Panorámica, una muestra con grabados de Eduardo Stupía

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La colección de arte Amalia Lacroze de Fortabat presenta la muestra Eduardo Stupía. Panorámicas. Con la curaduría de Verónica Gómez, la exposición presenta una selección de grabados inéditos y piezas en técnica mixta, correspondiente a la producción más reciente del artista.
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La muestra remite a un formato del plano. En lo que hace a la acepción técnica de la palabra, y especialmente en los ámbitos del cine y la fotografía, se llama Panorámica a una entre tantas otras proporciones de las dimensiones de alto y ancho –conocidas en la jerga como aspect ratio- de la imagen. Más popularmente, la palabra alude, desde luego, a un panorama un recorte de extensión visual amplia, de disposición horizontal y expandido hacia los costados. Las tres series principales ue integran la muestra se proponen entonces como ensayos de la distribución de los elementos en esa variante de representación espacial.

Los grabados que integran la serie titulada Madrid I fueron realizados según el procedimiento de aguafuerte y monotipo, en un papel Somerset Satin, los que corresponden a la serie Madrid II  fueron realizados en aguafuerte aguatinta, mordida plana, directa punta seca y monotipo.

Ambas series fueron estampadas  entre 2013 y 2016 bajo la supervisión de Dan Benveniste.

Las pizas que componen la serie Montevideo  fueron realizados en técnica mixta sobre tela y exhibidas en forma mural en la Bienal Montevideo 2014.

El grafismo deviene turbio, acontece turbulencia. Se borra con pincel blando y los contornos adquieren la forma de un moño de carbonilla aterciopelada. Bajo una trama de alambre rizado desaparece el primer gesto colonizador, sin embargo, la sensación de volumen conseguido palpita debajo; las capas de gestos resbalan sobre un aire gelatinoso y van a arraigar en algunos puntos que conservan todavía cierta porosidad.

Hay que crear un ritmo lo suficientemente áspero como para no decantar amablemente en atmósfera o veladura. Mantener la incomodidad con elegancia. Eduardo Stupía reparte sonidos de hollín sobre superficie. El lenguaje gráfico se acumula formando espesores de vapor de plomo. Si en el trajín aparece alguna gesticulación, se acomete contra ella, de manera que la voltereta de escarpín se distorsiona como fantasma en batidora eléctrica.

A veces Stupía recorre la extensión de la tela o del papel de una punta a la otra y la huella queda trunca ante un promontorio donde había estado insistiendo tiempo atrás. Reaparece luego, traspasado el obstáculo, fortalecido su caudal con aquellos que arrastra, traído de la montaña. Los ríos siempre se dirigen, las laguna se estancan.

Un balbuceo barroco insinúa, un detalle, la espuma en la coronilla de una ola que brilla un poco más que el resto. En ocasiones, se debe espesar incluso los rincones y que los bordes pesen como el perímetro de un camión.

Punzón, estilete, rueditas dentadas. Escarban, hieren la lámina de bárniz que protege la chapa. En esas incisiones el ácido hará su trabajo corrosivo.

Luego será la hora del humo verdusco, el instante negro azulado, ráfagas de palidez de yeso. Un entramado atmosférico vendrá a acostarse sobre una base que insistirá en conservar la inmutabilidad de la matriz. Algunos embriones sobreviven a la transitoriedad meteorológica, otros, silenciados momentáneamente, esperan en estado germinal.

Hay un tiempo para tupir y otro para abrir claros en el bosque. Disipar proviene del verbo disipare  cuyo significado es esparcir, desparramar. Y también: derrotar, poner en fuga, dilapidar. Eduardo Stupía encuentra una salida en el sentido opuesto al restringimiento y al aniquilamiento: no talar, no segar, la exuberancia, sino propagar el territorio y esparcir la población.

En cada páramo descubrir la manera en que el sol medita su propio rumbo. En cada tierra virgen el horizonte se presenta lo suficientemente huidizo como para mudarse a otro páramo y seguir.

Entonces, en la serie, en el viaje escalado, se halla la formula, el Cómo decir de Samuel Beckett un interrogante auspicioso porque no detiene sino que multiplica los saltos al vacío.

Cuando el ciclo se cumple, girar el propio eje a 360°. Echarse a descansar mirando el cielo.

 

Eduardo Stupía

Eduardo Stupía nació en Vicente López, provincia de Buenos Aires, en 1951. Es artista plástico y expone local e internacionalmente en muestras grupales e individuales desde 1973. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano de Buenos Aires, y desde 1984 ejerce la docencia en artes plásticas. Se ha desempeñado como jurado en distintos premios municipales y nacionales. Entre otras distinciones recibió el Gran Premio Salón Nacional de Artes Plásticas (2007) en Dibujo.

Con las galerías Jorge Mara-La Ruche y Van Riel ha participado de las ferias arteBA (2004-2014, Buenos Aires), Pinta Art Fair (2008, Nueva York) , ABMB ( 2011- 2014), Art Basel Hong Kong (2013-2014) y ARCO (2009-2014, Madrid).

Su obra integra, entre otras privadas, las colecciones del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires (MNBA), Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (MACRO), Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), Museo Caraffa, Córdoba; Museo Eduardo Sívori, Buenos Aires; Círculo de Bellas Artes, Madrid; Museo de arte Moderno de Nueva York ( MOMA); Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), Valencia.

Expone local e internacionalmente en muestras grupales e individuales desde 1973. Entre otras: Galería Jorge Mara- La Ruche, Buenos Aires; Ruth Benzacar, Buenos Aires; Galería del Infinito, Buenos Aires; del Infinto, Buenos Aires; Dan Galería, San Pablo; Xippas Arte Contemporáneo, Punta del Este y París.

Ha participado de las ferias arteBA, Buenos Aires; Pinta Art Fair, Nueva York; (2008, Art Basel Miami Beach; Art Basel Hong Kong; ARCO, Madrid.

 

Fuente: MuseosBA

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