Rescatan las lenguas amerindias

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La universidad de Berkeley preserva, en cilindros de cera, más de 100 horas de conversaciones grabadas hace 100 años por personas de los grupos originarios.
indio yahi- ishi
indio yahi- ishi

Ishi era un nativo americano, el último que hablaba Yahi, la lengua utilizada antiguamente en la zona centro y norte de California. Entre los ríos Feather y Pit, en lo que hoy son los condados de Shasta y Tehama, residía la tribu Yana (que significa “gente” en su idioma) a la que pertenecía su último habitante quien pudo prestarse para realizar grabaciones de su idioma.

Este indígena vivió solo durante muchos años, hasta que fue capturado por el sheriff de Oroville. En ese momento el museo de antropología de la Universidad de California, comenzó a estudiar su idioma, haciéndolo hablar y grabando esas conversaciones. Ishi murió en 1916, pero el Yahi quedó bien documentado en un cilindro de cera de hace más de 100 años, en lo que se contabiliza como una de las primeras grabaciones.

Esta es una de las miles de raras grabaciones que conservan en Berkeley y corresponden a las últimas señales de idiomas extintos, lenguas olvidadas, culturas desaparecidas. Historias orales que ahora la Universidad de California se ha decidido a preservar utilizando modernas técnicas de digitalización.

La colección incluye más de 100 horas de audio que incluyen hasta 78 lenguas distintas de los nativos de California. Buena parte de ellos ya no los habla absolutamente nadie. “Hay grabaciones que suenan fatal, son puro ruido y no puede decir qué es lo que se guardó”, explica el lingüista Andrew Garrett.

Los investigadores de Berkeley están utilizando tecnología de exploración óptica para transferir las grabaciones de miles de cilindros de cera que se están descomponiendo y que contienen historias y canciones desconocidas. Su idea es hacer llegar todo este conocimiento ancestral a las comunidades indígenas y también difundirlo en las escuelas.

Digitalizan y restauran la colección, incluso recuperando aquellos cilindros que están rotos o deteriorados. La técnica para escanear las grabaciones fue desarrollada hace una década por un equipo del Laboratorio de Berkeley. “Pensamos que podíamos ‘leer’ el sonido utilizando instrumentos ópticos basados en el láser, sin tener que tocar el material”, explica el físico Carl Haber.


Entre las joyas de la colección hay un cilindro de cera de 1907 que contiene una charla con Domingo, un miembro de los Yurok, la tribu que residió a lo largo del bajo río Klamath y de la costa del Pacífico de California. “Para los investigadores, este tipo de grabaciones ofrece todo tipo de conocimientos sobre la morfología y los patrones de las frases de este idioma, su pronunciación...”, dice Garrett.

El Rumsen, una de las ocho lenguas ohlone que hablaban los pueblos indígenas de la bahía de San Francisco, se puede estudiar a través de 28 cilindros de la colección de la Universidad de Berkeley. Hoy en día nadie habla ese idioma, nadie que cante sus canciones para las nuevas generaciones. Los audio son lo único que queda.

Fuente: La vanguardia

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