La economía hace agua

Relato de las analogías entre el agua y la economía.
barco a la deriva
barco a la deriva

Tanto el hombre como el planeta, que paradójicamente se llama tierra, están compuestos por mayor porcentaje de líquido que de masa. Por eso no parece descabellado ni raro, escuchar a la gente, efectuar relaciones lingüísticas entre temas mundanos o cotidianos de la rutina diaria y aquellos que tengan que ver con un mundo acuático.

Debería ser natural que hablásemos de agua en todo momento. Sin embargo no lo es y si siguiéramos avanzando con estas analogías, estaríamos en presencia de nuevos idiomas o dialectos que sólo un avezado navegante podría entender.

Si analizamos algunas frases comunes de esas que se dicen rutinariamente en cualquier conversación, encontraremos términos que significan una cosa pero quieren decir otra muy distinta, o que representan algo que nada tienen que ver con su origen.

Para entender algo más de lo que estoy hablando y empezar con las ejemplificaciones, tenemos que “salir a flote” con la charla.

Tal como lo marca la expresión elegida, “salir a flote” es encontrar la superficie para poder respirar. La frase hace alusión a encontrar una solución de un problema acuciante. (Se debe tomar aire para continuar) Por lo que en el ejemplo resultaría así: como el lector (o sea usted) no estaba entendiendo nada de lo que hablaba el autor (o sea yo), y tuve que buscar una solución a lo inentendible y ampliar la explicación... O sea “salí a flote”.
Por el contrario a lo anterior, “estar hundido” es no lograr la estabilidad necesaria que nos permita tener un “tanque de oxigeno” para permitirnos una toma de aire y descansar de la situación que originó el hundimiento.

El tema se profundiza si de dinero se trata, ya que habrá que conseguir “la liquidez” necesaria para cubrir alguna deuda. Y en este sentido “irse a pique” tiene el significado social de estar quebrado económicamente y de terminar en una escala social menor a la que se poseía por la pérdida de valores económicos o materiales.

En otro orden de cosas, cuando se habla de “estar sin rumbo” se hace referencia a la falta de una brújula (necesaria en toda embarcación) que nos guíe en cualquier camino que la vida nos plantee.
Aquí también aparece una expresión parecida: “como barco a la deriva”, si bien no es una relación directa se alude a la situación de estar perdido en el medio del mar sin poder determinar el horizonte que la vida le muestra. Es generalmente en esta posición en la que se hallan las personas que transitan la adolescencia, etapa más que conflictiva para encontrar una perspectiva si las hay.

Pero…, a ver, para que el lector obtenga una muestra más ejemplificadora de lo que acabo de decir voy a describir con un dialogo una situación que podría darse en cualquier bar de la ciudad de Buenos Aires con cualquiera de nuestro amigos.

—¿Qué haces Tito?
—Acá estoy Cacho, después de hundirme con el negocio, estoy como el “Titanic”: sin tesoro, partido en dos y abajo del agua.
—No te hagas drama, ya vas a encontrar alguien que te tire un salvavidas.
—Pero que sea rápido, porque se me acabó el oxígeno y tengo el snorkel tapado.
—Bueno pero no te tomes las cosas de esa forma, no podes nadar en contra de la corriente.
—No, pero con el bote que me quedó, tampoco quiero internarme aguas adentro, porque en la primera tormenta me hundo nuevamente.

Como podrá observar nuestro querido lector, la charla podría extenderse mucho más pero como muestra basta un botón (decía mi abuela que era costurera) y la idea ya está explicada.

Espero que haya sido de utilidad esta descripción de frases relacionadas con lo acuático (y si no lo fue… lo siento, pero es la única aclaración que puedo darle.) y para terminar con el tema acuático, sólo me resta decirles: hasta la próxima y que “les garúe finito”.

Del libro “La mujer de la bolsa”
wgt ediciones 2011

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