El guerrero vikingo de Birka era una mujer

El famoso guerrero vikingo de Birka era en realidad una mujer, según revelan pruebas de ADN.
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Hace más de un milenio en el actual sureste de Suecia, un supuesto guerrero vikingo rico descansó para siempre en una tumba esplendorosa llena de espadas, puntas de flecha y dos caballos sacrificados. Este lugar de reposo reflejaba el ideal de vida del hombre vikingo guerrero o eso pensaban muchos arqueólogos.

Pero, por si quedase alguna duda sobre el papel de la mujer en las sociedades vikingas, un análisis de ADN ha revelado que los restos de la tumba de un venerado guerrero vikingo en Birka (Suecia) pertenecían, en realidad, a una mujer.

El estudio, publicado recientemente en la American Journal of Physical Anthropology, ha provocado la sorpresa en el mundo de los arqueólogos y ha cambiado su comprensión sobre los vikingos, marineros medievales que comerciaron y asaltaron Europa durante siglos.

"Antes se tenía por el "ideal" de tumba de un guerrero vikingo hombre», explica el arqueólogo de la Universidad Baylor, Davide Zori, que no participó en la investigación. «[El nuevo estudio] va hasta el núcleo de la interpretación arqueológica: siempre hemos establecido nuestra propia idea de cómo eran los roles de género".

Las leyendas vikingas habían insinuado durante mucho tiempo que no todos los guerreros eran hombres. Un texto irlandés de principios del siglo X habla de Inghen Ruaidh («la Chica Roja»), una guerrera que dirigió una flota vikinga a Irlanda. Y Zori señala que numerosas sagas vikingas, como la Saga völsunga del siglo XIII, hablan de «doncellas-escudo» que luchaban junto a los guerreros.

Durante más de un siglo se creyó que una de las tumbas más importantes del siglo X en el asentamiento vikingo de Birka, en Suecia, descubierta en 1880, pertenecía a un gran guerrero, ya que estaba honrada con escudos, hachas, espadas, flechas, una armadura y dos caballos. Además, junto al esqueleto también había un tablero utilizado para elaborar la estrategia militar de las batallas. Cuando los arqueólogos excavaron esta tumba, conocida como la Bj581, dieron por sentado que el guerrero era un varón.

¿Guerreros? No siempre

Desde finales de la década de 1880, los arqueólogos veían al «guerrero de Birka» desde esta perspectiva; los libros de texto hablaban de la tumba como perteneciente a un hombre, pero no por que los mismos huesos lo determinasen. Desde que los restos fueron descubiertos junto a espadas, puntas de flecha, una lanza y dos caballos sacrificados, los arqueólogos la habían clasificado como la tumba de un guerrero, y por tanto, de un hombre.

Como informó la revista National Geographic en su historia de portada de marzo de 2017 sobre los vikingos, todo eso cambió cuando la bioarqueóloga de la Universidad de Estocolmo Anna Kjellström examinó más de cerca los huesos pélvicos y la mandíbula de la guerrera por primera vez. Sus dimensiones parecían coincidir con las típicas de una mujer.

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