40 años para grabar un disco

Dominic Miller, el guitarrista de Sting, fue a Rio en 1979 con el fin de aprender a tocar como Baden Powell para editar su nuevo disco.
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ideo de su último disco

Un disco “que llevó 40 años para ser compuesto y dos días para ser grabado”. Es así que Dominic Miller, guitarrista de la banda de Sting, resume “Silent light”, su más nuevo álbum solista que salió en el exterior en abril y tendrá lanzamiento cerca de fin de mes.

— Es la experiencia de una vida entera, tiene muchas influencias de la música brasileña, que es la piedra fundamental de mi trabajo — contó el músico de 57 años, por teléfono, desde el aeropuerto de Buenos Aires, poco antes de embarcar para San Pablo, donde realizará un show con Sting, luego de su paso por el hipodrómo de San Isidro donde realizaran el show.

Quizás fue una coinicidencia que hablara por teléfono desde la misma ciudad de donde es oriundo, ya que nació en Buenos Aires y vivió hasta los 10 años, momentoen que sus padres, un americano y una irlandesa decidieran ir para Racine, en el estado americano de Wisconsin, en donde poco después estaba sumergido en el mundo de la guitarra, movido por el creciente interés por el rock, jazz y el r&b.

Dominic concluyó su escuela secundaria en Inglaterra y a los 19 años, en 1979, tomó la decisión inusitada: iría para Brasil a aprender técnicas de guitarra para poder tocar como uno de sus grandes ídolos: Baden Powell (no por acaso, uno de los temas de “Silent light” es titulado “Baden”). El padre le dio algún dinero y la bendición de que fuese a luchar por su sueño.

— Llegué a Río con 500 dólares en el bolso, conociendo apenas algunos socios comerciales de mi padre y fui a intentar descubrir donde vivía el guitarrista Sebastián Tapajós. Pero me dijeron que el estaba en San Pablo. En ese momento, para mí, todos los músicos vivían en Río! —recuerda. — Conseguí algo de dinero y fui para allá, con la esperanza de que Sebastián me enseñara guitarra. En fin lo encontré y ni yo sabía hablar portugués, ni él sabía hablar inglés. Pero él me acogió y pasé una semana viviendo la vida con él.

Dominic volvería a Río en 1984 porque había trabado una amistad con el cantante inglés Ritchie que vivía en Brasil y con quien aún hoy mantiene una sociedad y amistad para reforzar sus técnicas. En la misma época preparado para ser padre por primera vez resolvió tocar guitarra para ganar algo más de dinero. La perseverancia lo llevó a volverse un músico muy solicitado en Lóndres a final de la década de los ochenta época en que era llamado por mucho músicos entre ellos Phill Collins con quien grabara el sonido de guitarra de "Another day in the paradise", por citar un ejemplo.

El el curriculum de Dominic Miller están participaciones en discos y shows de Paula Simon, Bryan Adams, Sheryl Crow, Plácido Domingo, Peter Gabriel, John Mc Laughlin, Rod Stewar y Phill Collins, por nombrar sólo a los más reconocidos. En 1989 conoció a Sting con quien inició el disco "The soul cages" y con quien permanecería a lo largo de más de 2 mil shows, varios discos y algunas canciones coescriotas con el ex líder de The Police.

"Hoy por hoy Sting y yo no podemos dejar de trabajar juntos, pero nunca abandoné mi sueño de grabar un disco con técnica de samba". dijo el músico.

La realización vino de la mano de una invitación de la empresa grabadora alemana ECM, del produtor Manfred Eicher, conocida por su catálogo de jazz y de música contemporánea, y por sus métodos peculiares de producción (los discos generalmente son grabados en dos días, en vivo y mezclados en un día). “Silent light” estrena a Dominic en la empresa ECM, con un álbum de guitarra y percusión.

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