Un boicot artístico que genera polémica

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Un boicot llamando a no presentarse en Israel para detener la destrucción del acervo cultural palestino divide a artistas internacionales como Radiohead y Roger Waters.
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Hace unos meses, cuando la situación entre la relación Palestino-israelí estaba en un punto límite de algidez, cerca de medio centenar de músicos, actores, escritores y trabajadores de la cultura, entre los que se encuentran Roger Waters y Thurston Moore, entre los más reconocidos firmaron una carta para pedirle a Radiohead que cancele su show en Tel Aviv, programado para julio. El texto fue difundido por el colectivo Artists for Palestine UK, que impulsa un “boicot artístico” a Israel, a pedido de los artistas palestinos.

Radiohead, sin hacer caso a la convocatoria criticó el viernes la campaña que los instaba a cancelar el concierto en Israel, y calificó el llamado al boicot del Estado judío como “condescendiente” y “una extraordinaria pérdida de energía” 

“Quisiéramos que piensen nuevamente el concierto porque, al tocar en Israel, van a estar tocando en un estado en donde se ha impuesto un sistema de segregación racial hacia la gente de Palestina”, decía la carta publicada en abril de este año, en la que se hace referencia a un informe publicado por la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de Naciones Unidas, en el que se indica que el Estado de Israel está incumpliendo con los compromisos sociales firmados al invadir persistentemente la franja de Gaza e instalar Kibutz en sus territorios.

“Ya que Radiohead hizo campaña por la liberación de los tibetanos, nos preguntamos por qué rechazarían una petición para actuar por otras personas bajo ocupación extranjera”, cuestiona en un tono más duro, explicando que Thom Yorke y compañía “fueron contactados por activistas palestinos” en pos de lanzar el boicot, aunque la banda desestimó la idea.

La posición adoptada por el colectivo e artistas internacionales liderado por el exPink Floyd, Roger Waters, se basó para la realización del boicot en la situación en la que están atravesando los artistas palestinos quienes se ven cada día más censurados por las autoridades militares de Israel. 
A pesar de que los artistas palestinos están reconocidos en el mundo árabe, sus oportunidad de exhibirse están continuamente restringidas por Israel. Los palestinos de Cisjordania viven bajo la constante amenaza de que sus exposiciones sean saqueadas y sus galerías destruidas. Ni siquiera pueden desplazarse de una zona a otra debido a la compleja red de puestos de control israelíes, sus asentamientos y el muro del apartheid.

En los territorios ocupados, el arte es siempre un objetivo. Durante la primera Intifada (1987-1989), los israelíes prohibieron el uso de los colores de la bandera palestina. La pintora Vara Tamari hizo las siguientes declaraciones en relación con algunas de las exposiciones de arte palestinas de aquel momento: "Era muy emocionante, pero los israelíes pronto se dieron cuenta de la importancia de esas exposiciones y comenzaron a atacar a la Liga de Artistas Palestinos. Nos obligaron a conseguir permisos para poder exhibir nuestro arte, censuraron e invadieron estudios de artistas. Algunos de nosotros fuimos encarcelados, normalmente acusados de haber usado los colores de la bandera palestina. Decían: Podéis pintar, pero no uséis el rojo, el blanco o el negro. Y te encarcelaban si usabas esos colores. No se podía pintar una amapola, por ejemplo, o una sandía: tenían los colores prohibidos. Muchas veces todo dependía del juicio artístico o del oficial que estuviera al mando."


Ninguna expresión artística está a salvo. El famoso grupo de danza El Funoun fue ilegalizado, y estuvo durante largo tiempo obligado a realizar sus prácticas a escondidas y sin música. La producción cultural palestina ha de ser vista como un acto por el que se reafirma la identidad y la existencia. Cuando Palestina pidió el boicot a Israel (http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=869) hasta que éste respetara la legislación internacional, fueron muchos los que en todo el mundo protestaron contra la censura del arte. En este sentido cuando Israel invadió Líbano en 1982, destruyó los centros culturales que habían construido los palestinos, así como todos los archivos de contenido artístico como fue por ejemplo, la destrucción de todo el archivo de la colección de cine palestino. La lista de violaciones a la cultura palestina es muy amplia y el llamamiento internacional del colectivo de artistas está justificado en esas acciones.

“Por favor, hagan lo que hicieron los artistas en la era del apartheid en Sudáfrica: manténganse alejados hasta que termine la segregación”, finaliza la nota, que también está firmada por Desmond Tutu, un religioso sudafricano que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1984.

Por su parte, Moore firmó una declaración aparte en donde explica que hay que “hacer un pequeño sacrificio en respeto a aquellos que luchan en honorable oposición a estados fascistas”. “Si los activistas con sentido humanitario realizan un boicot para protestar en contra de la brutal injusticia en sus países y le piden a los artistas que no toquen o no sean difundidos allí como apoyo a la normalización de esos países, entonces elijo NO cruzar esa línea”, explica. 

Lo cierto es que el grupo RadioHead hizo oídos sordos a la convocatoria del boicot y acabó su gira como lo tenía previsto en la ciudad de Tel Aviv, argumentando que la acción de los artistas es una pérdida de energía (y suponemos que de dinero) que no conduce a ningún resultado positivo. La inacción adoptada por el grupo los situó en una posición contraria al colectivo Artists for Palestine UK quienes no sólo bregan por la libertad de palestina sino porque sus acciones culturales y su acervo cultural sea preservado sin censura de ningún otro país ajeno a ella.

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