Abelardo Castillo, un referente

Incursionó en todos los géneros literarios y se convirtió en una de las figuras más importantes de las letras argentinas del siglo XX.
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Fundó y dirigió dos revistas literarias míticas en el país, El Escarabajo de Oro, de los años sesenta, y El Ornitorrinco, que se difundió durante los años de la dictadura militar. En la primera, que codirigió con Liliana Heker, publicaron sus textos autores hasta entonces inéditos: Alejandra Pizarnik, Humberto Constantini, Miguel Briante y Jorge Asís, entre otros. El ornitorrinco, que codirigió con Heker e Iparraguirre, fue uno de los pocos medios que en 1981 reprodujo la solicitada de las Madres de Plaza de Mayo que reclamaba por los desaparecidos. En Castillo, el primer compromiso era con la materialidad del trabajo literario, pero eso no implicaba el olvido del compromiso político. Murió una noche. Tenía 82 años y falleció a raíz de una infección postoperatoria en la Ciudad de Buenos Aires, donde había nacido en 1935.

Castillo nació en Buenos Aires el 27 de marzo de 1935, pero a los 11 años se trasladó con su familia a la ciudad bonaerense de San Pedro, que para él fue su "lugar afectivo" y donde vivió hasta los diecisiete años. En 1952 regresó a Buenos Aires.

A los 24 años ganó el primer premio del concurso de la revista "Vea y Lea", cuyos jurados fueron Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Manuel Peyrou, y en ese momento comenzaría su carrera en las letras. 

"Siempre me han subyugado los tipos extremos, hablando estrictamente de la literatura. Pienso que a través de un personaje extremo, de una situación límite, uno encuentra una gran libertad para expresar lo que no piensa. Haciendo hablar a un tipo de personaje límite incluso se puede decir hasta lo que no se piensa, aquello que está en contra de las propias ideas", dijo Castillo en una entrevista. 

Su sólido compromiso con la realidad y la política, característico de la generación del 60, de la que fue uno de los nombres centrales, lo llevó a crear junto a otros escritores las revistas literarias El grillo de papel (1959-1960) que fue prohibida en 1960 por el gobierno de Arturo Frondizi; El Escarabajo de Oro (1961-1974), considerada por la crítica especializada como la más prestigiosa publicación literaria de la década; y El Ornitorrinco (1977-1986)

Su obra fue traducida a varios idiomas y ejerció gran influencia en narradores más jóvenes, como Guillermo Martínez, Juan Forn y Gonzalo Garcés, que participaron en los célebres talleres literarios del escritor. Castillo recibió el Primer Premio Municipal por El que tiene sed y el Segundo Premio Nacional por Crónica de un iniciado. Por el conjunto de su obra, obtuvo el Premio Nacional Esteban Echeverría. El espejo que tiembla, de 2005, ganó el premio José María Arguedas en 2007. En 2014, recibió el premio Konex de Brillante por su trayectoria.

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