Secretos para escuchar jazz

Música Por
Ted Gioia, el reconocido crítico de jazz estadounidense autor de varias libros sobre la historia del género publicó una guía que enseña a escuchar jazz.
chet baker
Chet Baker

Dice Ted Gioia que “el jazz es como un caballo salvaje, el género musical más impredecible”. No es de extrañar pues que mucha gente le tenga miedo. “Les preocupa no tener el conocimiento técnico necesario para entenderlo”, relata a El Cultural este experto en jazz, uno de los más reconocidos a nivel internacional, autor de una canónica Historia del jazz que escribió en 1992, revisó en 2011 y un año más tarde publicó en español la editorial Turner.

 Los seis ingredientes de la pócima del jazz según el especialista estadounidense Ted Gioia son:

¿A qué debemos prestar atención cuando escuchamos jazz? Para Gioia, los factores que debemos tener en cuenta, mucho más detallados en el libro y acompañados de ejemplos, son los siguientes:

1. Ritmo. ¿La sincronía entre los miembros de la banda suena natural y relajada (aun en los tempos rápidos) o forzada y en constante tensión? Esta es la primera clave para distinguir a los artistas de primera fila del resto. Además, el swing (el carácter sincopado propio del jazz, que consiste en la acentuación y prolongación de las notas que ocupan los tiempos débiles) tampoco debe tener un carácter mecánico.

2. Fraseo, es decir, la manera en que los miembros de la banda interpretan sus partes melódicas individuales. ¿Tienen ideas variadas o repiten las mismas fórmulas constantemente? Gioia también señala un fallo de los músicos amateur: la sobreactuación, el horror vacui que les empuja a querer rellenar todos los espacios de la canción con un exceso de notas.

3. Tono y timbre. El tono es la altura de la nota y el timbre es la calidad del sonido, que puede ser más espeso, más etéreo, limpio o turbio. La libertad en el timbre fue una de las grandes innovaciones del jazz frente a la tradición sinfónica. Explica Gioia que la tradición musical occidental ha estado constreñida por la tonalidad desde la época clásica. Mientras que su propósito es crear notas, el de la música africana es crear sonidos. Hace cien años el jazz sacó a la música de su “jaula” tonal y el primero que entendió el matrimonio entre occidente y África fue Duke Ellington. Al mismo tiempo identifica una nueva corriente en el jazz que está regresando a una manera de frasear uniforme y con un afán por centrar las notas a la perfección en su tono correspondiente.

4. Control del volumen (lo que en el lenguaje de la música se denomina dinámica). ¿Cómo trabaja la banda las variaciones de volumen? Que todos los miembros de la banda oscilen entre el pianissimo y el fortissimo y viceversa de manera coordinada es algo que puede ensayarse o puede improvisarse mediante “telepatía” (como era de esperar, Gioia admira más a quienes lo consiguen por el segundo método). Los mejores en esto, según el autor del libro, han sido el trío de Ahmad Jamal, el pianista Erroll Garner, el baterista Art Blakey o The Modern Jazz Quartet.

 

 

Estructura, orígenes, evolución

Tras compartir sus trucos de crítico, Gioia dedica más de la mitad del libro a proveer al lector de algunos fundamentos teóricos sobre la estructura de las composiciones. También repasa brevemente, en una versión reducidísima de su Historia del jazz, la evolución de los distintos estilos de este género que nació en el cambio de siglo del XIX al XX. Hay cierto consenso en que el primer músico de jazz fue Buddy Holden (Gabriel Jiménez Emán contó su historia recientemente en El último solo de Buddy Bolden, editorial Menoscuarto), aunque no dejó ninguna grabación. A pesar de que el origen del jazz sigue teniendo algunas zonas misteriosas, sabemos que nació en Nueva Orleans, crisol de culturas donde se mezclaron el blues y el ragtime (los dos géneros más importantes para el nacimiento del jazz) con las marchas y la música de baile de la época. A todo esto los pioneros del jazz añadieron unas gotas del folclore de sus respectivos países de origen.

Después de repasar el surgimiento del jazz tradicional, Gioia establece la cronología de los diferentes estilos dentro del jazz: el de Nueva Orleans, el de Chicago, el de Kansas City; la era del swing y las big bands; la revolución del bebop, la reacción del cool jazz, el hard bop y el free jazz, y las posteriores fusiones con el rock, la world music o la clásica.

 Charlie Parker y Dizzy Gillespie, dos gigantes del jazz interpretando Hot House, una de las composiciones más representativas del bebop

Por último, Gioia dedica el sexto capítulo, casi una cuarta parte del libro, a detenerse más en algunos músicos innovadores, aquellos que de manera individual marcaron un antes y un después en el jazz: Louis Armstrong, Coleman Hawkins, Duke Ellington, Billie Holiday, Charlie Parker, Thelonious Monk, Miles Davis, John Coltrane y Ornette Coleman. Todos ellos están muertos, pero el jazz continúa evolucionando y además es una experiencia transformadora que debe vivirse en directo. Por eso lanza al final una lista, como punto de partida para la investigación del lector, con 150 nombres de músicos en el comienzo o en la mitad de su carrera a los que seguir la pista (entre los que no incluye ningún español).

“El primer paso para los oyentes es aproximarse a la música con una mentalidad abierta. Muchas de las experiencias musicales más poderosas ocurren cuando dejas que la música te guíe y dejas que te lleve adonde nunca antes has estado”, asegura el experto. “Este tipo de experiencias musicales son cada vez más raras en la sociedad orientada al consumo que tenemos hoy, pero aún son posibles. El jazz es uno de los mejores lugares donde encontrarlas”.

Fuente: cultura españa

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