Cuatro razones de un autor para escribir

Según el autor George Orwell los escritores que se dedican a ese oficio tienen cuatro razones fundamentales para hacerlo.
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George Orwell fue una figura destacada de la literatura del siglo XX, autor de obras que todavía resuenan actuales en nuestra memoria, como 1984 o Rebelión en la granja. Su vida estuvo dedicada por completo a la literatura y el periodismo, pero además destacó por su gran implicación política y social. Para él, como dejó por escrito en su libro de ensayo Por qué escribo, existían 4 grandes motivos que llevaban a una persona a dedicarse en serio a la literatura.

Puro egoísmo.

El deseo de parecer listo e inteligente, de que hablen de uno, de ser recordado después de muerto, como revancha sobre los que te menospreciaron en tu infancia o adolescencia… Sería absurdo argumentar que esto no es un motivo, y uno poderoso. Los escritores comparten esta característica con políticos, artistas, soldados, hombres de negocios… en resumen, con la mayoría de la corteza de la humanidad. La gran masa de personas no es demasiado egoísta. Al llegar a los 30 años, casi todos abandonan la percepción de ser individuos y viven sumiso para otros, o simplemente sobreviven en un trabajo penoso. Pero hay una minoría de gente talentosa y con una fuerte voluntad que está determinada a vivir su vida hasta el final, y los escritores entran dentro de esta categoría. Los escritores serios, me atrevería a decir, son incluso más vanidosos y están centrados en sí mismos todavía más que los periodistas, aunque menos interesados en el dinero.

Entusiasmo estético.

La percepción de la belleza en el mundo, o, por otro lado, en las palabras y su correcto posicionamiento. Placer en el impacto de un sonido en otro, en la firmeza de la buena prosa o el ritmo de una buena historia. Deseo de compartir una experiencia que se siente valiosa y que no debería perderse. El motivo estético es muy débil en muchos escritores, pero incluso un panfletista o un autor de libros de textos tiene palabras especiales y frases que aparecen sin una razón útil o lógica; o tal vez disfruta con la tipografía, el ancho de los márgenes, etc.

Impulso histórico.

Deseo de ver las cosas como son, descubrir hechos verdaderos y fijarlos para el uso de la posteridad.

Objetivo político.

Usando la palabra político en su sentido más amplio. Deseo de empujar al mundo en una dirección concreta, modificar las ideas del resto de la gente sobre el tipo de sociedad que deberían perseguir. Una vez más, no hay libro que esté libre de un cierto interés político. La opinión del que el arte no debería tener nada que ver con la política es, en sí misma, una actitud política.

Se puede ver en muchos autores cómo estos impulsos deben luchar entre ellos, y como fluctúan de persona a persona y de momento en momento.

Fuente: brainpickings

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