Brujas, Bélgica.

La ciudad medieval que hechiza.
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1 / 10 - Brujas con la torre Berlfort detrás.

           No se necesitan muchas palabras para describir Brujas: su solo nombre ya evoca un ambiente misterioso y mágico. Quienes la han visitado lo dicen: un paseo por Brujas es un viaje al pasado, un cuento de hadas hecho realidad. Es un destino inevitable, no se puede decir que se conoce Bélgica, sin haber disfrutado la magia y “el hechizo” de ésta maravillosa y sorprendente urbe medieval, también llamada “la Venecia del Norte”, por estar surcada por numerosos canales.

Brujas en un día.

Llegar hasta Brujas desde Bruselas es sencillo, tanto si viaja en coche como si viaja en tren. La mejor opción para realizar el recorrido por Brujas en un día es partir desde la estación de trenes, para los que vayan con coche cuentan con un estacionamiento donde poder dejarlo durante todo el día por un precio bastante competitivo y mucho más económico que el que encontrarán en los estacionamientos del centro de la ciudad.

Para los que no tengan tiempo de organizar la visita por su cuenta y además les guste ir acompañados por un guía local que les explicará, en español, todos los secretos de la ciudad, les aconsejo la excursión de un día en Brujas, que incluye transporte de ida y vuelta desde Bruselas y con la que podrán conocer lo mejor de la ciudad en un solo día.

Todos los calificativos que la engrandecen son pocos. Es verdaderamente impresionante. Brujas tiene un tamaño reducido y cuenta con 130.000 habitantes, eso en cierta forma es una ventaja porque se puede visitar perfectamente a pie. Las vistas de sus canales, sus edificios históricos, su aire romántico, dejarán huella en su memoria. El casco histórico de Brujas fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Como dije anteriormente caminando es la mejor forma de disfrutar sus monumentos, parques, plazas, Iglesias, edificios medievales, pero cualquier calle, cualquier rincón, tiene un encanto especial, el encanto que aportan los canales, los tejados de las casas con sus peculiares formas, las tiendas, las chocolaterías y pastelerías que hay por todos lados y que muestran unas vidrieras tan bien cuidadas y elaboradas que también invitan a comprar y a ser fotografiadas.

En Brujas todo el mundo se mueve a pie o en bicicleta, detalle que la hace todavía más apacible la visita, la ciudad tiene muy poca contaminación de ruidos molestos y ninguna contaminación visual, ideal para los fotógrafos. Desde hace algunos años el tráfico de vehículos se regula en favor de los peatones. Por eso es recomendable dejar el coche en alguno de los lugares de aparcamiento, para poder disfrutar pausadamente de todos los encantos de la ciudad.

Tómese un descanso y deléitese con un apetitoso gofre, que es el postre típico de Bélgica (llamado también waffle o wafle, es una especie de torta con masa crujiente parecida a una galleta tipo oblea que se cocina entre dos planchas calientes y a la cual se le añaden crema, chocolate, frutos del bosque o helado. ¡Delicioso!), con un café con leche, o un té o una cerveza bien fría en un lugar único y mientras observa pasar las embarcaciones por los canales. El chocolate es una delicia, no se puede uno ir de Brujas sin haber probado sus tradicionales chocolates Godiva. (La historia de Godiva comenzó en el año 1926, en Bruselas, cuando el maestro chocolatero Joseph Draps fundó una chocolatería a la que puso el nombre de Godiva en honor a la leyenda de Lady Godiva).

También pueden optar por un romántico paseo en barca recorriendo sus canales medievales, durante el cual podrá contemplar la belleza de esta ciudad con una perspectiva diferente.

Hace 800 años, Brujas era la primera gran capital del Condado de Flandes y una de las principales ciudades comerciales de Europa. Actualmente, dentro de las murallas de la ciudad se puede contemplar una enorme cantidad de monumentos y tesoros artísticos. Las murallas, torres y puertas de acceso a la ciudad medieval se conservan prácticamente intactas.

El corazón de Brujas se encuentra en el Grote Markt o Plaza Mayor, antiguo mercado medieval, circundada por espléndidas fachadas y casa flamencas del siglo XVI y XVII, como las del Palacio Provincial, el salón de los tejidos o " De Lakenhalle" y el imponente monumento conocido como Atalaya, la Torre Campanario Belfort de 80 metros de altura, del año 1248 y emblema de la ciudad, símbolo de la libertad y de la autonomía de Brujas. A los pies del Belfort se encuentra el Museo-Galería XPO Dalí, que exhibe algunas de sus obras. Me sorprendió encontrar un Museo Dalí justo en Brujas, así que si les gusta el pintor catalán les interesará visitarlo.

Cuando hayan visto Brujas desde las alturas (y suponemos que un poco cansados por los trescientos y pico escalones de subida al Belfort…) pueden cruzar Markt para llegar, por la Breidelstraat, hasta Burg, la segunda plaza más importante. La Plaza de Burg, donde se encuentra el Palacio de Justicia, el Ayuntamiento del siglo XV, la Probostía y la Basílica de la Santa Sangre siglo XII, que en su interior conserva una redoma (frasco de vidrio pequeño) con algunas gotas de la sangre de Jesús. La Catedral de San Salvador, por su parte, es la iglesia parroquial más antigua de Brujas y La Iglesia de Nuestra Señora tiene la torre de ladrillo más alta de la ciudad y en ella se encuentra la famosa escultura de Miguel Angel que representa a la Virgen María con el niño. Al parecer fue la única escultura que salió de Italia mientras Miguel Angel aún vivía. Impresionante. 

Parque Minnewater.

El parque Minnewater será el primer escenario que nos dará la bienvenida cuando bajemos del tren; y será un recibimiento por todo lo alto, especialmente en un día soleado, pues su magnífico lago, rodeado de árboles centenarios y con cisnes incluidos, es de lo más romántico: de hecho, se conoce como Lago del Amor (Minne significa amor en neerlandés).

Cuenta una vieja leyenda popular flamenca que, en tiempos de la ocupación romana, Minna era una hermosa joven cuyo padre había dado en matrimonio a otro hombre. El caso es que Minna estaba enamorada de Stromberg, un joven de otra tribu (que no debía de caerle en gracia a su progenitor), por lo que decidió escapar y esconderse en el bosque. Cuando Stromberg la encuentra ya es demasiado tarde, pues esta muere de hambre entre sus brazos. Entonces, el joven decide enterrarla en ese mismo punto e inundar su tumba rompiendo un dique, dando lugar al lago que lleva su nombre. No se arrepentirán de dedicarle media hora al Minnewater Park, para dar una vuelta por sus senderos y jardines y hacer desde el puente las primeras fotografías de la ciudad.

Justo al lado del parque encontrarán el begijnhof, un antiguo beaterío donde se congregaban las viudas y huérfanas de los cruzados, consagradas al bordado y al cuidado de los enfermos. Si les apetece, también pueden recorrer su museo.

Al salir del begijnhof cruzarán uno de los puentes más bonitos de Brujas, desde el que se pueden realizar muy buenas fotos. Continúen caminando recto hacia la Mariastraat y el Museo Memling, ubicado en el antiguo hospital de Sint-Jan. No se pierdan el Relicario de Santa Úrsula y la antigua farmacia.

Markt y Plaza Jan Van Eyck.

Si lo que desean es seguir recorriendo pueden subir desde la Iglesia de Nuestra Señora por Mariastraat hasta llegar a la plaza de Markt, que está a unas pocas cuadras. Imposible no visitarla, en Markt reconocerán la postal más famosa de Brujas; si les ha entrado hambre, pueden comprar unas patatas fritas en alguno de los dos puestos que se encuentran justo enfrente del Belfort, antes de ponerse a la cola para subir al mismo. A los pies del Belfort se encuentra el Museo-Galería XPO Dalí, que exhibe algunas de sus obras. Me sorprendió encontrar un Museo Dalí justo en Brujas, así que si les gusta el pintor catalán les interesará visitarlo.

Paseo en barco por los canales de Brujas.

Si son de ese grupo de visitantes afortunados que han llegado a Brujas con sol y les apetece un plan más romántico, dar un paseo en barco por sus canales, puede ser otra opción, recomendable sobre todo por ver los lugares más emblemáticos de Brujas desde otra perspectiva.

Museos.

Entre todos los museos para visitar; El de arte popular y folclore, el Arqueológico, el Orgelmuseum, el Museo del Diamante, el de la cerveza y el del Chocolate (Choco-Story), resalta uno, un tanto especial; El Friet Museum o el museo de la papa frita, cuyo slogan es «van patat tot friet», es decir, «de patata a frita» se define como única en el mundo, ya que sólo ella muestra la historia de la papa y de la papa frita. El museo está instalado en un impresionante edificio del S. XIV, y alberga más de 400 objetos antiguos utilizados en la manipulación de las papas. Se interesa también por el origen de la patata frita y la presencia de este manjar en el arte. Tras la visita se pueden degustar las «frietjes» en la bodega medieval.

Para concluir un día movidito, de caminatas entre plazas, palacios y canales, no estaría nada mal volver hacia Burg y cruzarla justo en dirección contraria; en apenas unos minutos estarán en la plaza Jan Van Eyck, donde podrán admirar la Logia de los Burgueses y la antigua aduana (Tolhuis).

Déjese hechizar por Brujas; la magia de su gente, sus canales y sus edificios medievales no lo defraudarán.

Hasta el próximo viaje.

Omar Magrini

www.bruselas.es/brujas/

http://www.brujas.info/

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