De escritores: Silvina Ocampo

Literatura Por
Datos curiosos de una autora que fue la primera mujer en ocupar una silla en la Academia Argentina de letras.
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Victoria Ocampo foto-sara facio

Nació el 7 de abril de 1890 en el seno de una familia aristocrática de Buenos Aires. Tomó clases de música y fue educada por institutrices. Cursó estudios en la Soborna. 

Sus obras más importantes fueron la serie de "Testimonios", diez volúmenes en total, publicados entre 1935 y 1977, y su Autobiografía, en seis volúmenes, que fueron editados tras su fallecimiento, entre 1979 y 1984. Como editora ofreció espacios en su revista "Sur" a escritores famosos y otros desconocidos. A causa de sus ideas políticas, contrarias al gobierno peronista, fue encarcelada. En 1967 es nombrada doctora honoris causa de la Universidad de Harvard. En 1976 fue designada miembro de la Academia Argentina de Letras, la primera mujer en ocupar ese lugar.

Su primera publicación se tituló "Babel", un comentario del Canto XV del Purgatorio de Dante, aparecido en el diario La Nación en mayo de 1920. Posteriormente publicó "De Francesca a Beatrice" (1924), "La laguna de los nenúfares" (1926), "Domingos en Hyde Park" (1936), "Emily Brontë(Terra incognita)" (1938), "San Isidro" (1941), "338171 T.E." (Lawrence de Arabia) (1942), "El viajero y una de sus sombras:Keyserling en mis memorias" (1951), "Lawrence de Arabia y otros ensayos" (1951), "Virginia Woolf en su diario" (1954), "Habla el algarrobo" (1959), "Tagoreen las barrancas de San Isidro" (1961), "Juan Sebastián Bach, el hombre" (1964), "Diálogo con Borges" (1969), "Diálogo con Mallea" (1969)

Más allá de estos datos de su trayectoria en el ámbito literario Silvina Ocampo siendo joven tenía otros sueños para su vida.

"Soñaba con ser una gran actriz, dedicarme al teatro por entero, trabajar en forma independiente de mi familia. Supongo que como todo adolescente. Me gustaba callejear, pero cuando llegaba la noche y había programa de ir al teatro, ¡era la gloria!

Vivía cada palabra de las actrices y me veía sobre el escenario actuando. Representé Perséphone de Strawinsky por primera vez en 1925/26. Me sentía una actriz. Quería que esa fuera mi profesión. Adoraba representar y me sentía feliz en el ambiente teatral, pero mi familia se oponía a todo, hasta que tuviera trato con gente de teatro. Era el gran drama de mi vida entonces.

Las reglas señalaban que una señorita no debía ni tratar con actrices. Sin embargo, cada día sentía mayor atracción por el teatro. En El Rey David de Honegger, con Ansermet, comprendí el concepto de realización artística.

En 1936 traje a Strawinsky a Buenos Aires e hice de recitante en Perséphone en el Teatro Colón y más tarde en Río de Janeiro.

Finalmente, acepté que no sería actriz.”

Victoria Ocampo

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