“Me gusta cubrir aquello de valor testimonial”

Entrevistas 27/04/2017 Por
Entrevista SEMANAL. Una simpleza y suavidad única la caracterizan y si no se la viera ejerciendo su oficio poco uno podría imaginarse dónde podríamos encontrarla en medio del arriesgado acto de portar una cámara en momentos tan álgidos como convulsionados en medio de una revuelta social, un accidente, entre muertes y lágrimas desgarradas por la emoción o colmando su alma fotografiando músicos y recitales o disfrutando de enfocar en una calesita la magia de la misma. Así es ella tan variada como sencilla, tan dulce como intensa, tan Laura Tenenbaum.
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¿Estudiaste música desde chica?

LT: Estudie música desde los 13 años con un profesor particular y la flauta traversa fue el instrumento que acompañó mi aprendizaje. Después cuando terminé la escuela entré en el conservatorio.

¿Fue el primer despunte con el arte en tu vida?

lt: Es cierto. La música y la fotografía como parte importante de mi vida. Mi viejo hacía mucha fotografía y la curiosidad estaba latente en la familia. Desde muy chica tuve contacto con el mundo de las fotos. A los 7 años mi abuelo me regaló mi primera cámara, una Kodak Fiesta que aún conservo, desde ahí no paré más de sacar fotos y mi viejo me retaba cuando las revelaba porque veía que sacaba cualquier cosa (Risas)

¿Y cómo siguió tu exploración entre imagen y sonido…?

LT: Yo vivía en Morón y a unas pocas cuadras de mi casa tenía una escuela de fotografía y les llevaba los rollitos para que me revelen. Para ese entonces tenía unos 13 años. Después en la escuela, cerca de mis 14 años un profesor de matemática que era fotógrafo me apasionó más aun. A todo el mundo le daba clases de matemática y a mí me sentaba en su escritorio y me daba clases de fotografía y revelado. Es gracioso pero ese tiempo con él estudié más fotografía que matemática. Así aprobé matemáticas ¡Lo reconozco! (risas). Luego ya en tercer año de la secundaria me fui a anotar a una escuela de Ramos Mejía en turno noche y mi viejo se volvió medio loco pero finalmente lo aceptó. Era toda gente muy grande pero a mí me encantaba. Le daba mucho mas “bola” a esa experiencia que a la escuela.

¡Estuviste estudiando música, fotografía y el secundario al unísono!

LT: En la música era medio desastre. Siempre me apasionó pero nunca pude llegar a sumergirme del todo en ella aunque me recibí. En la escuela estudié flauta traversa y luego de unos años me acerqué al saxo alto que lo toco hasta ahora.

En tu casa brotaba arte por todos lados…

LT: Mi viejo era médico pero tocaba el violín por las noches y nos llevaba a muchos conciertos. Y allí no di con mi genio y agarré un día una camarita de él y me dedicaba a sacar fotos durante los mismos. Escuchaba música y sacaba fotos. Después ahorré plata y me compré mi ampliadora, puse mi laboratorio y me lo tomé más en serio. Me iba sola a los recitales a hacer fotos y cuando llegaba a la noche tarde me ponía a revelarlas y era todo un tema con las horas de sueño porque a la mañana siguiente tenía que ir a la escuela.

¿Pudiste con todo?

LT: Un día llamó la psicopedagoga de la escuela a mi viejo para decirle que estaba haciendo muchas cosas y que me tenía que cortar alguna actividad. Y ahí le prometí de mil maneras que iba a estudiar y que iba a terminar la escuela pero no dejé de hacer lo mío.

¿Y cuándo terminaste el secundario como siguió tu formación?

LT: Egresé en 1983 y para aquel entonces no había estudios universitarios para fotografía. Empecé cine pero seguía fotografiando mucho y me comenzaron a buscar para laburar. Recuerdo que para aquella época me llamó Piero, después Miguel Cantilo… Era la llegada de la democracia y había una movida cultural y musical intensa. Luego en Atlanta estaba Leo Masliah le saqué una foto y se la llevé al San Martín donde también estaba tocando y a los dos o tres días me llama el representante quien me compró la foto y me empezó a dar trabajo con músicos que él representaba. Laburé con ellos muy bien aunque también empezaba a querer hacer prensa y fotoperiodismo.

¿Te referís a trabajar en un diario…?

LT: Si claro. Me gustaba mucho la idea…. De meterme en medio de las noticias y de los quilombos que se armaban en la calle. (Risas) Me compraba todos los diarios y miraba todas las fotos y quien las había sacado.

Y seguiste con los las fotos a músicos y recitales…

LT: Si me llamaron a trabajar con Miguel Abuelo y después seguí con diferentes grupos. Mientras continuaba estudiando cine hasta que lo abandoné porque se abrió la carrera de Música Popular en Avellaneda que tenía muy buen nivel y me recibí en 1990. Para ese entonces guardé la flauta en el ropero y me volqué de pleno a la fotografía.

¿Estuviste en el extranjero…?

LT: Si, viajé a Estados Unidos y viví un año y medio en Boston dedicada a fotografiar músicos a gusto! Cada vez me llamaban músicos más importantes hasta que un día extrañaba mucho y la nostalgia fue fuerte. Tenía dos sobrinitos que no conocía y falleció mi abuela a quien yo quería mucho y me pregunté… ¿Qué hago yo acá? Y me volví en 1994. Trabajaba en un negocio de día y a la noche iba a hacer fotos y empecé primero un curso en la Asociación de Reporteros Gráficos para hacer fotografía periodística. Del viaje había vuelto munida de una buena cámara de fotos. Luego seguí con Adriana Lestido quien me cambió la mirada y me abrió la cabeza ante la forma de ver la fotografía.

¿Cuándo lograste trabajar sólo como fotógrafa?

LT: Para esta época sobre la que estamos hablando, porque cerró el negocio donde yo trabajaba y me propuse ir a los diarios a buscar ese trabajo tan anhelado. Con un recorrido trazado de estudio y experiencia y un trabajo que había realizado con Adriana Lestido que se llamó “Vida de perros” dentro del Hospital de la Facultad de Veterinaria donde iba a fotografiar a diario para ese proyecto. Me presenté en varios diarios pero en Clarín hablé con el jefe de fotografía y me dijo que le gustaba el trabajo y que me lo podía editar en una sección y me lo pagaron unos $700. Eso fue por abril de 1997. Estaba chocha porque para mí era todo un logro y un montón de plata y más feliz aún cuando luego me dice que si quería trabajar ahora, laburo no tenía, pero para fin de año era viable y en diciembre, entré a trabajar en Clarín. Luego seguí en Perfil y cuando cerró Perfil me llamaron de Popular donde estoy hasta el día de hoy y en un inicio sumaba los sábados y domingos en La Razón. Pero en el presente sólo estoy en Popular.

¿Dejaste de fotografiar músicos…?

LT: Hasta el día de hoy voy buscando captar la esencia de la música y a los músicos en escena. Trato de captar “ese” momento. No me gusta disparar compulsivamente. Estoy esperando “el” disparo. A pesar de ser digital la fotografía actual y no tener un costo extra sacar más fotos no puedo hacerlo… Mi jefe siempre me dice que todos regresan con cien o doscientas fotos y yo sólo con diez. ¡Y es verdad!. En periodismo voy buscando la composición y el momento.

¿Te atraviesa mucho la subjetividad al hacer una foto para una nota?

LT: ¡Si totalmente! La fotografía es el momento y voy tras eso. Haciendo periodismo hay notas que me conmueven y hay notas en las que me pregunto que estoy haciendo ahi. Pongo onda en todo y estoy predispuesta a ir y hacer la foto más allá del tenor y el tema de la misma. Hay instancias que fotografié que no me movieron un pelo y miro la foto de esa situación tiempo después y tampoco me conmueven pero hay otras que me emocionan mientras las saco y al verlas vivo nuevamente esa emoción o vivencia.

¿Alguna anécdota que me puedas contar…?

LT: Hay varias… Hace poco me encontré con mi caja de negativos y me puse a mirar y hay cosas que veía que me emocionaban como en el momento de obtener la imagen y no importaba cuanto era el tiempo que había pasado me seguían emocionando…. Y pensaba un pedacito de mi vida esta acá y otro en éste y así iba de negativo en negativo. Con el Gato Barbieri. Le pedí a mi jefe que por favor me mande a mí a cubrirlo y voy con un chofer que tenía un Ford Falcon impecable y me deja en la puerta y se queda esperándome. Yo entro y el recital no comenzaba y se atrasó como una hora y cuando empieza hago dos temas y saco fotos y me voy al auto. Al subirme el chofer me dice: “¡¡No sabes lo que me pasó!!” y me comienza a contar que “Vino un viejo con un sombrero y una bufanda y me comenzó a hablar del auto y me pidió que le muestre el motor porque estaba deslumbrado y yo moría en ese momento porque era el Gato Barbieri que estuvo en el auto que me había llevado fascinado mientras lo esperábamos adentro!! Me hubiera quedado en el auto y hasta lo hubiera tenido cerca y en exclusiva!! (Risas)

Como reportera gráfica ¿qué es lo que no te gusta cubrir pero lo haces igual aunque preferirías no hacerlo?

LT: Creo que lo que menos me gusta cubrir son los reportajes a políticos porque me fastidia un poco no creerles mucho (risas) Hubo veces que hasta me puso de mal humor.

¿Y lo que más te gusta abordar a la hora de trabajar?

LT: Cubrir músicos en reportajes y recitales. Después no tengo problemas en notas policiales o de actualidad social. Me gusta cubrir aquello de valor testimonial.

Ser reportera grafica en un medio donde priman los hombres especialmente cuando empezaste a trabajar…. ¿Cómo viviste la experiencia?

LT: En general fue aumentando la cantidad de mujeres con los años dentro del mundo de los reporteros gráficos pero el porcentaje de hombres trabajando es aún muy alto en comparación a las mujeres. Fue difícil la aceptación pero ahora ya es más natural el trato. Inclusive vamos a la cancha. Cuando entré a trabajar a Clarín éramos 35 hombres y dos mujeres y cuando entre a Perfil eran 40 fotógrafos y yo la única mujer en un ambiente muy machista aunque hay cosas que las entiendo por lo que te requiere el trabajo como treparte a un subte, a una columna o a un árbol y el hombre tiene una resistencia y una fuerza física mayor pero eso no excluye que una mujer no lo haga. Igual debo reconocer que a nivel compañerismo en general mi experiencia es muy buena pero igual en broma siempre hay chistes de índole machista o con cierto humor negro circulando en este medio. Si uno lo sabe llevar se pueden descomprimir algunas situaciones sin problema con el humor y la buena onda y a veces es necesario porque venís de la calle después de fotografiar accidentes o un chiquito muerto o cosas por estilo que son desgarradoras y uno está de tras del lente mientras está ocurriendo…. Imaginate que cuando yo entré a laburar en mi vida había visto un muerto y de pronto me encontré fotografiando situaciones donde la muerte estaba presente. Sos vos y el disparador en un segundo de esa circunstancia junto con las emociones… Un segundo tiene el valor de la foto exacta del hecho y en esto las emociones están en juego por más que la experiencia te foguee y al mismo tiempo sabemos que la misma tiene un valor de documento. Una de las primeras notas que hice fue la de un tipo que encontraron acribillado en San Isidro y después no podía dormir. Con el tiempo eso va cambiando. Ahora pocas cosas pueden impresionarme como antes. Cuando fue el accidente de tren en la estación de Once me costó un par de noches de sueño porque el sin fin de muertos en la medida que caminaba en el andén era impresionante.

¿Cómo vivís la experiencia de las exposiciones? Las buscas? Te llaman?

LT: En general las busco…. La primera muestra grande que he hecho luego de varios años de trabajo fue sobre piqueteros. La hizo la Municipalidad de Morón en la Estación de Haedo donde hay una sala de exposiciones en la vieja imprenta del ferrocarril donde estuvo expuesta un mes. Me llevó casi cuatro años terminarla y esa muestra la llevé yo a Cultura de Morón por una necesidad mía de hacer algo con ellos.
Después me llamaron al año siguiente para que expusiera sobre el día de la mujer y me inspiré con un posible retrato a Estela Carloto y hasta que llegue a ella llevó su tiempo y logré hacerle unos retratos pero en un momento me mostro una foto de “su Laura” y allí saqué “la foto” con la cara de ella reflejada en el vidrio del retrato de la hija. Luego en relación a la música hice “El Jazz se ve”. Me contacté con Adrian Iaies para ver si tenía suerte de hacerla en un ámbito apropiado y lo logré dentro del del Buenos Aires Jazz. La verdad quedé muy conforme y muy contenta.

¿Ahora solo fotografía en tu vida…?

LT: Sabes que no…!! (Risas) Ahora al trabajar seis horas diarias y hacer trabajos libres, volví a tomar mi saxo y a tocar con una banda de Morón

¿Qué proyectos tenés?

LT: Seguir en el diario porque es mi trabajo y con la fotografía porque es mi pasión. En cuanto a lo musical seguir haciendo fotos de conciertos y tapas de CDs para músicos y para afiches, fotos de prensa y pensando en una nueva exposición dentro del ámbito municipal de Don Luis el calesitero…. Y algún próximo trabajo sobre mujeres e hijas enlazando vínculos femeninos, pero aun esta “en cocina”.

¿Qué les dirías a las mujeres que quieren ser reporteras graficas….?

LT: Que se puede y que se atrevan. Que las mujeres tenemos una intuición y mirada diferente a la del hombre pero no por eso menos valiosa con estéticas y visiones diferentes que valen la pena rescatar.

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