Arquitectura social premiada

La arquitectura chilena tuvo un gran reconocimiento de la mano de su arquitecto Alejandro Aravena.
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El jurado del premio Pritzker, equivalente al Nobel de la arquitectura, una vez más escogió como vencedor a un profesional sensible a los grandes problemas actuales.

El nombre del chileno Alejandro Aravena, mantuvo la tendencia que había generado el japones Shigeru Ban al vencer en la premiación del 2014 con la construcción para refugiados hechas con rollos de papel, y del alemán Frei Otto al ser electo en el ano anterior, por la creación de estructuras metálicas pensadas en función del cuidado del medioambiente.

La revalorización de la arquitectura ciudadana que viene marcando el Pritzker es un contrapunto a los starchitects, la geración que ganó fama al crear obras monumentales y que fuera extremamente valorizada en la llegada del siglo 21. Ahora que la pobreza y los cambios climáticas surgieron como pauta fundamental para lasupervivencia de millones de personas, las construcciones complejas y carísimas dejaron de ser vistas como glamorosas y pasaron a ser criticadas por el desperdicio de dinero y la poca integración con los locales donde están erguidas.

Profesionales dispuestos a atender a los más necesitados y buscar maneras de preservar el ambiente se tornaron los más vistos en esta nueva fase de la arquitectura mundial.

En el caso de Aravena, su obra-prima es un conjunto habitacional llamado “Quinta Monroy” en Iquique, construido en Chile y concluido en 2004. El costo de cada unidad fue de apenas 7.500 dólares. Vendidas para personas de baja poder adquisitivo.
Desde entonces, Aravena entregó más de 2.500 unidades de habitat social y pasó a contribuir a la discusión de grandes temas por medio de su centro de estudios Elemental.

El modelo exitoso indica que es posible y deseable combinar un encuentro entre, investigación y preocupación social.
La elección del chileno por el jurado del premio Pritzker trajo además otra novedad, la valorización de jovenes profesionales que aún tienen mucho para contribuir en la arquitectura.

Inicialmente, el premio era reconocimiento por la trayectoria y obra de la vida entera de grandes arquitectos. Com Aravena venciendo a sus 48 años, el Pritzker puede ser interpretado como un sello de cualidad concedido a los arquitectos que están circulando por el camino cierto.

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