San Carlos de Bariloche

Lugares 15/09/2017 Por
La naturaleza, tal como era.
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1 / 10 - Lago Nahuel Huapi

             Si hay una ciudad en Argentina que conozco bien, además de Buenos Aires y Santa Fe, ésa es San Carlos de Bariloche, al oeste de la provincia de Río Negro, al pie de la Cordillera de los Andes y en la orilla sur del Lago Nahuel Huapi. Tuve la suerte de visitar esta ciudad en tres oportunidades y puedo decir que es un destino que debería figurar en la lista de lugares a visitar por cualquier viajero que recorra la Patagonia.

La última vez que estuve en esta ciudad, fue hace unos años, durante el mes de julio en plenas vacaciones invernales y tuve la oportunidad de ver y disfrutar Bariloche en invierno y desde el punto de vista turístico de un viaje de egresados. Bueno, o casi, ya que en el mismo hotel donde nos hospedábamos había un colegio en viaje de fin de curso, una tradición argentina en la que los egresados de colegio secundario viajan a algún lugar del país, el más popular para este segmento de turismo estudiantil es Bariloche, donde pasan una semana de fiestas y actividades varias. Y ahí estábamos todos juntos en el mismo hotel deleitándonos con las bajas temperaturas, la nieve, la magia y la “buena onda” de Bariloche. (Utilizando una frase de los jóvenes egresados) Y de ese viaje rescato una la charla, durante un desayuno, con el coordinador del grupo, que nos ayudó a descubrir otros lugares que no conocía de esa hermosa ciudad.

Uno de los tantos hechizos que tiene Bariloche, y sus increíbles alrededores, es que los paisajes son muy variados y están bien diferenciados en las distintas estaciones. En el otoño el paisaje es más de tonos ocres y predomina el gris, en el invierno se tiñe de blanco, en la primavera los colores de las flores estallan por todos los rincones y los lupinos multicolores cubren las montañas, y en el verano todo se vuelve más seco, predomina el azul del cielo, con el verde de los pinos y tonos marrones de las rocas de las montañas. En cada estación el paisaje va mutando, las cuatro estaciones tienen su encanto y su magia. Un lugar que no lo defraudará en ninguna época del año.

Les voy a contar, o mejor dicho aconsejar, cómo se puede visitar y respirar Bariloche desde diferentes perspectivas: navegando por el Nahuel Huapi, caminando por su centro y descubriendo la ciudad, haciendo senderismo en sus cerros o gozando con su gastronomía, si es que les apetece esa opción. Ésta es la lista, en forma de guía de las 10 cosas más importantes que hacer y ver cuando se visita esta ciudad:

     Recorrer el centro de la ciudad.

La postal infaltable de una visita a Bariloche es su Centro Cívico, en el centro de la ciudad. Aquí funciona la Municipalidad y otros edificios administrativos, con su característica torre del reloj y el perro San Bernardo que posa para las fotos con los turistas en la plaza. Si le agregamos el plus de un poco de nieve… el panorama es idílico y la postal inigualable.

A cuatro cuadras del Centro Cívico, está la Catedral de Bariloche, "Nuestra Señora del Nahuel Huapi", es el principal templo católico de la ciudad. Se encuentra en la intersección de las calles Almirante O’Connor y Beschtedt, rodeada por dos plazas con hermosos jardines, y corresponde a la Diócesis de Bariloche.

Construida en estilo neogótico, con reminiscencias francesas, el edificio tiene forma de cruz latina. Su cabecera está orientada exactamente al Este, de modo que el sol ilumina desde el comienzo del día. Vista desde el exterior, se generan planos de luz y sombras acentuando sus rasgos arquitectónicos ya mencionados. El techo es de color negro y culmina en un campanario de 69 metros en forma de aguja.

     Circuito Chico.

Es una de las excursiones más conocidas, el viaje se inicia desde Bariloche bordeando el lago Nahuel Huapi. A lo largo del recorrido se atraviesan; en el km 8, Playa Bonita, y en el 10 se encuentra el pie del cerro Campanario donde hay una aerosilla que traslada al viajero hasta la cumbre a 1.050 mts. Desde allí se puede apreciar una de las más bellas y fascinantes vistas de la región.

Muy cerca del hotel Llao Llao se encuentra la Capilla San Eduardo, una joya arquitectónica regional, y sobre el lago Nahuel Huapi está el importante Puerto Pañuelo en el km 25. Continuando el trayecto se atraviesa el Puente Angostura sobre el río del mismo nombre que une los lagos Moreno y la península Llao Llao. Luego se atraviesa el puente sobre el lago Moreno y se comienza a bordear la laguna El Trébol, cerrando el Circuito Chico y regresando a la ciudad.

El Circuito Chico es para repetirlo asiduamente porque tiene múltiples opciones: desde senderos para caminar en el bosque hasta picadas para ascender a los cerros. Desde playas y fogones, hasta restaurantes y salones de té. Desde medios de elevación a estupendos lugares para cabalgatas.

     Cerro Otto.

El Cerro Otto está junto a la ciudad, y parte de ella ocupa su base. A éste cerro se puede acceder por distintos caminos haciendo senderismo, también en teleférico, o con algún vehículo. Con menos altura que Tronador y Catedral (tan sólo 1.400 m) el atractivo del Otto no son sólo sus impresionantes vistas del Lago Nahuel Huapi, el Lago Moreno, la Península San Pedro y la Isla Victoria, sino también una confitería giratoria en la cima, todo un ícono de Bariloche.

En las zonas superiores del cerro existen pistas de esquí nórdico y trineos, la zona es conocida como Piedras Blancas.

     Los Lagos.

Para pasar una tarde entre increíbles espejos de agua cristalina, rodeados de picos montañosos y frondosos bosques, lo ideal es alejarse unos kilómetros del centro de Bariloche y visitar los lagos que están alrededor. Los más cercanos son el Lago Mascardi (que queda camino a Tronador), el Lago Moreno (es el más cercano de todos, frente al hotel Llao Llao y lo descubren en el recorrido del Circuito Chico), y el Lago Gutiérrez (queda a pocos kilómetros al sur de la ciudad, camino a El Bolsón). Todos los lagos son parecidos pero diferentes a su manera, cada uno tiene algo especial que lo diferencia del otro. Siéntese en la orilla y disfrute, saque cientos de fotos y observe; mire, contenga el aliento y respire; la naturaleza está en su máximo brillo y le sonríe.

     Colonia Suiza.

Colonia Suiza fue el primer asentamiento europeo en la región. Declarado patrimonio histórico, mantiene intactas las características originales de la época de su fundación (fines del siglo XIX). Se encuentra a tan sólo 25 kilómetros de Bariloche. Imperdible punto turístico con restaurantes, arroyos y bosque. Se destaca por la gastronomía: se puede degustar el tradicional curanto, una comida originariamente araucana que fue introducida desde Chile por Emilio Goye, uno de los primeros pobladores de la colonia. Su preparación es toda una ceremonia, que se puede presenciar los domingos y comienza antes del mediodía.

Además, hay varias casas de té y negocios de artesanías y una importante feria artesanal que se convirtió en un paseo imprescindible para todo el que visite el lugar.

     Cerros Catedral & Campanario.

El cerro Catedral es una montaña ubicada a 19 kilómetros del centro de la ciudad y dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Es el centro de esquí más grande de Sudamérica y del hemisferio sur. En la ladera noreste de la montaña se ha desarrollado como centro de esquí de actividades de montaña, con numerosos medios de ascenso mecánicos, áreas de servicios y hoteles. Tiene pistas verdes, azules, rojas y negras, de acuerdo con las diferentes dificultades, aerosillas y teleféricos, dos circuitos de fondo y dos circuitos de eslalon. ¡El ascenso al cerro es una experiencia inigualable y las vistas son impresionantes! Se ve la Cordillera, la ciudad, el lago, y como regalo extra, todo teñido de blanco (si su visita coincide con el invierno austral). Prepare su cámara, haga foco y dispare. Los paisajes son imponentes y nunca los olvidará.

El sector extremo sur del Catedral se destaca por una serie de agujas de piedra que le dieron el nombre a la montaña y es escenario de una importante actividad de escalada en roca, principalmente en verano dónde se disfrutar de las confiterías que hay en la villa de montaña y de las vistas.

En la base del cerro hay una villa de montaña con hoteles, hosterías, confiterías, restaurantes, y bares. Durante la temporada de esquí mucha gente se hospeda en esta villa y no en la ciudad. Cuesta un poquitín más…, todo depende del grosor de la billetera.

El Cerro Campanario es otro imperdible de Bariloche, con una de las más impactantes vistas de toda la región. Muchos diarios de viajes lo destacan como el lugar con “mejores vistas del mundo”. Una serie de miradores nos permite asomarnos a paisajes excepcionales, con una perspectiva única.

Desde el cerro Campanario se pueden observar los lagos Nahuel Huapi y Moreno, la laguna El Trébol, la península San Pedro, la isla Victoria, los cerros Otto, López, Goye, Bellavista, Catedral, Capilla, el hotel Llao Llao y las arboledas de Colonia Suiza. Además, en su cumbre hay una confitería para que se deleite con la mejor repostería casera, platos del día, bebidas e infusiones, mientras observa los picos de la cordillera a través de un grandioso ventanal orientado hacia el oeste.

     Cerro Tronador.

El Tronador es un volcán dormido con 3.491m de altura y es un ícono de la región. Su nombre proviene del ruido “de truenos” que se produce en el cerro por los desprendimientos de los seracs (bloques de hielo fragmentados) en los glaciares del mismo. El Tronador cuenta con siete glaciares, los cuales están en rápida remisión a causa del calentamiento global. Hasta hace unos 20 años podía llegarse a los glaciares, pero hoy en su lugar hay una enorme laguna producto del derretimiento. Se encuentra en la zona sur de la cordillera de los Andes, en la frontera entre Argentina y Chile. Separa dos parques nacionales: el Nahuel Huapi, en las provincias de Río Negro y Neuquén, Argentina; y el Vicente Pérez Rosales en la provincia de Llanquihue, Chile.

     Puerto Pañuelo.

Puerto Pañuelo es el puerto turístico de Bariloche y está a 25km del centro de la ciudad, por la Avenida Bustillo. De aquí salen varias excursiones en veleros y catamaranes que navegan el Lago Nahuel Huapi. Aquí dos de las travesías imperdibles;

Puerto Blest: espectacular viaje a bordo de un moderno catamarán que navega el lago hasta Puerto Blest, en el límite con Chile. Durante el recorrido se puede conocer la Cascada Los Cántaros y pasar frente a la Isla Centinela.

Isla Victoria y bosque de Arrayanes: ésta excursión se hace a bordo de una embarcación de madera, no se priven de vivir la experiencia de navegar el lago a bordo de La Modesta Victoria (motonave construida en el año 1937 en los astilleros Verchure de Amsterdam, Holanda), es como viajar en el tiempo. La emblemática embarcación los llevará hasta la Isla Victoria (provincia de Neuquén) y también hasta el famoso bosque de Arrayanes donde algunas especies tienen entre 500 y 650 años de edad. La isla tiene senderos para recorrer, de acuerdo con los intereses y posibilidades de los visitantes. Las excursiones se pueden hacer juntas o separadas, si dispone de tiempo es recomendable hacerlas por separado así se disfruta mucho mas de cada uno de los maravillosos parajes.

     El paraíso de los chocolateros.

La Patagonia es la meca del chocolate para los golosos y chocolateros (entre los cuales me incluyo), y Bariloche no es la excepción. En el centro de la ciudad hay al menos una chocolatería por cuadra. Basta caminar por la calle Mitre para que les ofrezcan a los visitantes degustar chocolates (en todas sus variantes, tamaños y formas. ¡Uno más sabroso y rico que el otro!), dulces de frutas regionales, y licores. Todos los años en la Semana Santa se realiza la Fiesta Nacional del Chocolate, donde la calle principal se llena de chocolateros y dónde también se pueden probar chocolate de otras latitudes. ¡No se lo pierdan!

     Hotel Llao Llao.

El Llao Llao Hotel & Resort es un tradicional hotel de Bariloche, el mismo se emplaza al oeste de la ciudad, específicamente en la Av. Exequiel Bustillo km 25. El predio se encuentra en una pequeña colina sobre la península Llao Llao, entre los lagos Nahuel Huapi y Moreno. Es una construcción de principios del siglo XX de estilo canadiense, realizada en madera, piedra y tejas normandas. Inaugurado en el año 1938, incendiado y destruido casi totalmente en 1939 y vuelto a inaugurar en 1940. En la reconstrucción se respetó el proyecto original, pero se sustituyó la madera utilizada en el edificio original por mampostería de piedra y hormigón armado. Por ser el edificio Antiguo Monumento Histórico Nacional, el ala nueva fue construida de forma que no altere la imagen del mismo, en forma separada y ambas unidas por un puente y ascensor que los vincula.

Tal vez el emplazamiento del hotel en la zona de Llao Llao sea única en el mundo, localizado dentro del Parque nacional Nahuel Huapi, rodeado de lagos de aguas cristalinas, majestuosas montañas y soberbios bosques, que le conceden una vista sin igual en toda la región. Desde sus instalaciones pueden apreciarse los cerros López, Capilla y el Tronador.

Sin lugar a dudas, es un lugar donde la naturaleza muestra todo su esplendor. Y donde volveré y seguiré yendo para rendirme a sus pies.

Hasta nuestro próximo encuentro.

Omar Magrini

http://www.bariloche.gov.ar

www.barilocheturismo.gob.ar

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