La Biblia: el libro más vendido del mundo, ya tiene un museo

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Ya está todo listo para la apertura del Museo de la Biblia en Washington.
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El principal impulsor del proyecto, un religioso conservador, asegura que no busca "evangelizar" sino un enfoque "periodístico de las sagradas escrituras" algún día un museo, dijo ocho años atrás, el presidente de Hobby Lobby, Steve Green, quien encontró una nueva forma de expresar su fe cristiana.

¿Puede uno abrir un museo sobre la Biblia, apolítico, divulgativo, libre de sectarismo y de polémica? Esa era la intención declarada por los impulsores de este nuevo gran centro abierto en Washington, y ha quedado claro que no. El proyecto, que ha supuesto una inversión de 500 millones de dólares, nace de la mano del multimillonario Steve Green, principal socio y dueño de una empresa de antigüedades de Oklahoma ducho en las noticias controvertidas de primera plana: se encargó de llevar ante el Supremo de Estados Unidos la obligación de pagar los anticonceptivos a sus trabajadoras, alegando sus creencias religiosas (ganó), y ha sido multado en el pasado con tres millones de dólares por la importación ilegal de piezas.

La cadena de locales de artesanías de su familia, valuada en 4.000 millones de dólares, ya era conocida por cerrar sus negocios los domingos, llevar a la Corte Suprema su batalla contra el control de la natalidad y donar decenas de millones de dólares a organizaciones religiosas. Ahora Green se abocaría a la colección de artefactos bíblicos con miras a abrir algún día un museo.

Una Biblia que perteneció a Elvis Presley o una enorme colección de ejemplares de la Torá, que es el libro sagrado para los judíos, también forman parte de la colección, así como una verdadera curiosidad: uno de los pocos ejemplares que existen de la Biblia inmoral, también conocida como la Biblia de los pecadores o Biblia de los adúlteros, que data de 1631.

Se trata de una Biblia publicada en Londres que comete un error crucial: se come el “no” del séptimo mandamiento, el de “no cometerás adulterio”, así que lanza una orden muy distinta del original. El Rey Carlos I montó en cólera, multó a los editores, les quitó la licencia y ordenó quemar todos los ejemplares, pero se salvaron alrededor de una decena por las que se han pagado cifras de infarto en subastas.

El nuevo Museo de la Biblia, de ocho plantas, cuenta con una sala de cine y otra de conferencias, así como un salón de baile, es de entrada gratuita, aunque con un donativo sugerido de 15 dólares para adultos. Se trata de un imponente edificio a escasas manzanas del Capitolio, vecino del gran complejo museístico Smithsonian, que lleva el asunto de la religión al corazón de Washington, el centro político de América y, además, una ciudad rabiosamente liberal. “Esta es una visión periodística de la Biblia”, insiste Green. Pero hay motivos para el recelo. Todos los miembros del consejo son, según publicó esta semana The Washington Post, conservadores evangélicos.

Fuente agendia Reuter

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