El arte como sustento y mensaje ecológico

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Dos brazos gigantes emergen del canal principal de Venecia para brindar un apoyo al edificio más emblématico y defenderlo del cambio climático. Es obra de Lorenzo Quinn, hijo del famoso actor Antony Quinn.
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Emergen del agua imponentes, tensas y preocupadas por detener lo que parece inevitable. Todo aquel que discurre hoy por el canal principal de Venecia no puede evitar fijarse en esta impresionante escultura, dos brazos que surgen para sostener uno de los edificios más representativos de la ciudad y preservarlo del que tal vez sea su enemigo más peligroso: el cambio climático.

Support —así es como se llama la creación— es obra del artista Lorenzo Quinn, hijo del famoso actor Anthony Quinn, y en ella ha querido plasmar el poder de la mano del hombre, que sirve para construir pero también para destruir.

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“Venecia es una ciudad de arte flotante que ha inspirado a culturas durante siglos. Pero para continuar haciéndolo necesita el apoyo de nuestra generación y de las futuras, porque está amenazada por el cambio climático y el deterioro del tiempo”, explicaba Quinn durante la inauguración de la escultura, que coincide con la apertura de la Bienal de Venecia. Y añadía: “La ciudad solo puede sobrevivir con nuestra ayuda. En otras palabras, el pasado vive en el presente y también vive en la memoria de las generaciones futuras”.

Las enormes manos soportan la fachada de uno de los famosos palacios de Venecia, una mansión del siglo XV declarada Monumento Nacional. Pero esta construcción no es la única amenazada: una investigación realizada por el Instituto de Oceanografía de la Universidad de San Diego constató que el nivel de los canales aumenta cuatro milímetros anuales y que el movimiento de las aguas generado por las embarcaciones contribuye a erosionar las fachadas de los edificios que se asoman a los canales. El estudio concluyó que, lo más probable, es que en 2100 la ciudad de Venecia será tan solo un recuerdo.

Por eso, Quinn pretende recordar a los 22 millones de turistas que visitan cada año la popular ciudad italiana de apenas 55.000 habitantes. Al menos así lo hará hasta el 26 de noviembre, cuando la monumental escultura —creada con la ayuda de un estudio de escultura español Tecmolde— será retirada de su ubicación. Una última muestra de lo efímera que puede resultar una obra maestra, aunque se trate de Venecia.

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