Poldy Bird, la dueña de los corazones

ENTREVISTA SEMANAL: Estuvimos con la escritora que desafía al tiempo con su vigencia permanente y conquistando los corazones y almas de las nuevas generaciones de lectores. Escúchela recitando.
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De mi vida no hablo mucho, porque mi vida siempre estuvo signada de pálidas y no quiero darle eso a la gente”, dice Poldy Bird. Dejando de lado el orgullo del escritor famoso para darle lugar al sentimiento de sus lectores, conteniendo en sus palabras una generosidad hacia su público que no todos los autores poseen.

Poldy Bird es una mujer adulta y que con el devenir de sus escrituras tiene una sabiduría del alma que pocos autores contemporáneos, sin tener títulos de psicología, pueden jactarse de adquirir.

¿No vas a publicar tu autobiografía en algún momento?

PB: En la editorial anterior me insistían para que escribiera una biografía mía y siempre me negué. Ni aunque me den plata de adelanto, no, no lo voy a hacer. Porque en una biografía hay que hablar de otras personas y a veces se puede hacer daño… y no quiero eso.

¿Por  qué empezaste a escribir?

PB: Empecé a los cinco años.

No tenías consciencia de que escribías.

PB: En realidad sí porque mi mamá era escritora y yo la veía a ella y la imitaba. Lo primero que hice cuando me dijeron que se había muerto, yo tenía nueve años, fue escribir una poesía.

“Un poema de flores corona tu recuerdo
porque eras con las flores
pequeña, fresca, brisa
hoy las flores te cubren
y la tierra brilla  
nace así la noche con la primera estrella”.

Impresionante que lo hayas escrito a esa edad.

PB: Y a los trece años gané un concurso literario en Rosario y me acuerdo que el segundo lugar lo había logrado Juan Gelman.

¿Alguna vez pensaste a dedicarte a otra cosa que no fuera escribir?

PB: No nunca. Dibujar, dibujo horrible, hago el perro del rectángulo y cuatro palitos. Pero nunca me imaginé otra cosa… Escribir. Además podés hacerlo sin que te vean. Yo me escondía adentro del placard de mi cuarto para escribir en la hora de  la siesta. Era lo que sentía. Me pasaba algo y yo me sentaba a escribir. Y a los dieciséis años empecé a publicar en las revistas.

¿Ya te empezaron a pagar en ese momento?

PB: Si me pagaban y después entré a trabajar en una de las revistas.

¿Y el primer libro como surgió?

PB: Y “Cuentos para Verónica” eran los cuentos que yo iba escribiendo después de que nació, uno o dos cuentos por año. Lo publiqué cuando Vero tenía 6 años. Y fue algo increíble.

¿Qué te pasa en tu interior cuando pensás que ese libro es después del Martín Fierro el libro argentino más vendido de la historia?

PB: Mirá, en realidad no me pasa nada… yo de chiquita siempre supe…,  por ejemplo cuando mandaba una poesía a un concurso sabía que lo iba a ganar. Para mí era como una cosa muy natural. Y después que empecé a publicar ya no mandé nunca más a un concurso, porque me parecía una cosa antiética mandar algo y ganar el concurso. Yo siempre pensaba que mandaba y ganaba. Y entonces si sacaba el segundo puesto iban a decir “que papelón” y si lo ganaba iban a decir “y se lo dieron porque es conocida”, entonces decidí no enviar nunca más.

¿Y te acordás lo que escribís?

PB: Nooo, alguno que otro. Pero me acuerdo de memoria los que me hacían aprender en la escuela, “La higuera” de Juana de Ibarbourou, por ejemplo “Porque es áspera y fea, porque todas sus ramas son grises, yo le tengo piedad a la higuera.”… y va diciendo todo lo que tiene la higuera de una manera maravillosa… “Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos que nunca de apretados capullos se viste... Por eso, cada vez que yo paso a su lado, digo,  procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto».” … No es nada y es tanto esa poesía. Como la otra que me gusta tanto…, una de José Sebastián Tallón que se llama “Dónde mueren los pájaros” que es cortito pero es maravilloso y otro más de él que habla de una gota de agua… creo que lo tengo. (se levanta y empieza a buscar en carpetas de su biblioteca…) Es precioso, escuchá: “Salió del mar y se encontró en la nube. Después, la nube se alejó en el viento. Y por fin, al llover, la gota de agua se encontró en la raíz de un duraznero. Otras gotas quedaron en las ramas, y al verse tan brillantes y arriba, se rieron de la pobre gotita que en la tierra, tan abajo oscura, se había muerto. Pero cuando en el árbol no quedaba de las gotas brillantes ni el recuerdo, la gota muerta no era muerta. Era jugo en el jugo de un durazno nuevo”. ¿No es maravilloso?


Escuche a Poldy Bird recitando "La gota de agua" de José Sebastián Tallón

¿Relees tu material?

PB: No, cuando busco algún cuento para algo, pero sino no. Y a veces me sorprendo, me digo a mí misma, “mira que bien, ¿cómo se me ocurrió esto?”.


Escuche a Poldy Bird recitando uno de sus primeros poemas.

Tu mamá era escritora…

PB: Si…, mi mamá escribía muy bien y yo me acuerdo que la espiaba de atrás mientras escribía y leía sus cosas y algunas me las sé de memoria

Vela por la palabra que pronuncias con el largo cuidado
conque elije el labriego la semilla para su campo arado.

Pon en el aire sólo la grávida palabra que germina
y que sigue viviendo cuando la voz que la pronuncia se termina.

La palabra que tiene la redondez completa del buen grano
y cae en los oídos como un beso en el hueco de la mano.

Planta en el aire un bosque de cálidas palabras perfumadas
para que sobrevivas cuando de sangre y voz no quede nada
.

Es precioso…, yo tengo un poco de eso de mi mamá... yo la espiaba por arriba del hombro lo que ella iba escribiendo. Tengo material para editar de ella y quizás un día lo haga. Son muy lindas las coplas que escribía…

¿Alguna vez te ofrecieron algún cargo público?

PB: Si…, fui asesora de cultura en el Congreso de la Nación hace cerca de diez años. Y presenté un proyecto de reforma educativa para instaurar la hora cátedra obligatoria de lectura, pero quedó bien encajonado, porque es un proyecto que no reditúa en lo político y entonces a nadie le interesó seguirlo. Era interesante yo quería imponerlo para que se aprenda mejor a leer, como cuando yo era chica que nos hacían leer todo… Te hacías leer autores que a lo mejor no los volvías a leer en tu vida, pero te hacían leer Ibarborou, Tallón, Borges, y entonces vos reconocías como escribían cada uno y aprendías a entonar la lectura, era una especie de clase de teatro también porque tenían que darle la entonación exacta… Era bárbaro, porque todos los que terminábamos la escuela sabíamos quienes eran los grandes escritores y cómo escribían… y no como ahora que los chicos no saben ni comprender…, ni leer.

La charla duró horas enteras y podríamos transcribir varias páginas de la grabación, en la cuál Poldy Bird con su generosidad recitó otras poesías, pero decidimos dejar una fragmento para otro momento esperando a que su próximo libro "No te vayas" se encuentre en las librerías y brindarles la entrevista completa en su lanzamiento.

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