De bailador de flamenco a guionista de Blade Runner

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Antes de convertirse en el gran escritor de culto de Hollywood, Hampton Fancher se llamaba Mario Montejo y pisaba fuerte en los "tablaos" del Madrid de los cincuenta.
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Mario Montejo

Los fanáticos de "Blade Runner"  estudiaron hasta el hartazgo el significado profundo de los unicornios de papiroflexia que Gaff (Edward James Olmos) entregaba a Deckard (Harrison Ford) en una escena del filme. En "Blade Runner 2049", por su parte, la figura de papiroflexia clave no es un unicornio, sino un caballo. Pues bien: tras ver la película —y teniendo en mente la historia personal de Hampton Fancher (California, 1938), guionista de los dos ‘Blade Runner’—, uno no puede evitar imaginarse que no es un caballo cualquiera, sino un corcel andaluz capaz de arrancarse a bailar flamenco en cualquier momento y dinamitar la película.

Sí, suena absurdo, pero es que la vida del guionista de los dos ‘Blade Runner’ es un poco así: mucho antes de convertirse en un artista de culto en Hollywood, Hampton Fancher pasó por la España franquista de los cincuenta para demostrar a los españoles... que pa gitano, con él bastaba.

La hermana y la madre (de sangre mexicana) de Fancher eran o habían sido bailarinas. Pero el pequeño Hampton estaba decidido a dar una vuelta de rosca a la tradición familiar: él también iba a dedicarse a bailar, sí, pero flamenco… La epifanía le llegó a los 10 años, mientras veía una película “boba” llamada ‘Valentino’: tras ver a un bailaor en una escena, el pequeño Hampton se vino abajo. “El duende entró en mí en ese momento. Me volví loco. Me enamoré”, contó en una entrevista en 'Salon’.

Pero lo que podía haber pasado por una enajenación preadolescente transitoria, se convirtió en un rodillo flamenco fuera de control: a los 13 años, Fancher formó un pequeño grupo de baile flamenco en EEUU; a los 14, dejó el colegio, y a los 15 se fue a España a lucir su arte y potenciar su vocación. "Un niño echao pa´lante. Ole, ole y ole..."

La hermana y la madre (de sangre mexicana) de Fancher eran o habían sido bailarinas. Pero el pequeño Hampton estaba decidido a dar una vuelta de rosca a la tradición familiar: él también iba a dedicarse a bailar, sí, pero flamenco… La epifanía le llegó a los 10 años, mientras veía una película “boba” llamada ‘Valentino’: tras ver a un bailaor en una escena, el pequeño Hampton se vino abajo. “El duende entró en mí en ese momento. Me volví loco. Me enamoré”, contó en una entrevista en 'Salon’.

Pero lo que podía haber pasado por una enajenación preadolescente transitoria, se convirtió en un rodillo flamenco fuera de control: a los 13 años, Fancher formó un pequeño grupo de baile flamenco en EEUU; a los 14, dejó el colegio, y a los 15 se piró a España a lucir su arte y potenciar su vocación. Un niño echao pa´lante. Ole, ole y ole...

Un americano entre gitanos

Fancher probó suerte primero en Barcelona, donde le hablaron de un legendario profesor gitano de bailaores llamado Estampío, y se fue a buscarle a Madrid.

La primera conversación que mantuvo con Estampío discurrió en estos términos: —Quiere estudiar con usted.
—Pero eres americano, los americanos no saben bailar… Pero sí sabía, y pronto se buscó un nombre de guerra artístico: Hampton Fancher pasó a llamarse Mario Montejo, bailaor de flamenco.

Esto es lo que Fancher recuerda de su paso por la España franquista de los años cincuenta: “Era como estar en el siglo XIX. No había europeos, nunca oí hablar inglés por la calle… El flamenco era totalmente antifranquista. Mira lo que los derechistas españoles le hicieron a Federico García Lorca; odiaban el flamenco. En el Madrid cosmopolita, el flamenco era visto como algo de palurdos”.

El muchacho estuvo en España hasta los 17 años, cuando se fue a Nueva York a continuar su carrera como bailaor. Se metió tanto en su papel de Mario Montejo que la gente le siguió llamado Mario Montejo durante años. “Cuando regresé a EEUU, hablaba con acento español. Nadie me llamó por mi nombre real hasta que cumplí 28 años, cuando me dije finalmente: ‘Un momento, pero si no soy Mario, soy Hampton, explicó en 'Salon'.

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