Teatro por streaming ¿es teatro o cine?

Teatro Bs. As. Por
Ya existen plataformas que ofrecen obras de teatro para disfrutar desde la pantalla en su casa. ¿la magia del teatro puede reflejarse igual que el cine? Estamos en presencia de la mutación del teatro en una mera puesta en escena para plataformas. ¿se pierde magia pudiendo ver una obra así?
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Mirta Romay, hija de Alejando Romay, el mítico zar de la TV y también un exitoso productor teatral, lanzó en 2015 una plataforma con servicio de streaming que ofrece obras de teatro. A través de una suscripción mensual de 150 pesos, los usuarios de esta plataforma pueden acceder a 70 representaciones teatrales que fueron grabadas en una función en vivo, en una sala con público.

Teatrix (así se llama la plataforma online) acaricia los 5000 usuarios, espectadores que eligen esta opción porque se encuentran lejos de Buenos Aires, donde se representan la mayoría de estas obras, o bien porque pueden disfrutar de buen teatro a un precio más económico que la entrada (incluso varias personas en simultáneo y ver una obra varias veces). Claro está que al teatro lo define su esencia en vivo y su naturaleza tribal, la reunión de un grupo de personas, donde algunos interpretan y otros contemplan una obra de carácter efímero y singular, y entonces esa magia que lleva al espectador a cruzar miradas con el actor y sus personajes deja de existir. 

Es cierto que una plataforma de estas características democratiza el teatro y permite a personas que nunca fueron por su lejanía, o por falta de recursos acercarse a la experiencia de mirar una obra de teatro, pero la pregunta es ¿es teatro en esencia lo que se transmite por televisión, pc, el dispositivo que sea, o es una representación fílmica de una obra? ¿dónde queda esa magia de la comunicación directa de los hacedores y sus espectadores? 

La plataforma Teatrix.com (como otras, ya que no es la única) no buscan competir con el arte escénico, sino que su rival -en materia de entretenimiento- es la oferta audiovisual. Romay invierte entre 70.000 y 100.000 pesos para filmar una función con varias cámaras, hasta 6, en algunos casos. Esta no es la única inversión, ya que además del factor técnico, Teatrix se ocupa de otro punto crucial: los derechos globales de cada pieza. “Estamos cercanos a un break even en el negocio y esto es posible gracias a que los productores de las obras que se encuentran en la plataforma, con quienes nos asociamos, nos apoyaron siempre”, explica la empresaria y productora.

Pero lo que se pone en tela de juicio no es la forma en que se repartirán los derechos sino la mutación de la esencia que el teatro posee en manos de esa oferta audiovisual a la que no podremos eludir y a la que estamos expuestos en esta nueva forma de comunicarse y de consumir cultura como lo es la implementación de estas nuevas tecnologías. Si bien es cierto que es un placer mirar una obra de Alfredo Alcón sea de la forma que fuere, también es cierto que poder pausar, rebobinar, o interrumpir una obra de teatro hace que pierda esa fantásica sensación de vivir con el personaje la situación planteada.

La plataforma más demandada por el público usuario hasta el momento es https://www.teatrix.com/ en la cual se presenta una oferta de más de 400 obras de teatros para disfrutar desde la comodidad del hogar.

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