Una contrarrevolución de mayo

Humanidades 25/05/2017 Por
Desde una mirada con documentos españoles el hecho "subversivo" que desencadenó la formación de un nuevo Estado.
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Construimos nuestra historia en base a documentos, relatos y descripciones de testigos y actores de los hechos. El que sigue es un intento de reconstrucción de otra mirada, de los que vivieron la época de la revolución de mayo y no acrodaban con la ruptura del orden colonial.

Con esta óptica los acontecimientos de mayo de 18010 toman caíz muy diferente, pasan de una gloriosa gesta a un acto subersivo. El lenguaje utilizado por los partidiarios de la corona nos acerca sin embargo a épocas más cercanas y dolorosas, donde los términos subversivo o faccioso resurgieron con la misma fuerza que en los origenes de nuestra historica independiente.

No eran tiempos fáciles para ser revolucionario. Eran pocos los que estaban dispuestos a arriesgarse por la libertad. Las colonias españolas en América eran un gran desierto, donde la escasa población se concentraba en pocas ciudades dispersas en el territorio. Las copmunicaciones eran lentas y riesgosas aumentando el aislamiento de los centros urbanos y el fuerte sentimiento de autonomía que éste creaba.

En este contexto un gobierno revolucionario nacía en Buenos Aires reclamando la adhesión de las regiones que conformaban el Virreinato del Río de la Plata. La junta de Gobierno surgida tras el desplazamiento del virrey, pretendía heredar el poder que éste poseyerapor decisión de la monarquía española. La invasión napóleónica a España y la destitución de Fernando VII habían creado un marco que esperaban muchos habitantes de Buenos Aires para liberarse del poder español.

Al ser desplazado el rey se generaba un vació de poder que intentaban ocupar, primero la Junta Central de Sevilla y luego el Concejo de Regencia, surgidos en Esáña para reemplazar al rey depuesto, pero que guardaban disidencias con él. En las colonias españolas de América muchos sectores de poder estaban determinados a seguir dependiendo de la monarquía española y rápidamente comenzaron a diferenciarse de la junta de Buenos Aires.

Desde Córdoba, Santiago de Liniers, el mismo hombre que había luchado en las invasiones inglesas, daba la alerta al interior del virreynatoy no precisamente para apoyar el proceso revolucionario. Francisco de Paula Saenz, el 17 de junio de 1810 en una carta al Virrey de l Perú decribe el papel de Liniers en la contrarevolucción y algunas opiniones que merecen ser conocidas. Señala en la misma que pone a su conocimiento: "... del nuevo acaecimiento subversivo en la capital de Buenos Ayres contra la autoridad del Exmo. Sr. Virrey."

Posteriormente comentaría acerca de su facilidad hacia la monarquía española "...sin reconocer jamás la junta subversiva creada en la capital..." expresando luego la necesidad de privar a Buenos Aires de los envíos de dinero y solicitandole armas.

El agente español residente en Buenos Aires, Pedro Hurtado de Corcuera en su carta del 23 de junio de 1810 señalaba acerca de la actitud de Liniers que "...he recibido carta de Liniers de fecha 8 con un dirigido unicamente a asaber noticias de lo que ocurre, y me dicen, que allí todos tienen el mismo espíritu..." Más adelante agrega "...el mismo Liniers al amanecer está en la plaza disciplinando a la tropa y arenagándola y que siempre que lo hace le contestan con vítores y aclamaciones: ya le manifestó el objeto de venir a restablecer el orden, y todos están contentos."

Pero si en Córdoba nacía la contrarevolución y en el Alto Perú lña causa patriota era considerada subversiva, en Montevideo la historia no sería diferente. La Junta de Goibierno de Buenos Aires envío al Dr. Juan José Pasoa la banda orientala fin de logara que sus autoridades reconocieran a la junta porteña. El diputado llevó un escrito de la misma y expuso las razones de la formación de la Junta y el desplazamiento del Virrey pero no obtuvo una respuesta y retornó a Buenos Aires.

A los pocos días, el 20 de junio de 1810, a través de un oficio enviado por las autoridades de Montevideo a los vocales de la Junta de Buenos Aires informaban que "... habiendo concurrido a los jefes militares y una gran parte de la más distinguida y sana ciudad con su ilustre Cabildo en la sala capitaular, se acordó unánimemente con presencia de cuanto contiene el oficio de esa junta y lo que expuso el Diputado Dr. Paso... todos los cuerpos militares eclesiásticos castrenses y políticos empleados en Real Hacienda prestamos el correspondiente juramento de obediencia al cuerpo soberano que representa a nuestro Augusto Rey y Señor Don Fernando VII..."

La soledad de los revolucionarios no podía ser mayor, Montebideo y el Alto Perú seguían fieles a la corona española representada por el Concejo de la Regencia, organismo cxreado en la emergencia para reemplazar al Rey Fernando VII prisionero de los franceses. El rechazo del Alto Perú significaba el fin de ingresos económicos indispensable para la subsistencia mientras en Córdoba se organizaba la contrarevolución.

En este contexto podemos enterarnos por opiniones vertidas por Juan de Zea y Villareal, español residente en Montevideo, en una carta a Nicolás de Sierra del 21 de junio en la que comentaba que la inquietud de los vecinos de Buenos Aires ante los sucesos acaecidos en España y la existencia de un grupo de habitantes que fomentaban la creación de una junta que reemplazara a otra que había formado el 24 de mayo y no conformaba a los criollos.

El relato nos describe com la primera junta original organizada el 24 de mayo presidida por Cisneros no agradó a los patriotas y estos forzaron a su renuncia y a l aformación posterior de una nueva que hoy conocemos como "la primera" junta de gobierno que en realidad fue la segunda.

Siguiendo con la carta de Juan de Zea y Villaruel dice " ...encontramos en esta junta quese sostiene con la fuerza armada de la tropa que llaman "Patricios" ha sido desarmar a los otros cuerpois vizcainos y catalanes, arrancándoles a alguos las armas de sus casas con violencia..." Como podemos observar la junta se aseguró el control del uso de la fuerza en la ciudad retirando las armas de los cuerpos milicianos españoles y concentrando su apoyo en los patricios.

Un dato interesante es el que aporta en su carta del 22 de junio de 1810 José María de Salazar al comandante General del apostadero de Marina de Montevideo, Gabriel de Ciscar acerca de la participación de marinos ingleses durante la revolución. Inglaterra era aliada de España en la lucha contra Napoleón, sion embargo los hechos eran diferentes" el comandante del Mutine arengó al pueblo el día de la instalación sobre la libertad de estas provincias y les dijo que lugo que se supiera esta noticia en Inglaterra, éstase despoblaría para venir a habitar es estas hermossa regiones"

Para cerrareste recorrido por tres testimonios de la épocanos detendremos en la extensa carta que el Virrey depuesto Balktasar Hidalgo de Cisneros remitiera al Concejo de Regencia informando su posición. Inicia el texto indicando el estado tumultuoso del virreinato al sumir su cargo, refiriéndose al levantamiento de la paz y al posterior reestablecimiento de las autoridades depuestas tras la feroz represión de las tropas que Goyeneche.

Señala sin embargo que las murmuraciones acerca de kis acointecimientos de España por la invasión francesa no cesaron. La ituación se empeoró cuando dos naves inglesas arriban a Montevideo provenientes de Gibraltar informando la caida de la Junta Central de Sevilla, el avance francés que ocupa Andalucía ante Cadiz y la formación del Concejo de Regencia. A pesar de sus esfuerzos fue imposible que las noticias no se infiltraran robusteciendo a los facciosos. Señala Ciscenos que "...los sediciosos secretos que desde el mando de mi antecesoshabían formado designios de sustraer esta América de la dominación española, que han sido ganando proselitos y que cada noticia poco favorable de la suerte de nuestras armas en España han ido robusteciendo su aprtido..."

Posteriormente describe sus intentos por evitar la ocnvocatoria a un cabildo abierto pero que se corría el riesgo que los "facciosos" lo convocaran en su nombre y por su cuenta y los miembros que concordaban con el virrey acerca de la soberanía del Consejo de Regencia temían a gran tumulto por lo que consideraban necesario reunirlo.

Ante estas circunstancias el virrey describe la reunión convocada por él con los mandos militares para recordarles su juramento de fidelidad a la coronaa española. Par su sorprsa el comandante deel cuerpo de patricios D. Cornelio Saavedra habló en nombre de los militares y les explicó con tibieza que si bien ellos no eran los promotores de esta situiación estaban de conformidad con los facciosos.
Siguiendo el relato de Cisneros del 21 de mayo se hace presente en el cabildo, donde, imposibilitado de seguir resistiendose, acepta la convocatoria de 500 vecinos para un cabildo abierto par ael 22 de mayo.

Dicho día siguiendo a Cisneros, "... las tropas manipularon el ingreso para volcar a favor de la causa patriota el debate, evitando el de los partidiarios de los defensores del dominio español y permitiendo el paso a personas que no habían sido invitadas, negabanm el paso a los vecinos honrados y los franqueban a los de la confabulación. Tenían algunos oficiales copias de esquelas de convite sin nombre y con ellas introducían a la casa del ayuntamiento a sujetos no citado por el cabildo (...)... solamente concurrieron 200 y de estos muchos pulperos, artesanos, hijos de familias y los más ignorantes...y sin las menores nociones para discutir un asunto de la mayor gravedad."

El virrey que se sentía vigilado y en virtual perdida de su libertad no concurre el día 22, en el cual se dicute si el gobierno de Esáña había cesado por la ocupación francesa. La discusión del lado español era llevada por el Obispo D. Benito Lue del criollo Juan José Castelli.

La plaza vitoreaba los votos a favor de la posición criolla e intimidaba a quienes votaban por la postura a favor de la continuidad del control español. La gente de la plaza, según la opinión de Cisneros, etsba dirigida por los "facciosos".

El día 23 de mayo se le comunica a Cisneros la decisión del Cabildo abierto: "... por pluralidad de votos había resuelto mi cesación y la reasunción del gobierno superior en el mismo ayuntamiento que en desempeño de la confianza del pueblo lo depositara en un Junta compuesta de cuatro vocales, de la cual debía ser yo el presidente..."

El día 24 de mayo es convocado por el cabildo y se le toma juramento junto con los cuatro vocales: Saavedra, Sola, Castelli y Inchaurregui. Sin embargo esa misma noche se le anoticia del descontento de la población pidiendo que entregue el poder a Saavedra. Cisneros se niega y prefiere renunciar junto con los vocales. Cisneros señala que el poder real se encuentra en manos de los comandantes de milicias y que su poder es solo aparente, mientras que sus oficiales juntaban firmas para separarlo del poder.

Siguiendo con la narración de Cisneros, señala que el 24 de mayo los oficiales presentaronsu solicitud de cabildo que se reunió el 25 de mayo con presencia de hombres armados. Debido a esto y con el cabildo tan estrecho y con amenazas a su vida renunció finalmente apartandose definitivamente del poder, que recae en el Cabildo y se organiza la nueva junta. (que conocemos como primera)

En una nota enviada al Cosejo de Regencia solicitando el permiso para abandonar Buenos Aires e ir a Montevideo para desde allí "... restituir el orden y sujetar a los facciosos" aparece un texto final que describe el dramatismo del momento: "Señor: en este momento que son las siete y media de la noche acaban de llevarse a mi marido con engaño fuerte y de allí lo han embarcado ignorando su destino lo que pongo en noticia de Vuestra Majestad y por tanto firmo." Inés Gambastide de Cisneros.

Este recorrido por fuentes españolas nos brinda otra mirada de este hecho fundacional de nuestro estado. Si hubiese fracasado la revolución de mayo hubiese quedado como "un hecho subversivo y faccioso", una asonada militar qu acometío contra la libertad y la seguridad de las personas contra el orden imperante de la corona española.

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