México moderno. Vanguardia y revolución, en el MALBA

El MALBA presenta una exhibición que desarrolla las diferentes propuestas modernistas que tuvieron lugar durante la primera mitad del siglo XX en México.
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Desde el 3 de noviembre y hasta el 19 de febrero de 2018 el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires presenta: México moderno. Vanguardia y revolución, una muestra de diferentes artistas que transitaron por propuestas modernistas durante la primera mitad del siglo XX en México.

Bajo la curaduría de Victoria Giraudo, del Malba, Sharon Jazzan y Ariadna Patiño Guadarrama del Museo Nacional de Arte, (Munal), la muestra integra más de 170 piezas emblemáticas de más de 70 artistas, incluyendo a los más grandes maestros del período: Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Leonora Carrington, entre otros.

El proyecto busca, además, revisar y reflexionar sobre algunos presupuestos que ordenaron la historia del arte para revalorizar la producción y el accionar de artistas mujeres que fueron marginalizadas del relato canónico y, de este modo, reposicionarlas como auténticas protagonistas en la escena cultural. Las manifestaciones en torno a la búsqueda identitaria y la valoración de lo propio no se ciñeron exclusivamente a las artes plásticas, pero tampoco al ámbito mexicano. Las piezas incluidas en la exposición –pinturas, esculturas, dibujos, grabados, objetos populares, revistas, fotografías y documentación– resaltan también este último aspecto, mostrando las relaciones entre los principales exponentes de la cultura mexicana y la intelectualidad de avanzada del resto del cono sur".

Las obras exhibidas son prueba de que la vanguardia local no fue una mera imitación de lo sucedido en Europa, sino una reelaboración que precisamente incorporó los elementos de la cultura local. En este proceso fue crucial el papel de la ciudad, estridente y cosmopolita, repleta de artistas e intelectuales que se nutrieron de lo autóctono, de las costumbres y festividades populares y religiosas, de la temática indigenista, de los conflictos de clases y de la activa vida social y política”, explican desde el Malba.

El recorrido propuesto está organizado a partir de 4 núcleos temáticos, que permiten un ordenamiento cronológico del vasto cuerpo de obra que presenta la exhibición. El primero, denominado Modernidad cosmopolita, permitirá conocer un conjunto de trabajos, que los curadores caracterizan como “ejemplos del simbolismo finisecular”, junto a otros relacionados con el estridentismo.

Revolución Social, en tanto, nombre del segundo núcleo, se iniciará con la obra de Francisco Goitia, uno de los precursores del modernismo, e incluye algunas obras fundamentales de los grandes maestros que retratan la problemática político-social del período.

Ejemplos relacionados con la búsqueda identitaria a través de elementos populares, relativos al indigenismo y a lo “auténtico” mexicano, que se reivindicaron para plantear una modernidad extendida, conforman Cultura popular, el tercer núcleo de la muestra, que presenta un vasto conjunto de obras en las que “se observa la manera en que las raíces aborígenes impregnaban las festividades populares y el sincretismo religioso, que mixturaba los rituales paganos con los católicos: los carnavales, el culto a la muerte, las danzas, el folclore, las máscaras y los trajes típicos de los diferentes pueblos como símbolo mexicano, lo telúrico en el alma de los antepasados y el “espíritu” de la nación en relación con la historia cultural del país”.

Finalmente, el cuarto eje, Experiencias surrealistas, da cuenta de un conjunto de obras en las que se cristaliza y fundamenta aquella expresión que en 1938 realizó el propio Breton: “México es el país más surrealista del mundo”.

Su curadora aclaró que “Si bien el muralismo es un referente primordial del periodo, y la exposición incluye algunos ejemplos de pintura monumental transportable, buscamos también indagar en los múltiples mecanismos de interrelación y sinergia que se dieron entre las diversas manifestaciones culturales de la época. Por lo tanto, se exhiben propuestas emergentes de la literatura, la música, el cine y la cultura en general, que son vitales para la comprensión de las artes plásticas del periodo en un contexto amplio”, explica Victoria Giraudo, en torno al tono general de esta imperdible exposición, que busca, además, “revisar y reflexionar sobre algunos presupuestos que ordenaron la historia del arte para revalorizar la producción y el accionar de artistas mujeres que fueron marginalizadas del relato canónico y, de este modo, reposicionarlas como auténticas protagonistas en la escena cultural”.

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