"Las seis esposas de Enrique VIII" un disco con historia

Música 05/08/2017 Por
En la década del setenta y cuando el rock sinfónico estaba en pleno auge, el músico británico Rick Wakeman contó con música parte de la historia de su reino.
las seis esposas
las seis esposas

La historia no sólo puede ser contada en un libro, las series y la música también nos cuentan parte de la historia que forma parte de la cultura general que queremos adquirir. Esto pasa con una época del reino de Inglaterra en la que fue dominado por el Rey Enrique VIII quien fue conocido por su cantidad de esposas, seis, para ser más exactos y por haber consolidado la separación de la Iglesia católica por su insistencia en pretender divorciarse de su primera esposa para volver a casarse con su amante.

Esta parte de la historia nos la cuentan por un lado una serie cinematográfica realizada con excelencia llamada The Tudor  en la que narran el reinado de Enrique VIII y sus desventuras matrimoniales y por otro lado la podemos escuchar n el disco "Las seis esposas de Enrique VIII" del músico (tecladista, pianista) inglés Rick Wakeman, integrante de la mítica banda de rock sinfónico "Yes".

Los 6 temas que componen The Six Wives of Henry VIII pretenden ser un reflejo de las vidas y personalidades de las desdichadas féminas que pasaron por la vida de Enrique VIII. El álbum se sustenta, en los teclados, que emulan una enorme cantidad de instrumentos, desde órganos eclesiásticos, clavecines, pianolas, Hammond; la batería, guitarra y bajo, también presentes y tocadas por antiguos compañeros de Yes -Bruford y White a la bateria, Howe a la guitarra y Squire al bajo-, actúan como meros acompañantes en esta ocasión.

rick wakeman

El disco abre con Catharine of Aragon, (Catalina de Aragón, primera esposa de Enrique VIII) de las pocas que pudieron presumir de salir con vida de su matrimonio, una pieza enérgica, grandiosa, pero bastante sobria para lo que es el marcado estilo del músico, en que el piano tradicional es el protagonista, al que se unen más y más teclados. A la mitad, es el sintetizador, acompañado de los coros, que dan un toque casi pinkfloydiano, que termina de forma muy parecida a como empezó, con la misma sucesión de piano y teclados.

Luego el siniestro inicio de Anna of Cleves (Ana de Cleves, cuarta esposa) se convierte rápidamente en una explosión de puro desmelene rockero gracias al vibrante Hammond y una batería desaforada; reflejo de como empezó la relación entre la joven Ana y el Rey. En el tercer tema llamado Catherine Howard, (prima de la anterior y quinta esposa) comienza con un piano que nos da la bienvenida al mundo cortesano con más familiaridad. Sin embargo, esta aparente calma dura poco, pues todo vuelve a desbocarse con la aparición de un teclado muy cercano al que Camel usara por aquel entonces, y una pianola mas propia de un bar del oeste que de una corte que asfixia a un insinuante clavecín. Reflejando tal vez que el inicio idílico del romance con el Rey acabaría con la ejecución de la esposa adúltera.

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Jane Seymour (tercera esposa luego de Ana de Cleves) nos recuerda inquietamente a la Tocata y fuga en Re menor de J.S. Bach, esa celebérrima melodía de órgano injertada en nuestro cerebros como banda sonora de todas aquellas películas de terror gótico trasnochadas, pero con todos los desvaríos propios del rock progresivo.

Así llegamos a Anna Boleyn, (Ana Bolena), la segunda y la más famosa de las esposas y, también, coincidentemente el tema más conocido de los que componen el álbum, una pieza rica en matices, que combina todos los teclados, instrumentos, coros y efectos con que contaba el músico. Tal como fue la vida de la joven reina, que provocó la gran separación de la Iglesia católica del poderío de Roma. No podría decir cuales de todos ellos sobresale en particular dentro de la composición, aunque me gustaría destacar al clavecín y al piano, que dota a todo el conjunto de una atmósfera palaciega. Claro que en el momento en que aparecen los sintetizadores y los teclados toda esa atmósfera es eclipsada por el rock progresivo puro, marciano y desenfrenado.

Como despedida tenemos al tema Catherine Parr, (última esposa del rey) otra procesión de enloquecidos teclados que, a estas alturas del disco, han terminado de completar por completo la sintonía musical con el paralelismo de la vida de las mujeres. Esta ultima pieza puede hacerse excesivamente repetitiva por la melodía del Hammond. Sin embargo, ciertas partes de la misma desprenden una solemnidad particular por la incorporación de los coros y las campanas que acompañan al cristalino teclado delicado como un arpa y dando un final a la vida del Rey Enrique VIII.

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