"La puerta del Infierno" de Rodin como nunca se vio

La obra inacabada de Auguste Rodin "El Infierno", como nunca lo habíamos visto, se expone en una muestra por primera vez. Vea un video del recorrido de la muestra.
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La Fundación MAPFRE y el Musée Rodin de París presentan, en Barcelona, una ambiciosa exposición sobre una obra del escultor francés Auguste Rodin, ‘La puerta del Infierno’. Además de bocetos, fotografías antiguas y yesos, hay esculturas de mármol que pesan hasta 650 kg. y que implican un gran despliegue logístico.

La puerta del Infierno es un encargo del gobierno francés al escultor, para el que supuso a la vez una palanca para crear sus mejores obras, y un auténtico calvario de insatisfacción.

El artista dedicó más de dos décadas a este encargo nunca terminado, a modelar figuras, y a componer escenas para luego, desgajarlas de la puerta al descubrir que podían tener una vida propia. La tensión entre lo que debía ser la puerta, y esas piezas que despuntaban y acababan siendo independientes (como El Beso o El Pensador, que nacieron para formar parte de la obra), convirtió la realización de este encargo en un auténtico martirio para Rodin.

La muestra, que ahora puede verse en Barcelona, trata de hacer eco de ese torturado proceso de creación de esta obra inacabada. La exposición resulta de un esfuerzo único al atreverse a desplazarla, pese a las dificultades técnicas que supone.

No solo por la conservación de las piezas, que exigen determinadas condiciones de temperatura y humedad en las salas, sino también por su transporte y colocación. Y es que se trata de obras tan delicadas como pesadas. Así, el tímpano de esta puerta, ilustrado con infinidad de pequeñas figuras de condenados camino de su martirio, pesa más de 650 kg de peso, mientras que una escultura de mármol titulada El día y la noche pesa más de 500 kg.

Las obras “estrella” de la exposición son los dos yesos a tamaño natural de El Beso y El Pensador, que sobrecogen al espectador tanto por su talla como por los delicados detalles. Éstas resultaron menos problemáticas para los montadores, debido a su menor peso, 169 y 210 kg respectivamente.

Un esfuerzo logístico que nos permite ver la evolución del trabajo de Rodin, poniendo de manifiesto su papel de bisagra entre el arte del s.XIX y el del s.XX, y la consiguiente explosión de las vanguardias artísticas.

Es su encuentro con Las flores del Mal (la exposición muestra un ejemplar anotado y dibujado por el propio Rodin) donde la obra cambia completamente su carácter: “Con Baudelaire, Rodin entiende que el Infierno es la vida contemporánea, con su angustia y desasosiego”. Con esos referentes, la Puerta se convierten en una “escultura de esculturas, una obra que transmite un significado global, pero cuyas partes pueden tener su propio sentido de manera aislada”, ilustra el director del Área de Cultura de la Fundación MAPFRE.

Tanto es así que las obras más emblemáticas y reconocibles de Rodin, El Beso y El Pensador, nacen para formar parte de La Puerta del Infierno. La exposición recoge esa evolución: “Tratamos de mostrar cómo Rodin evoluciona hacia unas formas más misteriosas, más cerradas en sí mismas, pero también más capaces de mostrar unos sentimientos más humanos y reales”, concluye Jiménez. La Fundación MAPFRE nos invita a disfrutar del bello y sobrecogedor fruto de ese martirio que vivió Rodin.

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