El romance de León Trotsky y Frida Kahlo

Un romance de película que fue real. El político exiliado con la artista anfitriona.
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En los años 30 y 40, el calor de la Segunda Guerra Mundial levantó los ánimos revolucionarios de diversos países. Cada persona adoptó una postura basada en creencias, y con esos dogmas a los que se mantuvieron fieles murieron. Todos creían tener la razón y su ánimo combativo provocaba enfrentamientos densos en todos los ámbitos: sociales, económicos y artísticos.

Trotsky y Frida

Cuando León Trotsky fue expulsado de Rusia por estar en contra de Joseph Stalin y crear el Ejército Rojo, él y su esposa Natalia Sedova comenzaron a refugiarse en distintos países para evitar la muerte. En México, el pintor Diego Rivera veía con muy buenos ojos la postura de Trotsky, por lo que le pidió al presidente Lázaro Cárdenas que lo recibiera en el país. Cárdenas aceptó, sin embargo, pidió a Diego que le diera un lugar donde alojarse.

Él y Frida Kahlo ayudaron a Trotsky ofreciéndole un hogar en la Casa Azul. Trotsky llegó a la residencia y comenzó a hacer migas con ambos, al tiempo que la izquierda mexicana, con mucha fuerza en ese momento, no estaba nada de acuerdo con el nuevo inquilino. De hecho, el muralista David Alfaro Siqueiros intentó asesinar a Trotsky en su segundo hogar.

En 1937, Frida le regaló un autorretrato al inquilino que él colocó en su estudio. Así comenzó su extraño romance que, aseguran los expertos, pudo deberse a dos cosas; la primera, una venganza de la artista porque Diego Rivera se había acostado con su hermana; la segunda, la atracción generada por su gran inteligencia y postura política.

Las continuas infidelidades de Rivera durante su relación con Frida la hicieron sufrir mucho, a pesar de que ella presumía de una gran libertad de pensamiento y desprejuicio. Al tiempo ella comenzó a pagar a Diego con la misma moneda, pero redobló la apuesta. Ella le era infiel con hombres y con mujeres. Ambos sabían de estas historias extraconyugales y ambos las aceptaban, a pesar de las descomunales peleas entre los dos. La clave de su matrimonio estuvo no solo en el amor, la pasión física y los intereses políticos comunes. Frida y Diego se admiraban profundamente, se respetaban como artistas y como seres humanos a pesar de sus comportamientos controvertidos, ambos tenían "los mismos códigos"

En 1939, Diego se enteró del romance entre León y Frida, lo que hizo que rompiera relaciones con el político, que se mudaría a su casa en Churubusco. Sin embargo, durante esos años de tórrida relación, ambos documentaron su amor con cartas que reflejan sus sentimientos.

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Carta de Trotsky a Frida

“Frida, amada,

Al contemplar esta noche tu rostro de cervatillo, he descubierto que jamás conseguiré hacerte a un lado de mi cabeza no se diga de mi corazón. Arde mi sangre como una lámpara votiva al lado de mi mesa, y es como un cerrojo (parte ilegible en el original) una noche en Colloacan (sic). Dejo este papel debajo de tu puerta. Y debo volver a aclarar que no hubo diferencias entre nosotros. Ni la espina dorsal abre un surco insalvable en los hemisferios de una espalda. Me cuesta precisar en cualquier caso, tal vez por mi alma eslava, si ese espacio abierto entre nosotros podrá cerrarse y cicatrizar (…)

Te amé desde siempre y a escondidas. Me encontraba dueño de un juego de principios en los que me arrellanaba como un castor, y esquivaba el fantasma de tu bigote, tu porte de soldadera y esa sed de besos capaz de (parte ilegible en el original)”.

Carta de Frida Kahlo a Diego Rivera, cuando ya estaban divorciados, 11 de junio de 1940 

"Ahora que hubiera dado la vida por ayudarte, resulta que son otras las 'salvadoras'... Pagaré lo que debo con pintura, y después aunque trague yo caca, haré exactamente lo que me dé la gana y a la hora que quiera... Lo único que te pido es que no me engañes en nada, ya no hay razón, escríbeme cada vez que puedas, procura no trabajar demasiado ahora que comiences el fresco, cuídate muchísimo tus ojitos, no vivas solito para que haya alguien que te cuide, y hagas lo que hagas, pase lo que pase, siempre te adorará tu Frida".

En su casa de Churubusco, Trotsky y su esposa Natalia Sedova sólo vivieron un año. Sufrieron dos atentados: el primero sin éxito a manos de Siqueiros y el segundo logró el cometido. Trotsky murió el 20 de agosto de 1940. Frida se divorció de Diego Rivera y la policía allanó su casa después del atentado que cometió Siqueiros. Cuando Trotski murió, también la detuvieron por algunas horas. Después viajó a San Francisco para una cirugía y se reencontró con Diego, con quien se casó de nuevo dos meses más tarde.

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