Un libro con ritmo de samba

El autor brasileño Ruy Castro recrea el Rio "embriagado" de los años 1950 en su libro "La noche querida. La historia y sus historias del samba -canción”
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Traducción al español Walter Gustavo Telesca

Definir al samba-es tan difícil como explicar el significado de saudade.

A lo largo de la casi 500 páginas de “A noite do meu bem: a história e as histórias do samba-canção”, (La noche querida: la historia y las historias del samba) el escritor Ruy Castro busca la definición perfecta para el género musical iluminado por la obra. “Es el samba lento, confesional, con frases musicales largas y melosas, perfecto para ser bailado con las mejillas pegadas”, explica en un párrafo; “es la continuación natural de una tradición romántica de la música brasileña. Hijo o sobrino de las modas, valses, marcha-ranchos”, defiende más a la frente; “es una música de mano en el hombro”, resume en otro trecho, tomando prestada una expresión usada por el compositor Mário Lago en 1952.

Casi al final del libro, Ruy encuentra las palabras exactas: “es la música en la que dos personas enamoradas siempre podrán escuchar cuando sientan su amor en peligro”.

—Ya extraño escribirlo— reconoce Ruy, rodeado de los libros y discos que acompañaron su investigación en los últimos tres años.
El autor dijo que quiso hacer este libro para suplir la falta de atención que siempre sintió en la historia de ese género.

“Nunca entendí porqué el samba fue tan despreciado por la historiografía de la música brasileña. Es como si fuese un pecado que el samba se haya producido y escuchado en ámbitos sofisticados. Extremadamente sofisticados, es preciso que se diga.
A pesar de que uno de los primeros sambas con características de canción fue realizado en 1929 (“Amizade”, de Ary Barroso, lanzado por Francisco Alves), y fue precisamente en las lujosas boites que invadieran la noche de Copacabana. Pero fue hacia final de la década del 40 que el género vivió su era de oro. Después que el presidente Dutra prohibiera el juego, en 1946, dejando sin lugar tanto a los músicos de orquesta que trabajaban en los casinos como a los magnates que los frecuentaban, los que se mudaron a lugares como la boite Vogue o el Golden Room de Copacabana Palace, que concentraron el glamour y el poder en las madrugadas. “una nueva música, cuya gestación venía de lejos, tomaba a estos espacios, con sus compositores y cantores de quienes no se sabía donde terminaba su arte y comezaba su vida”, escribió Ruy.

“Eran lugares donde se podía llegar a cualquier hora de la noche, sin para beber, cenar, oir buena música y bailar. Mujeres bien peinadas, hombres elegantes, pianistas con fracs y buenos whiskys circulando, donde muchos negocios eran cerrados y los casos de amores fermentaban. No existen muchos registros de la vida privada de los ricos, más allá de algunas pocas notas perdidas en columnas sociales. “La vida privada de los ricos”

Como los detalles de las farras del “Clube dos Cafajestes”, grupo de playboys que llegaban a las boites con cabras vestidas de esmoquin, que “dejaban caer” dentaduras falsas sobre la cena de los comensales, que cambiaban whisky por orina. y que conocían la localización precisa de los “pasajes secretos” del Copacabana Palace.

Noite-do-meu-bem

ESCENARIOS, PERSONAJES Y COSTUMBRES

Así como hizo en 1990 cuando desenterró la Bossa Nova (que estaba medio olvidada) en el libro “Llega la nostalgia: La historia y las historias de la bossa nova”, en este nuevo libro el autor reconstruye el cerco que sostuvo al género, entre 1947 a 1965. Figuran en el libro, sus escenarios, los personajes y las costumbres. De la gastronomía a la moda, pasando por dialectos locales, estrategias de amores e historias de alcobas, teniendo como eje articulador la música.

—Desde 1902 ya existía, según la discografía maravillosa de Jairo Severiano, el fado-canción, la marcha-canción, la polca-canción, y el fox-canción. Siempre hubo esa tendencia a “cancionalizar” los ritmos más pesados para transformarlos en músicas más suaves y bailables, haciéndolos canciones.
El samba-canción vino a juntarse a esa gran familia de canciones o ritmos en 1929, luego del surgimiento del samba propiamente dicho. De ahí esa injusticia de asociar como comúnmente acontece, al samba-canção al bolero a la bossa nova. El bolero no pensaba en llegar al Brasil cuando el samba-canción comenzó a ser realizado, y la bossa nova surgió mucho después —explica Ruy, en defensa de la autonomía de estilo de músicas como “Canción de amor” (“Nostalgia/ Torrente de pasión/ Emoción diferente/ Que aniquila la vida de la gente...”), compuesta por Elano de Paula, hermano de un todavía desconocido Chico Anysio, y que lanzó una todavía aún más desconocida Elizeth Cardoso.

—Así como cualquier ritmo, el samba-canción no es sólo una forma de comportarse. Es una forma de tocarse. Algunas formas musicales son más adap tables que otras. El samba es muy adaptable. El samba -canción tiene frases largas, no sincopadas, y con letras que tratan de un asunto inherente al ser humano, con sus aires y desaires: el amor.

De esta forma el autor que otrora destacara la fuerza expresiva de la Bossa nova, ahora en este nuevo libro resalta de manera brillante y con historias olvidadas como los inicios de la samba brasileña pudo brillar en ámbitos en los que hoy se la desprecia o se la minimiza como una expresión artística menor.

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