Todo es arte..., hasta las falsificaciones

Arte 11/06/2017 Por
Elmyr de Hory fue reconocido por ser el mejor falsificador de arte de la historia. Hasta Orson Wells le dedicó un documental que cuenta su vida signada por el anonimato de sus obras.
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Elmyr de Hory nació en Budapest, en 1906 y murió en Ibiza el 11 de diciembre de 1976 y fue nada más ni nada menos que un genio de las artes plásticas, salvando el pequeño detalle, que se hizo famoso por falsificar, o mejor dicho por copiar técnicas de famosos artistas y venderlas como originales.

Durante toda su vida Elmyr de Hory vendió más de 1.000 falsificaciones de cuadros que ganaron fama después de que Clifford Irving le dedicase un libro, y posteriormente apareciese en el documental Fraude (F for Fake) de Orson Welles.

Era un magnífico imitador de estilos de otros pintores famosos que pintaba los cuadros sin firmar y es posible que su marchant pusiera las firmas que aumentaban el valor y la estafa al venderlas como orginales. Posiblemente, nunca se sabrá si él conocía o no el destino de sus cua-dros firmados, ya que él siempre afirmó que era inocente.

Decía ser hijo de aristócratas de origen judío, sin embargo se ha comprobado que fue bautizado como calvinista. Se fue a vivir a París decidido a ser artista, donde en esa época trabajaban Matisse, Derain y, a menudo, Picasso, y estudió en la Académie la Grande Chaumiere, de Fernand Leger. Al llegar la Segunda Guerra Mundial, fue conducido a Alemania. Allí, durante un inte-rrogatorio, la Gestapo le rompió una pierna, tras lo cual fue conducido a un hospital, del que se escaparía al los pocos días para huir a Budapest, donde se quedaría hasta el final de la guerra, momento en el cual volvería a París.

Una vez en la ciudad luz, vivió en la pobreza, hasta que una amiga millonaria llamada Lady Campbell confundió un dibujo suyo con uno de Picasso y se lo compró. Elmyr no sentiría ningún remordimiento, ya que en esos momentos lo apremia-ba la supervivencia. A partir de este hecho recorrería Europa, vendiendo sus falsos Picassos, con lo que obtendría ganancias suficientes para vivir holgadamente como era su idea.

Posteriormente se trasladó a la isla de Ibiza, donde se asoció con dos jóvenes estafadores, Legros y Lessard, quienes vendían sus oleos por todo el mundo. Hasta que el enfrentamiento público de sus socios levantó las sospechas del multimillonario Algur Hurtle Meadows, magnate del petróleo que les había comprado un gran número de obras. Tras pedir el asesoramiento de cinco expertos, se descubrió que 44 cuadros no eran originales. Pese al gran número de obras que falsificó, de Hory recibía unos cientos de dólares al mes. Lessard explicó posteriormente que «Teníamos que mantenerle pobre, para que siguiera a nuestras órdenes». Descubiertas las falsificaciones, el Tribunal de Vagos y Maleantes le abrió una investigación, y fue condenado a dos meses de cárcel por homosexualidad, convivencia con delincuentes y «carecer de medios demostrables de subsistencia»

MODIGLIANI POR ELMY DE HORY MODIGLIANI POR MODIGLIANI
“RETRATO DE MUJER”, UNA OBRA DEL ARTISTA ITALIANO AMEDEO  MODIGLIANI

LA DE LA ARRIBA FUE REALIZADA POR ELMYR DE HORY. 

LA IMAGEN DE LA ABAJO ES LA ORIGINAL DE MODIGLIANI

Según el escritor Clifford Irving en su libro “Fraude” describe a Elmyr a su llegada a la isla de Ibiza, en el verano de 1961 como que “Llevaba un monóculo pendiente de una cadena de oro, sus jerséis siempre eran de Cachemira (...). Lucía reloj de pulsera de Cartier, y se sentaba al volante de un descapotable Corvette Sting Ray de color rojo… Era, así lo hizo saber, ‘un coleccionista de obras de arte’”.

Nadie sospechaba que la realidad, era que se trataba del falsificador más grande de la Historia, capaz de vender sin sospecha y durante 21 años nada más que mil obras de artistas como Picasso, Modigliani, Matisse, Renoir, Toulouse-Lautrec, Gauguin, Chagall...

Pese a algún pequeño tropiezo, su negocio iba viento en popa. Su colección privada pronto incluyó gouaches, dibujos, acuarelas y pequeños óleos falsos de Matisse, Picasso, Braque, Derain, Bonnard, Degas, Vlaminck, Laurencin, Modigliani y Renoir.

En los años 50, empezó a vender por correo a museos de arte moderno y galerías de todo Estados Unidos. A menudo, retenían las obras durante varias semanas mientras buscaban asesoramiento de expertos. Pero el resultado siempre era positivo. En todo este tiempo, sólo un par de dibujos fueron puestos en duda.

Finalmente, sucedió lo inevitable. Vivía entonces en Florida, cuando un coleccionista —a quien De Hory había vendido algunas obras— prestó sus dibujos para una exposición que tuvo que ser cancelada porque dos de ellos “no eran originales”. Elmyr huyó durante unos meses a México.

De regreso a Estados Unidos, Elmyr continuó con su vida de siempre. Dio una fiesta a la que fue Marylin Monroe. Pero empezaron a circular rumores entre los grandes marchand que advertían “ten cuidado con un amable húngaro de 50 años con un monóculo y un Matisse bajo el brazo”. Entonces empezó a falsificar litografías, más fáciles de colocar, y entre ellas muchas de la serie Tauromaquia, de Picasso.

“La falsificación ha terminado”, dijo entonces Elmyr, “yo ya he sufrido bastante”. Las autoridades españolas habían puesto la vista sobre él y se le abrió una investigación a cargo del Tribunal de Vagos y Maleantes. Le condenaron a dos meses de cárcel por homosexualidad, convivencia con delincuentes y “carecer de medios demostrables de subsistencia”.

Finalmente, todo se serenó y De Hory pudo vivir los últimos años de su vida en relativa paz, en su querida isla de Ibiza. Un año antes de morir, celebró una exposición en Madrid, llena de piezas realizadas “al estilo de” pero firmadas, orgullosamente, “Elmyr”. De hecho, se volvió tan célebre, que se dio el caso de artistas que realizaron copias de falsificaciones suyas.

Lo más asombroso, sin embargo, es que pudiera engañar a tantos expertos durante décadas. Sólo en la etapa con Legros se calcula que ganó 35 millones de dólares. Y si no hubiera sido por los graves conflictos perso
nales de sus dos socios y vendedores, jamás hubiera sido descubierto.

Se suicidó en la isla de Ibiza el 11 de diciembre de 1976, poco después de recibir la noticia de que iba a ser extraditado para ser juzgado por falsificación y después de despedirse de algunos de sus amigos más íntimos de la isla.

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