Frida Kahlo, más allá de sus pinturas

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De Coyoacán al mundo… Una vida hecha arte.
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1 / 5 - Frida pintando en su cama

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, más bien conocida como Frida Kahlo Nació en Coyoacán, un 6 de julio de1907 , lugar donde también falleció el 13 de julio de 1954 en su México natal.

Casada con el célebre muralista mexicano Diego Rivera, su vida estuvo cruzada por el infortunio de una enfermedad infantil y por un grave accidente en su juventud que la mantuvo postrada durante largo tiempo, llegando a someterse hasta a 32 operaciones quirúrgicas. Todas sus vivencias la llevaron a tener una vida poco convencional.

Decidida a estudiar medicina y gracias a los cambios sociales en México, Frida ingresó a la preparatoria nacional en la primera generación de 35 mujeres de esta institución, en donde se unió a un grupo conocido como “Las Cachuchas” liderado por Alejandro Gómez Arias quien no tardó en ser su primer novio y con quien dio rienda suelta a su espíritu rebelde. Fue con Alejandro con quien viajaba el 17 de septiembre de 1925 en el camión que impactó contra el tranvía sufriendo así el devastador accidente que la dejó postrada y al borde de la muerte. Con el correr de los meses se fue recuperando y comienza a pintar con las acuarelas de su padre el fotógrafo Don Guillermo Kahlo Por sus problemas físicos y la incomodidad de su posición horizontal su madre Doña Matilde Calderón le mandó fabricar un caballete especial con el que podía pintar acostada teniendo para ello un espejo sobre el cielo raso de su cama en el que se veía reflejada. Así resultó que su pintura fue una fiel fotografía de sus vivencias y emociones cosa que ella misma reconoció cuando dijo: “Pinto autorretratos porque estoy gran parte de mi tiempo sola, porque soy la persona a quien mejor conozco”. Sin lugar a dudas, sus lienzos reflejan el complejo mundo psicológico que se ve luego plasmado en sus obras.

Frida Kahlo es la pintora latinoamericana más famosa del siglo XX y es figura fundamental del arte mexicano. Conoció a Pablo Picasso y André Bretón; fue amiga del revolucionario ruso León Trotsky y del poeta Pablo Neruda. Su casa recibió a escritores, artistas, directores de cine, médicos, políticos y fotógrafos.

Contrajo matrimonio con el muralista Diego Rivera, tuvo un aborto (1932) que afectó en lo más hondo su delicada sensibilidad y le inspiró dos de sus obras más valoradas: Henry Ford Hospital y Frida y el aborto, cuya compleja simbología se conocen por las explicaciones de la propia pintora. También son muy apreciados sus autorretratos, así mismo de compleja interpretación: Autorretrato con monos, las dos Fridas.

Cuando André Bretón conoció la obra de Frida Kahlo dijo que era una surrealista espontánea y la invitó a exponer en Nueva York y París pero ella nunca se sintió cerca del surrealismo, y al final de sus días decidió que esa tendencia no se correspondía con su creación artística.

Su obra pictórica gira temáticamente en torno a su biografía y a su propio sufrimiento. Fue autora de unas 200 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir. La obra de Kahlo está influenciada por su esposo el reconocido pintor Diego Rivera, con el que compartió su gusto por el arte popular mexicano de raíces indígenas, inspirando a otros pintores mexicanos del periodo post-revolucionario.
En su búsqueda de las raíces estéticas de México, Frida Kahlo realizó espléndidos retratos de niños y obras inspiradas en la iconografía mexicana anterior a la conquista, pero son las telas que se centran en ella misma y en su azarosa vida las que la han convertido en una figura destacada de la pintura mexicana del siglo XX.

Frida expuso en vida en la Julien Levy Gallery, en Nueva York (1938); en la Galerie Renou et Colle, en París (1939); en la Galería de Arte Mexicano de Inés Amor, en la Ciudad de México (1940); en la Exhibición Internacional de Surrealismo, y en la Galería de Arte Contemporáneo de Lola Álvarez Bravo (1953). Hasta entonces, había pintado solo de forma privada y a ella misma le costó admitir que su obra pudiese tener un interés general a pesar de saber que gozó de la admiración de destacados pintores e intelectuales de su época como Pablo Picasso, Wassily Kandinsky, André Bretón o Marcel Duchamp.

Lamentablemente como le acontece a muchos artistas de diferentes ramas de la cultura, su obra alcanzó fama y verdadero reconocimiento internacional luego de su fallecimiento.

Frida después de su muerte ha seguido rondando el arte no solo de la mano de sus obras sino siendo representada por muchos desde la literatura y el teatro entre otros medios de expresión.

En mis viajes a México durante el 2013 tuve el placer de ver mucho de su vida y la de Diego Rivera visitando los centros alusivos a su arte que con orgullo muestran, quienes allí siguen difundiendo su vida y su trabajo, los muchos objetos que la acompañaron y hoy se exponen como piezas de museo. Ya impactada por su vida recibí una nueva impronta desde la visión que se tiene de ella en otros lugares de América y descubrí con gusto en Argentina a Carla Liguori, una actriz y directora de teatro que escribió sobre la vida de Frida y dirigió su propia obra interpretando el papel de tamaña mujer como personaje principal de la mano de Ariel Leyra, un renombrado musico, compositor, actor y director de teatro luciéndose en el papel de Diego Rivera.

Impresionada al ver la obra de teatro “Frida entre lo absurdo y lo fugaz” previa a una larga e intensa conversación que no por ello dejó de ser tan amena como pasional con los protagonistas de Diego y Frida, para luego encontrarme producto de la labor de un gran equipo de trabajo y de una impecable dirección teatral con una puesta en escena, musical y original cuidada al detalle, cuyos personajes se destacaban por haber sido logrados con excelencia por un elenco que sobresalía en cada una de sus interpretaciones con un minucioso trabajo sobre cada personaje interpretado.

Y me fui de allí, del Teatro de La Comedia en Buenos Aires, recién llegada de México, viendo y sabiendo que desde cualquier lugar del mundo, la vida de Frida sigue dando letra a muchos artistas de diferentes ramas de la cultura, plasmando su historia por la impronta que su vida ha dejado desde una clara enseñanza, sobrellevando todas las dificultades físicas y emocionales destacándose en esa fuerza que la sostenía viva en y por amor al arte y a la vida misma, mas allá de las adversidades.

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