Los países tropicales no tienen a Dostoievski

"Crimen y castigo" es una obra escrita por el autor ruso Fiodor Dostoievski en las que narra el arrepentimiento de un doble asesino, cuestión esta que no se refleja en los países de América.
arrepentido
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Dentro de las grandes invenciones humanas se encuentra la literatura, de difícil acepción porque solo podemos conjeturar conceptos y no definiciones. En ese sentido el escritor peruano, premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa dijo en algún momento: "La literatura nos permite vivir en un mundo donde las reglas inflexibles de la vida real pueden ser quebradas, donde nos liberamos de la cárcel del tiempo y del espacio, donde podemos cometer excesos sin castigo y disfrutar de una soberanía sin límites".

Dentro de las grandes escuelas literarias podemos considerar a la rusa del siglo XIX y XX como una de las más importantes, brindando autores de gran porte como Alexander Pushkin, Fiodor Dostoievski, Liev Tolstoi, entre otros.

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"Crimen y castigo" del año 1866 del genial Dostoiévski, trae al lector una oportuna reflexión contemporánea sobre los límites de la moralidad.

La historia de Ródion Ramanovich Raskolnikov, un miserable estudiante que mata a golpes de hacha a una anciana prestamista a quien debe dinero y por quien se siente oprimido. Aliena Ivánovna humilla y tortura psicológicamente a los clientes desesperados de quienes cobra intereses extorsivos y por quienes no siente clemencia alguna. Raskolnikov se convence a sí mismo de que no es tan deshonesto matar a una persona tan malvada de quien el mundo no sentirá falta alguna.

El crimen, sin embargo, subítamente se torna un doble homicidio cuando Raskolnikov es sorprendido por la presencia de Lisavieta, la hermana más joven de la anciana a quien también mata con golpes de hacha.

No obstante de sentirse impune, el personaje comienza a padecer con la culpa y con la tensión de los seguidos interrogatorios realizados por el juez del caso que no sospecha de él, pero que lo cree sospechoso.

La historia xustapone al lector con el dilema del protagonista: ¿negar el crimen y vivir torturado por el remordimiento o admitir los asesinatos para tener la chance de la redención? Influenciado por la devoción de Sonia, prostituta miserable de quien se enamora, Raskolnikov admite las atrocidades y es condenado a ocho años de prisión en Siberia, donde comienza su rehabilitación moral, exactamente en la región en la que el propio Dostoiévski cumplió una pena y observó con lupa los dilemas morales de sus colegas de cárcel.

Estos dilemas morales en los personajes de Dostoievski están absolutamente ausentes en la política y en parte de nuestra sociedad. Sufrimos la trágica enfermedad de la inmoralidad, de la deshonra, de la inflexión moral. Conjeturamos y perfeccionamos institucionalmente la absolución de los más hediondos crímenes en la certeza de que no existe una Siberia donde cumplir una condena y de que no hay conflicto moral para una casta de usureros de los sueños de un pueblo entero.

"Crimen y castigo" nos trae la obviedad más serena de la meditación de una sociedad llamada "moderna": Si existe un crimen es preciso que haya castigo.

Los personajes que protagonizan la política argentina (y también la regional, con excepciones) están desprovistos de los pesares de Rodin Raskolnikov, ya que se comportan como gansters de la patria y encuentran en las fragilidades morales institucionales abrigo para continuar delinquiendo.

Por eso sostengo que en los países bananeros no tienen un clima frío, y tampoco una "Siberia", ni justicia, y mucho menos consciencia de lo amoral, porque tampoco tenemos a Dostoievski para que la escriba.

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