Ariel Leyra: "El arte me ha salvado"

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Entrevista SEMANAL. A un músico, actor y director teatral que ha sabido construirse un lugar para quedarse en el arte de Buenos Aires.
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Llegó a la entrevista contando los minutos que traía de retraso y disculpándose por la demora que sólo él realmente había percatado. En la medida que un café nos ayudaba a entrar en el clima de la entrevista muchos temas tan intensos como emotivos tiñeron la conversación que cada minuto que transcurría más se asemejaba a una charla de amigos que invitaba a pasar por el vaivén de emociones que fluctuaron desde las más amplias carcajadas a la más tierna de las lágrimas por algún recuerdo que ameritaba ponerla a rodar… Así es él, así es Ariel Guillermo Espinola, intenso, emotivo tan simple como plagado de experiencia pero de una constante humildad que lo hace un grande.

Sos músico y actor y director, pero de chico…. ¿qué llegó primero a tu vida?

AL: Creo que todo vino de la mano de mi mamá. Ella nos mostraba a mi hermano y a mí, cartas y poesías que escribía mi abuelo Juan y nos mostraba las fotos plagadas de relatos. El escribía poesía y tocaba el piano intuitivamente porque tenía un gran oído. Y algo de todo eso creo que me marcó mucho…., hasta que a los 10 años llegó la guitarra con un profesor de enfrente de casa.

¿Cómo viviste esa experiencia de las primeras clases de música?

AL: Me fueron dando ganas sobre todo de probar que es lo que les digo a mis alumnos de piano y de canto cuando uno empieza con un instrumento. El tema es experimentar y la cuestión es sacarle el sonido al instrumento… La partitura es una idea escrita y cuando uno toca se vuelve intérprete de la misma y la recrea porque cada interpretación tiene una impronta personal…

¿Y cómo fue “probar” con la guitarra a los 10 años?

AL: ¡Bien! Ahí empecé a tener mis primeras canciones y a unir algunas letras con unas melodías y me pasaba muchas horas con la guitarra componiendo. La primera canción que compuse se llamaba Camila… (La tararea con una nostálgica ternura…) “quiero encontrarte mi hermosa Camila, quiero que estés a mi lado y seas mía” (risas) Camila era pura imaginación que quizás se viene despertando con la edad como una necesidad de cantarle a alguien que no sabes quien puede llegar a ser y así surgían esas primeras letras. Y para el secundario llegó mi primera guitarra que me la regaló mi vieja.

¡Tu mamá fue todo un gran impulso en tu formación artística?

Si fue primero todo un impulso y después fue un ¡Epa, que pasó! Primero me impulsó mucho y después reculó un poco… Pero hoy lo entiendo como una cuestión que tenía que ver con su generación y la forma de pensar de la época donde si no eras un profesional de carreras clásicas ibas a ser un fracaso en la vida. El arte no estaba visto como una carrera sino como un momento cultural de ocio o formación recibida de cultura general.

¿Qué le pasó a tu mamá con este hijo tan entusiasmado con su guitarra y sus composiciones?

AL: Y se encontró que de la mano de la guitarra que me regaló vinieron los primeros grupos y en el colegio ya no andaba nada bien. La música pasó a primer plano… creo yo que era una vía de escape y una manera de expresión. Y ahí fue toda una crisis a los 14 o 15 años más o menos con mucha angustia. Y a mi vieja se le fue un poco de las manos la situación... separada con dos hijos y yo con mi crisis y el ir a tocar con mi banda y aun era una época política especial justo en la salida de la dictadura y los primeros años de democracia. Imaginate que el primer recital que fui a ver fue a Charly García en Ferro y ella no quería saber nada porque aún había cierto miedo porque el rock estuvo mucho tiempo mal visto.

¿Alguna anécdota de chico relacionada con la música que no te la hayas olvidado más?

AL: Cuando nos mudamos de Liniers a Caballito un vecino me trajo de Brasil el disco “The Game” de Queen. Y en mi soledad me armaba con las ollas la percusión en casa de los temas y hacía unos quilombos de novela y cantaba cualquier cosa en inglés porque ese idioma es una asignatura pendiente en mi vida pero tenía cerca de los 10 años y ahí creo que fue cuando mi vieja me mandó a aprender guitarra o porque me vio algo para músico o para que no le rompieras más las ollas (Risas)

¿Qué opinaba tu papá del hijo músico?

AL: Y pobre… él también era de la generación de la idea de los hijos con formación tradicional pero igualmente a su manera me apoyó y me regaló un teclado que me acompaño mucho tiempo. Lo perdí de chico, yo tenía 22 años. Fue un golpe duro y no me pudo disfrutar tanto ya que yo recién empezaba mis pasos consolidándome como músico.

¿Cómo se llamó tu primer grupo?

AL: Se llamaba Frak. Éramos muy chicos… Adolescentes con 14 años que pretendíamos ir a los boliches a tocar, en clubes, en los “asaltos” de la época…. La noche no era tan sencilla con el estigma que aun reinaba en el aire para los años 83, 84… y ahí si explotó en mi la poesía, la música y las ganas de escribir canciones!! La trastienda de los recitales me volvía loco y me hacía notar que eso ya me “estaba llamando” Recuerdo que invitado por Tweety Gonzales fui con mi vieja a ver un recital de Fito Páez y cuando pasamos a los camarines y estaban todos los músicos que habían terminado de hacer el show y reinaba una masa de energía, de adrenalina, que contagiaba. Además yo creo que hay algún gen quizás de mi madre, de mis tíos con el humor, la música y la poesía que transmitían y de mi abuelo con su intuición para tocar que quizás uno viene con una corchea en los genes (risas)

¿Recuerdos del secundario?

AL: Millones para el anecdotario (risas) Me sostenía en la escuela el gran grupo de amigos que habíamos conformado y con el que aún mantenemos contacto. La adolescencia no es fácil pero transité el colegio con una gran alegría. Era un grupo de seres humanos con grandes valores entre los compañeros y los celadores de la escuela!! Ahora que lo pienso algo del teatro en mi vida despuntó también en esa época, se me daba por imitar a todos los profesores (risas) hasta que un celador me llama, me hace ir a un aula donde estaban los demás celadores y yo pensaba “que habré hecho, cuál me mandé” y cuando entro con todos allí sentados me dice: “Ahora imite, empiece”. Me quedé blanco, pálido y paralizado porque todos estaban esperando verme imitarlos en sus caras. (Risas) Finalmente lo hice y se han reído mucho… Como muchas veces en mi vida el arte a mí me ha salvado.

¿A que te referís con que el arte te ha salvado?

AL: Cada vez que hilvano recuerdos y vuelve a mi memoria hay algo del arte que me ayudó y me ha dado mucho mimo el arte. Y sigo recibiendo muchas cosas tan lindas de la gente.

¿Cómo fue la transición a la formación profesional?

AL: Terminé el secundario a los tumbos dos años después dando las previas que me quedaban pero nunca pensé en otra cosa que en ser músico. Tomé primero unas clases con Didi Gutman un gran tecladista argentino que ahora está en Estados Unidos. Luego tomé clases con otro grande Santiago Yacob, un pianista de jazz tremendo y luego ya estuve mucho más tiempo estudiando con el “Mono” Juan Carlos Fontana que fue para mí el gran maestro que tuve no sólo en lo musical sino también en la vida. En ese momento tocaba con Spinetta y yo iba a la casa a tomar las clases y ver en “funcionamiento” a él como músico era algo que me gustaba.

¿Cómo pasaste de la guitarra al piano?

AL: A los 16 años cuando mi mamá me regala uno. Igual la guitarra siempre estuvo y está presente en mi vida! He compuesto muchas canciones en la guitarra. Un día, a mis 22 años, vino el Mono Fontana y me dijo que Guillermo Vadalá estaba buscando un tecladista y que él le había hablado de mí. Me agarró como una suerte de pánico (risas) Yo venía tocando con mi banda y aunque tenía de cerca a estos grandes ir acercándose y viviendo todas esas cuestiones es fuerte al momento en que llegan a convocarte para algo.
Aun recuerdo cuando a Spinetta se le incendió el camión donde llevaba los equipos y se quedó sin nada y entre muchos músicos y algunos alumnos lo ayudamos en esa circunstancia prestando algunos equipos.

¿Qué me podes contar que recuerdes de esos momentos cerquita de Spinetta?

AL: De él recuerdo el momento en que lo vi en un concierto que tocó él con el Mono Fontana en un lugar que se llamaba “El Codo” y yo ya había sacado mi primer disco y fui con Tweety como un oyente más para escucharlo y al terminar el recital en la barra estaba el Flaco Spinetta y me acerqué a saludarlo y al acercarme me dice “Hola Arielito ¿cómo estás?” y me llamó la atención como me llamó “Arielito”, no toda la gente me lo dice pero sonó muy paternalista y me felicitó por el disco que había hecho y yo feliz! El Flaco fue una de las mejor cosas que nos pudo suceder en la música, yo creo que era un marciano… sus poesías, sus canciones, su legado es tremendo!!

A tus 22 años tenías muchos grandes al lado.

AL: Si el solo hecho de tenerlos cerca uno ya tenía un aprendizaje extra. Un plus muy valioso que te da el vinculo y la experiencia compartida! La música me hizo ver las vueltas de la vida… Pensar que a los 16 años fui a ver tocar a Fito Páez por intermedio de Tweety González y cuando entro a tocar con Vadalá a los 22 años en el grupo Zona Purpura, Tweety González fue el productor de ese disco. Una experiencia maravillosa… llegaban los chicos de Illya Kuryaki al estudio y nos divertíamos mucho e íbamos a tocar también a la televisión y teníamos unas giras…. La pasé muy bien.

Y como sigue el recorrido…

AL: Y a mis 23 años, un día en el estudio de grabación Tweety González le dice a Mariano López, un ingeniero de sonido de la ostia con una sensibilidad y un oído tremendo, imaginate que a los 15 años ya era el sonidista de Spinetta, le hace escuchar unos temas míos…. Y grabamos tres temas para mostrárselos a Fabiana Cantilo y entre ellos estaba “Sin tu amor” , “Hijos de la imaginación” y “Hansel y Gretel” y una noche que estábamos en una fiesta nos fuimos a un auto, era un Fitito de la época, y allí Fabiana los escuchó porque era imposible en otro lugar por el ruido y así decidió grabar “Sin tu amor”.

¿Y cómo llega Celeste Carballo a tu vida?

AL: También a través de Tweety que le habló de mi. Una mañana me llama Celeste a casa de mi vieja y yo no lo podía creer y estuve tocando con Celeste casi dos años. Fue una experiencia maravillosa. Recuerdo algo divertido…. Mi encuentro con Celeste fue como con Homero Adams (risas) porque entro a la oficina y cuando me hacen pasar estaba ella haciendo la vertical como lo hacía Homero con la cabeza apoyada en el piso haciendo yoga (risas) Imaginate que me quedé duro mirándola y esos dos o tres minutos no sabía que mirar si a ella haciendo yoga o a sus instrumentos que tenía en el estudio que eran impresionantes. Celeste es una artista muy exigente pero si te puedo asegurar que tenía una gran sensibilidad y un gran volumen de voz y una gran técnica… era magistral escucharla!!

¿Tocaste con Charly García?

AL: Gracias a Celeste que sabía de mi admiración por él que me dejó cantar “Sin tu amor” cuando presentó su disco “Chocolate inglés”… allí toqué “El día que me quieras” con Charly en el 93. Fue una situación hermosísima… y una humildad en él cuando me hablaba de lo que íbamos a tocar… y tocando se dio una conexión muy linda. (La emoción de Ariel al recordar lo vivido gracias a Celeste nos hacen cortar la entrevista un momento… una lágrima y un breve silencio en Ariel fueron la notoria expresión de un corazón agradecido)

Y ya a esta altura sale tu primer disco que termina llamándose como esta canción que venía girando.

AL: Si en 1994 saqué mi disco “Sin tu amor” y Celeste fue la única artista invitada. Para esa época ya dejo la banda de Celeste y comienzo a lanzarme a salir a tocar jugándomela…. Igual fue muy difícil la decisión de dejar la banda de Celeste.

¿Cómo fue recepcionado?

AL: En su momento no fue muy bien recibido Hubo críticas encontradas que me pegaron con ganas. Fue un momento difícil porque entre otras cosas las críticas me emparentaron con Fito Páez que estaba además en su mejor momento. Y el cambio se dio cuando el mismo año Mercedes Sosa graba un tema mío “Por un solo gesto de amor” y voy a cantar con ella a Mar del Plata y luego a Chile y ahí todos los que hablaban no hablaron más. Lo curioso es que además con los años y la aparición de internet, las redes sociales y la difusión de los temas por este medio se ha transformado en un disco muy querido y respetado por el que recibo comentarios maravillosos.

¿Cómo fue tu relación con Mercedes Sosa?

AL: Muy buena. Una mujer única, con un corazón impecable. Generosa y con un don impecable. Una estudiosa y una gran intérprete. Una luchadora de la vida. Me acuerdo que el mismo día del recital a la mañana me avisan que Mercedes nos invita a recorrer la casa de Pablo Neruda en Santiago de Chile y a las peñas donde Violeta Parra y a mí me impresionó mucho en la casa de Neruda que en un salón que había sido saqueada y ella se quedó mirando emocionada el Premio Nobel de Literatura de Neruda y su emoción nos hizo a todos vivir un silencio que se generó naturalmente con un respeto y una intensidad que flotaba en el aire.

¿Qué me podes contar de tu relación con Claudia Puyo?

AL: A Claudia la conocí en ese tiempo y hoy puedo decirte que es una de las amigas que me ha dejado el rock al día de hoy. Es una gran artista con un corazón gigante. Era la cantante de Fito Páez pero con una humildad y una sinceridad muy genuinas que nos llevaron a tener una amistad que nos une al día de hoy. Una persona de una gran comprensión y de un gran corazón.

Ariel… ¿y el amor, los hijos?

Yo creo viví eternamente enamorado… Si tengo certeza que me enamoré de mi primer novia…yo tenía 20 años y ella 15 y duró como cuatro años. Me casé a mis 30 años y luego con la mamá de Ismael mi hijo mayor y luego con la mamá de Ema…

¿Y la música te sirvió de arma de seducción?

AL: Pero estar eternamente enamorado me ayudó a componer por todo lo que no le decía a las mujeres. Al principio iba a los bailes y me volvía deslumbrado por una chica pero no le hablaba y de una semana a otra que podía volver a verla o no le escribía dos o tres canciones (risas)
Con el tiempo la música me sirvió de arma de seducción ¡¡qué buena la guitarra y el piano ni te cuento!!
Después ya me pasé de mambo entonces y me encontré haciendo temas y regalándoselos a alguna chica que me gustaba (risas)

¿Y que vino después de tu primer disco?

“Solicitada” en el 2000 y “Todo cool” en el 2006

¿Y del músico al actor como pasamos?

AL: Al principio fue una elaboración de un prejuicio mío: Si yo era musico no podía ser actor. Y me recomendaron a Agustín Alezo y me explotó la cabeza. Hasta cuando vino Vittorio Gassman y en un momento hacia una clase abierta con alumnos y Alezo junto con otro compañero fui alumno de Gassman en ese momento por 48 horas. Maravilloso. El teatro ha modificado mi vida… El teatro sigue siendo revelador para mi y en mi vida. Con Amelia Vence para un espectáculo que se llamó “Alfonsina”. Aprendí mucho haciéndolo y hasta cuando lo ensayábamos en la casa de ella! Yo hacía de la sombra del poeta!

¿Y después que vino en tu labor teatral?

AL: Trabajar con Nacha Guevara en el año 2011. Fue un antes y un después en mi carrera el hecho de trabajar con Nacha tanto como hacer esta obra en particular que se llamo “Tita una vida en tiempo de tango”. De una exigencia impresionante Nacha nos decía que la perfección no existe pero si uno tiene que ir detrás de ella. Haber hecho el personaje de Hugo del Carril para mí fue un desafío y un aprendizaje impresionante.

Hiciste también Frida Kahlo y Diego Rivera…. De la mano de una obra de Carla Liguori

¡¡Si!! Llegué por un casting y quedé seleccionado Me encontré con un genio colmado de contradicciones… Va para adelante y que creo que ni él sabía lo que podía llegar a ser. Amaba a la mujer y quería a todas las mujeres. El tenía un vínculo con las mujeres muy especial. Meterme en él para interpretarlo es muy intenso. Y de él me queda un mensaje que no hay que bajar los brazos ante la adversidad. El se definía un ser epicúreo y a pesar del sufrimiento han podido festejar otras cosas que sentían que valían la pena sin perder el humor a pesar de las lagrimas…. Frida en una parte de la obra que ella intentó ser lo más parecida a sí misma que pudo y eso para mí tiene un gran valor.

Creo que tuviste un crecimiento profesional y personal muy paralelo ¿no?

AL: Esto no termina nunca… Trabajar y aprender es fundamental para seguir creciendo. Capitalicé mi historia de vida y sigo aprendiendo…. Mi pequeño granito de arena lo he voy dejando y creo que quien quiera lo podrá encontrar en mis canciones, en mi poesía, en mis trabajos, la mejor forma de expresión mía. El que me quiera conocer creo que en mi trabajo va a encontrar mi esencia plasmada ahí. Y por supuesto tener fe… mucha fe.

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