Somos apenas una realidad visual

Vivimos una vida que no es palpable, se proyecta en imágenes del ayer y del mañana.
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Una vida de imágenes para evitar el presente.

En nuestra niñez es muy común que los recuerdos familiares se demuestren en fotografías viejas que nuestros padres nos mostraban cuando querían hacernos conocer a su abuela extinta o alguna tía del siglo anterior. De esta forma nuestra familia pasa a formar parte de nuestra colección de imágenes en la memoria visual que no contempla lo olfativo, lo táctil, ni lo ruidoso.

Lo peor de esta situación es que no se limita sólo a nuestra infancia; a medida que crecemos y nuestro entorno se va modificando con ausencias (mueren nuestros abuelos, nuestros tíos, nuestros padres, hasta quizás demuelen la casa que perteneció a nuestra familia y desaparecen los negocios a los que solíamos ir), nuestras vivencias se empiezan a ver limitadas de concreciones y por lo tanto comienzan a vivir en imágenes físicas (fotografías) o mentales (recuerdos) que completan nuestra existencia. Así es como van quedando postergados en los recuerdos, los besos de nuestros familiares, los olores de las comidas de las abuelas, la textura de las plantas del patio que ya no está, y todo lo que tenga que ver con los sentidos que no sean el visual.

Pero lo interesante de esta reflexión es que no sólo somos imágenes del pasado sino también lo somos de nuestro propio futuro y del futuro de nuestros familiares, porque al imaginarnos a nuestros hijos ya crecidos, desarrollados, e independizados, no estamos haciendo otra cosa que pensar en proyecciones visuales a nuestra descendencia. Y lo mismo hacemos con el sueño de concretar algo, como un visitar un lugar específico o modificar nuestra casa..., imaginamos y vemos en imágenes propias que ni siquiera sabemos si existen todo lo que pretendemos para nuestro futuro.

Ahora bien, si nuestra vida está formada de visuales pasadas e imágenes futuras, se me ocurre pensar que la única realidad es el presente concreto y palpable, ya que es lo único que, no sólo podemos fotografiar en tiempo real y verlo directamente, sino que es algo muy concreto para lo cual no requerimos ni los recuerdos de imágenes pasadas ni la imaginación de imágenes futuras. Entonces, ¿será que nuestra vida se limita sólo al presente y el resto son sólo composiciones pictóricas de arte que van y vienen en nuestro tiempo? Tal vez Gustav Flaubert tenía razón cuando afirmaba que “que el único medio para soportar la vida es evitarla, viviendo en el Arte, en la búsqueda incesante de lo Verdadero...”

Es decir, vivimos en un instante pleno, que se sintetiza con el “aquí y ahora” pero el resto del tiempo es una búsqueda constante de nuestro destino y de nuestras raíces a través de imágenes propias, que recordamos e imaginamos, quizás para evitar vivir la realidad concreta que significa estar en el presente. Somos imágenes Del pasado, Del futuro pero no Del presente.

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