¿Cuánto sabemos de la historia de Internet y de los fenómenos culturales que ha generado? ¿Somos capaces de explicar a ciencia cierta lo que es un meme? Rara vez sospechamos, cuando nos encontramos con una de estas breves y memorables piezas creadas por la red, que puede tener años de circulación y transformación. Sobre eso trata el film La historia de Technoviking (Matthias Fritsch, Alemania, 2015), ni más ni menos que un documental sobre un meme.

Techno Viking sería algo así como "Vikingo Tecno" es un fenómeno de internet basado en un vídeo presentado en la edición del año 2000 de la Fuckparade en Berlín, Alemania.

El vídeo, de cuatro minutos y rodado por el artista experimental Matthias Fritsch en la Fuckparade el 8 de julio de 2000,​ empieza con el título "Kneecam No. 1" y muestra un pequeño grupo de gente entre la que destaca un hombre musculoso y barbado, desnudo de cintura para arriba y luciendo un colgante del martillo de Thor. El personaje atrae la atención cuando agarra por los brazos a otro joven y le señala con el dedo en ademán admonitorio después de ver cómo el aludido salta sin cuidado de un camión y choca contra un joven con el pelo teñido de azul. Resuelto el disturbio, otro miembro de la Fuckparade ofrece al protagonista del vídeo una botella de agua invertida y éste, tras beber de ella, comienza a marchar calle abajo con el resto de la concurrencia mientras baila enérgicamente al son de música tecno.​ Fritsch hizo público el vídeo con la intención de sembrar la duda en los espectadores sobre si aquella curiosidad era real o había sido preparada.

Fritsch subió el vídeo a internet en 2001.​ En 2006 lo subió a YouTube, y el vídeo se volvió viral un año después. Según Fritsch, su popularidad comenzó en una página pornográfica centroamericana.​ Tras ser posteado en Break.com, alcanzó el 28 de septiembre el millón de visitas por día y fue visto por más de diez millones en un período de seis meses. Más de 700 respuestas y versiones editadas aparecieron durante este tiempo.​ Fue el vídeo número uno en la serie de tres episodios Drink and Drugs en Rude Tube.​ Así mismo, Mathew Cullen y Weezer mostraron su intención de incluir al Techno Viking en su complicación de fenómenos de internet para su videoclip "Pork and Beans", aunque no pudo ser así.​ El Techno Viking llegó a ser plasmado al óleo en una serie de obras de arte sobre fenómenos de internet.​ A mediados de 2010, el vídeo había generado 20 millones de hits sólo en Youtube.​ El vídeo fue articulizado en la página Know Your Meme, donde se recogieron imágenes derivadas del vídeo, en especial una con el Techno Viking apuntando con el dedo sobre la palabra "Obey" ("obedece"),​ así como en la Encyclopedia Dramatica.

Fritsch fundó una página llamada Techno Viking Archive para "investigar las estrategias de práctica participatoria en las redes sociales digitales" y presentó ponencias sobre la acogida del vídeo. Su proyecto Music from the Masses fue inspirado por la experiencia del Techno Viking: explora la colaboración mediante vídeos sin sonido a fin de que otros artistas proporcionen audios y bandas sonoras.​ En respuesta a acciones legales tomadas por el hombre representado en el vídeo, el acceso a éste ha sido restringido desde 2009.

Fritsch no conocía la identidad del hombre mientras rodaba el vídeo. Se especuló ampliamente sobre su identidad: un participante del segmento de 2009 "Bodybuilding" del programa de televisión alemán Raab in Gefahr​ fue señalado como un posible Techno Viking por un usuario de YouTube mientras que fans de las artes marciales mixtascreyeron identificar en él a Keith Jardine, por entonces luchador de la Ultimate Fighting Championship.

El 17 de enero de 2013 se abrió contra Fritsch un juicio por violación de derechos de imagen por parte del hombre en el vídeo, cuya identidad continuó anónima.​ En junio, Fritsch fue obligado a pagar la cantidad de 13,000 euros en daños, sumada a la mayoría de sus ganancias en publicidad de YouTube y venta merchandising relacionada con el vídeo, y fue obligado a cesar la publicación de su imagen.​ La decisión legal dejó a Fritsch endeudado,​ y éste decidió atraer financiación por medio de crowdfunding para rodar un documental sobre el caso, The Story of Technoviking,​ el cual fue estrenado en 2015.