrimas y todas las lloré. En Rosario viví amenazas donde tenía 500 personas por función de las cuales había 10 mezcladas entre el público que estaban armadas dispuestas a disparar a cualquiera si nombraba a Isabel Perón o a López Rega y allí fue la única vez que tuve que hacer un intervalo para ir a vomitar y poder seguir.
Hay cosas que mis hijos vieron a los catorce años porque yo consideraba que estaban maduros para verlo pero a nosotros no nos dejaron verlo como por ejemplo “El último tango en Paris”. Un poema y esta tan justificado lo que pasa porque cuando la persona pasa por circunstancias limites a algunos le da por el sexo, a otros por la droga y a otros por chupar y a otros se nos da por crear y aunque es lo más sano hacemos lo que podemos y no todos pueden.

Volvemos a casa y estamos…

ED: ¡Estamos en la gloria! Nunca estuve tan feliz como con mi tercer marido lo cual demuestra que hay que perder algunas batallas para ganar la guerra (risas) Muy contentos, nadie nos tenía fe pero a mí nunca me han tenido fe y ya vamos entrando por el año once.
Tres maridos y tres hijos parió mi cuerpo, dos vivos. Ambos han heredado el amor y han querido ser todos los oficios del teatro menos la actuación. Uno se llama Maxi Gilbert y el otro Gustavo Romano. Digo sus nombres porque estoy muy orgullosa de mis hijos. Son dos potentes luces y la niña era la luz de mis ojos.

¿En qué cree Edda?

ED: En Dios. Dios es la vida y es todo. Dios es Salvador y es tu mamá y la mía y el chico en la calle y es la flor y todo lo creado. Vivimos en lo que llamamos espiritualidad práctica con los pies en la tierra y la cabeza en las alturas.
Creo mucho en la reencarnación.

¿Cómo convivís entre la espiritualidad practica en medio de un mundo tan avasallante con una sociedad compleja y hostil?

ED: Yo soy luz (responde conmovida) Hay tres personas en esta casa que somos luz y somos entonces somos uno y ser “uno” es formar parte del “Todo”. Y el mundo necesita luz como cuando Louis Armstrong cantaba “todo lo que el mundo necesita es amor” Esto me ha llevado a vivir mi vida con mucha intensidad. Hay un tiempo para todo.

Edda Díaz, docente. ¿Como te definirías como maestra de tu arte?
Soy muy selectiva. Selecciono mis alumnos y me quedo siempre con muy pocos. Hay gente que estudio conmigo hace más de veinte años y han vuelto… “Necesito un poco mas de teta” y bueno venga para acá (risas)
La enseñanza es maravillosa porque cuando vos queres enseñar te das cuenta que no aprendiste nada y te tenés que volver a estudiar. Es una retroalimentación con el alumno.

¿Que tenés pendiente en tu vida?

ED: Es muy raro de decir… No tengo cosas pendientes. No es bueno concretar los sueños, hay que dejar cosas sin hacer. No creo en ese refrán que dice “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” y yo te digo Si! Déjalos! Entonces estoy llena de papelitos que significan los proyectos que tengo para hacer mañana…

¿Qué le diría Edda a la mujer de hoy?

ed: Yo soy una mujer de hoy y les diría que ¡Despierten! Que es el momento de la mujer y que están rompiendo las cadenas en que las convirtieron en el negro de la historia. Me parece mentira que a esta altura del siglo XXI haya violencia, mujeres golpeadas o quemadas. Y que finalmente se acepte que el amor viene de la femineidad. Cuando critican a una mujer preguntaría que están criticando que no le criticarían a un hombre?
Aprendan a decir que pueden pensar y pensar diferente. Perdón “la nena” piensa por sí sola, sabe pensar”. Atrévanse a ser quien son porque son el futuro del mundo.

¿A la nueva generación de actores que te gustaría transmitirles?

ED: Hay un cuento de Horacio Quiroga que termina con una frase con la que yo cerraba un espectáculo, (escuchar mp3) que lo he tomado como un mensaje para los actores en general que de pronto se pueden ver tentadisimos porque son muy bellos y los toman para un protagónico y aun no están preparados. Todo ha de llevar un tiempo de maduración, tus maestros te pueden enseñar pero la práctica con el público te va a enseñar más. ¡Sé tu propio maestro!

¿Algo que quieras agregar como despedida?

Pido perdón por el humor que es muy irreverente y es muy atrevido y según me han dicho ¡soy una mujer terrible! (risas)
No creamos nunca nada. Todo es mentira todo es una ilusión. Si te dicen que sos la mejor es mentira y si te dicen que sos la peor mierda que existe también es mentira. Somos personas y … ¡¡hacemos lo que podemos!!

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