El origen del nombre de las hojas

Siempre resulta interesante enterarse el porqué las cosas se llaman como se llaman, aquí les presentamos un breve relato que describe la relación que las hojas de los libros tienen con las hojas de los árboles.
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El porqué las "hojas" de los libros se llaman así:
Para saber el origen de los nombres debemos remontarnos a la antigüedad y muchos casos de diferentes lugares. Así cuando hablamos de filosofía, muchas veces remitimos a términos relacionados con la cultura griega, cuando hablamos de gastronomía la historia nos lleva a Italia o Francia, pero en este caso para determinar el origen del nombre de las "hojas" nos deberemos remitir al pasado de los Celtas, es decir a la cultura de los Druidas.

En dos cosas eran muy distinguidos los druidas (o Celtas) en su amor a la naturaleza y en su dedicación al aprendizaje de las cosas. Es en estas dos posturas en las que deberemos apoyarnos para determinar que el origen de la palabra hojas es una fusión de ambos conceptos de vida.
 
En la antigüedad, además de los muchos libros en Latín, Griego, y lenguas como la egipcia y la sumeria, existían libros realizados por la cultura druídica. Éstos tenían una técnica de sabiduría para determinar los pasos a seguir utilizando lo que denominaban LETRAS DEL ÁRBOL OGHAM, o el Alfabeto OGHAMICO.
El alfabeto era considerado el lenguaje misterioso de las primitivas razas celtas, utilizado por los Druidas y una de las formas de lectura consistía en la asociación de la posición de las hojas de ciertos árboles con las letras. Es un alfabeto simbólico, mágico, empleado por los antiguos “mystes” para determinados encantamientos de carácter musical y para determinar los pasos a seguir en la vida.
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Los druidas crearon el alfabeto sagrado, al que se conoce como Ogham, Ogam u Ogum, para representar gráficamente los lenguajes irlandés y picto sobre los monumentos pétreos en su mayoría entre los años 400 y 600 a.C. En su más simple forma, consiste de cuatro grupos de trazos o muescas, cada conjunto incluye cinco letras estructuradas a partir de una hasta cinco marcas, creando de este modo 20 grafías. Un quinto grupo de cinco símbolos, llamado forfeda (“letras adicionales”), fue posiblemente un desarrollo posterior.

La mayoría de las inscripciones son cortas y constan sólo de nombres. De los más de 400 epígrafes conocidos, alrededor de 330 son de Irlanda. 

En estos libros cada letra estaba representada por una hoja de un árbol diferente, y el sistema de lectura era muy simple y básico. Estas hojas o ramas eran atadas junto con otras en una larga cuerda que se arrojaba sobre la tierra quedando en diferentes posiciones que formaban palabras y oraciones, estos versos druídicos sagrados, prohibidos de ser escritos por humanos, eran escritos así por la naturaleza... en la "HOJAS DE LA SABIDURÍA". Este alfabeto también se basaba en una escritura a base de “palos” o líneas, EXTRAÍDOS DE LOS ÁRBOLES A QUIENES CONSIDERABAN ÓRACULOS.
Es así que la sabiduría que poseían las diferentes "hojas" de los árboles es la que dio el nombre a las hojas de los libros que en esa época eran los poseedores de toda la sabiduría.

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