¿Qué hacen las doulas literarias?

Una doula es una mujer que acompaña a otra mujer en su proceso de convertirse en madre, y su acepción literaria se utiliza para las personas que ayudan a otras a terminar sus libros.
Ver galería persona escribiendo
1 / 2 - persona escribiendo

Una doula, en su sentido más tradicional, es una persona de gran experiencia que da apoyo emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y las semanas posteriores. No tienen que tener titulación médica, sino que su trabajo es más psicológico, ayudando a crear un buen ambiente familiar y trabajar mano a mano con la futura madre para hacer el proceso más llevadero. Quizás en español se aplicaría como sinónimo de "partera". Pero dejando a un lado que doula viene del griego dula (esclava), esta idea del apoyo y el buen ambiente ha llegado a otros ámbitos, siendo el más reciente el del mundo del libro.

En un mundo lleno de coachs, managers, proactive agents y personal trainers -entre otros abstrusos anglicismos-, empeñados en hacernos más creativos, más originales, más comerciales y más de todo, no es de extrañar que también las doulas se hayan hecho un hueco más allá de asistir en los embarazos. En lo que concierne al mundo literario, han llegado para ayudar en otro tipo de parto: el del nacimiento de un libro.

Sin duda, apelar al frágil momento de un escritor cuando está terminando un libro no es casual. Esas semanas de zozobra, cuando no sabes si lo que has escrito merece la pena o es un montón de locuras sin sentido, puede dejarte confuso y sin saber qué camino recorrer. Ahí llega la doula, para apoyarte en esos días complicados.

Según el autor de la presente nota, editor, coach de escritura y doula, (director del sello editorial wgt ediciones) su trabajo consiste en encontrarse con los clientes cuando están vulnerables, dándoles guía, apoyo, empoderamiento y ayudándolos a alcanzar sus objetivos literarios.

Es habitual que los denominados Doulas (es femenino o masculino) Se vean a sí mismos, no como consejeros, o gestores literarios, sino como compañeros que ayudan a lograr terminar un libro. De hecho, ayudan no sólo de manera psicológica, sino que también además de redactar, diseña portadas, maqueta y se encarga de los pequeños detalles de edición.

Muchos autores rechazan usar este tipo de ayuda, y luego de sus auto publicaciones, esconden el producto terminado porque hallaron errores, o el diseño no es propio de un libro profesional porque lo han dejado a manos de meros imprenteros que le ofrecieron buenos precios de impresión. Y entonces, quizá en la parte técnica sí pueden ser de ayuda para escritores que se dediquen a la autoedición y quieran ver sus libros terminados en un parto sencillo que no incluya aprender a editar.

Una moda curiosa, que se inicia hace poco tiempo y que puede tener el éxito que tienen hoy en día otras experiencias como la programación neurolingüística y el mindfulness en numerosos ámbitos de la vida, cuestión que hace 20 años era impensable. Quién sabe si ser doula literaria será el nuevo refugio para los profesores de talleres literarios o los pequeños editores que no tienen posibilidades de armar grandes editoras con enormes estructuras.

Fuente: the guardian

Te puede interesar

google-site-verification: google5fe333d7a5080da2.html