El ombú despreciado

Un cuento de Juan Manuel Caro que participó en el Certamen Esteban Agüero de poesía y narrativa.
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EL OMBÚ DESPRECIADO

(a mi Amigo Hugo Staque.)

Las hordas montoneras de caudillos federales como Peñaloza, López y Varela iban desapareciendo del horizonte. El país cambiaba con el impulso de nuevas ideas y viejos intereses, el puerto de Bs.As. repartía sus regalías con otras provincias pero Bs.As. y el puerto de Rosario siempre estaban enfrentados. El camino a las Lomas de Zamora es un sendero medianamente transitado e imposible en la época de las lluvias de junio, nace en la finca de Don Jorge Domínico y se prolonga hasta los terrenos de Zamora. A unas pocas leguas de la propiedad de los Domínico se erguía esbelto e imponente el viejo ombú, en “Las Higueritas”, saladero de Don Juan Manuel de Rosas. o lo que quedaba de aquel establecimiento de faenamiento, por allí se instalaron varias familias, mestizos en su mayoría, una pareja formada por Wageni, Bienvenida, una negrita simpática y trabajadora , que esperaba su tercer hijo, pero esta vez el parto se avecinaba con ciertas complicaciones, y Wote , su marido , un mestizo, que fue cocinero de las tropas en la guerra de la triple alianza, formaban una pareja feliz más allá de sus necesidades... De regreso de la guerra, Bienvenida, se alegró de que a su negrito, no le faltara ningún hueso y tenía en su lugar todas las coyunturas. La guerra, no es triste por la muerte, sino por las mutilaciones que el soldado arrastra durante el resto de su vida. Wageni, desde su llegada a estas tierras entabló amistad con otras familias que estaban en los alrededores, con los que vivían en la finca de Doña Apolinaria Brown, con los que trabajaban en la quinta de Los Domínico o con los que estaban en el Monte del Inglés, para ella estos vecinos vivían de este lado del ombú y allá lejos se divisaban los campanarios de la iglesia de la Ascensión, y del otro lado, después de cruzar Las Higueritas, tenía otros conocidos en el saladero de los Hunt.

Wageni, antes del embarazo cargaba en sus brazos los bolsos y en su cabeza un gran lienzo, por detrás la seguía un petiso clinudo con dos cestos a los lados del lomo que transportaban toda la mercadería. Cuchillos, lazos, sandalias eran parte de aquellos productos de intercambio y venta, y Wageni regresaba de su recorrida con quesos, carne, embutidos, unos pesos fuertes y aguardiente azucarada, que animaba a Wota, y Wageni ,por aquellos días se dormía bien entrada la noche. El ombú desplegaba su sombra en el arroyo que por detrás de la finca de los Brown ya era un bañado, que luego de las lluvias habitan animales silvestres, el paisaje se desdibuja al atardecer y le traen a Wageni imágenes de su tierra natal en la lejana Senegal. Guillermo el mayor de los Domínico detuvo el carromato cerca del ombú, después de un parto difícil, nació una niña a la que llamaron ,Esperanza, que dejaron a cuidados de una nodriza en el rancho, y Frau Kristin, la enfermera y partera de la zona, llevaba a su casa a Wageni para una cuarentena y brindarle mejores cuidados, pero debajo de aquel ombú se apago lentamente la vida de Wageni. Frau Kristin comprobó lo que sospechaba desde un principio, la pobre y desafortunada mujer, murió a consecuencia de la fiebre amarilla y fue una de las tantas víctimas de la peste que asoló más tarde todo Bs.As; y una de las principales causas de aquella espantosa epidemia, tenía como portadores a los soldados que habían regresado de la guerra de la triple alianza, Wote era uno de ellos. Por la noche las antorchas iluminaron el ombú,tambores,cantos y lamentos coronaron el silencio de la región y allí enterraron al amanecer el cuerpo de la esposa de Wote. El ombú ,mejor dicho ese paraje comenzó a llamarse la zona del ombú despreciado ,ingrato homenaje a una guerra terrible entre pueblos hermanos, y sus incontrolables y duraderas consecuencias.

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