Estilo Mario Botta

La ciudad de Bs. As. tiene mucha influencia del arquitecto suizo Mario Botta.
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Mario Botta es un arquitecto nacido en 1943 en el cantón suizo de Tesino y formado en Milán y Venecia , Italia entre los años 1964 y 1969. En esos años estudia con tres grandes de la arquitectura mundial como Le Corbusier (1965), Louis Kahn ( 1969) y Carlo Scarpa , quien fue uno de sus maestros y su profesor de tesis.

Su primera vivienda fue diseñada a los 16 años y no se sabe si fue construida. Al recibirse en 1970 vuelve a Suiza y trabaja en la ciudad de Lugano en su propio estudio. Ha producido diversos edificios de gran calidad a nivel internacional. Su trabajo tiene un importante reconocimiento mundial y ha sido varias veces profesor invitado en Europa, Asia, Norte y Sudamérica y actualmente es docente desde 1996 en la Academia de Arquitectura de Mendrisio de la Universidad de Suiza Italiana. Mario Botta tiene un rol importante en la reivindicación de la arquitectura moderna, frente a sus contemporáneos posmodernistas.

El posmodernismo es una tendencia que surge a partir de 1989, como ruptura del modernismo, su término designa un vasto número de movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, considerándolo sus seguidores como una superación del modernismo. Toma igualmente elemento utilizados en él como parte de sus características generales porque los edificios adoptan a menudo tipologias heredadas del pasado siendo neo-ecléctico y principalmente basado en las culturas norteamericana y europea, proponiendo un cambio de la lectura de las mismas con respecto al momento en que fueron creadas. Valora y promueve el pluralismo y la diversidad mediante la contraposición de los opuestos, como ser el negro contra el blanco, también mediante la actitud irónica, produciendo obras que se burlan de sí mismas. Busca los intereses de los marginados y oprimidos por las ideologías modernistas y las estructuras políticas y sociales que los apoyan. También genera un quiebre abriendo un nuevo camino de las formas industriales y populares, con un lenguaje de collage, de funcionalidad, simplicidad y pureza de líneas. Promueve el nuevo concepto de vivienda por medio de la renovación de las formas en la evolución social. Con respecto al lenguaje estilístico emplea las superficies lisas dando un efecto visual de ligereza, mientras que se recupera y se enfatiza el ornamento, las columnas a la vista, molduras, huyéndose de las formas puras y limpias que someten a la arquitectura racionalista, se enfatizan las perforaciones simbólicas, los ojos de buey y la importancia de la composición de la fachada con su profusión de materiales y detalles arquitectónicos, habiendo un equilibrio entre vano y macizo y la riqueza visual de formas.

Este es un movimiento que surge de la desilusión con el fracaso del modernismo para producir un mundo perfecto, racional, funcional, planeado y equilibrado respondiendo a una planificación económica y política. Se produce un cambio en el orden económico capitalista, pasando de una economía de producción a una de consumo. Por otro lado se revaloriza a la naturaleza y la defensa del medio ambiente mezclándose con la compulsión al consumo. Desde el punto de vista urbano se intenta recuperar la calle, por medio de los edificios de pequeña escala siendo por lo general los edificios de mayor impronta en donde se destaca la monumentalidad de sus formas combinadas con la más alta tecnología constructiva.

Mario Botta en Argentina

El edificio de Mario Botta en Argentina se encuentra en la ciudad de Buenos Aires en la zona céntrica sobre una calle peatonal. Este es un edificio de oficinas con un banco en la planta baja de estilo moderno con elementos posmodernistas. En la parcela se ubicaba anteriormente un edificio de 1893 construido por José de Carabassa (fundador del Banco de Carabassa en 1860 ), de uso residencial y locales comerciales, que había pasado por varios propietarios hasta que compro el lote para alojar la sede central de la Banca Nazionale del Laboro en Argentina demoliéndose el anterior para dar paso a la obra del arquitecto suizo.

El edificio fue diseñado en 1988 por los arquitectos Mario Botta y Haig Uluhogian, construido e inaugurado en 1989. Para proyectarlo respetaron la altura del edificio contiguo del lado norte, el Edificio Miguel Bencich, colocando los pisos superiores con un frente escalonado, retirando la fachada para realzar la cúpula del vecino. Al mismo tiempo, aprovechando que el Banco era propietario de la antigua Casa Mappin & Webb y que el nuevo edificio estaría conectado a por su interior, los arquitectos aprovecharon esta situación para generar una fachada en la medianera sur de su proyecto, colocando ventanas sobre ella.

La fachada del edificio responde a una estricta simetría con líneas horizontales, que es un elemento estilístico típico en sus obras de destino tanto comercial como de vivienda, con líneas puras, llenos y vacios y en el coronamiento tiene un árbol que rompe con toda idea de equilibrio, simetría, racionalidad y evoca la importancia de la naturaleza para Botta basándose en su axioma para crear que es: “sólo caben dos posibilidades: construir para la ciudad o contra ella”. La desestructuración por la ubicación estratégica en la parte superior con un aro con una reja contenedora de las hojas del árbol que le da ligereza al revestimiento compuesto en tres tipos de granito distinto, intercalados: gris mara, fiamatado y negro nevado, lustrado cuyo tratamiento evoca el de algunos edificios del renacimiento. La fachada tiene una simetría en lo formal pero es aparente con respecto al uso de sus vanos, este recurso era típico en el eclecticismo al forzar la simetría de la fachada con un uso diferente en sus espacios, aquí se halla una gran contradicción con el modernismo. La puerta de acceso no se encuentra señalizada a escala urbana y pasa desapercibida a nivel peatonal. El edificio se comunica con el entorno como un objeto a escala urbanística que no tiene un lenguaje que permita conocer lo que sucede en su interior ni un uso específico. En esta idea el desarrolla el concepto que el edificio no pertenece a una parcela en una manzana, sino que pertenece a la ciudad. El cilindro central con el coronamiento más liviano, es otro elemento repetitivo en sus obras, más que los edificios que se encuentran en el entorno consolidado solo poseen elementos de base circular en las cúpulas, en un edificio que la misma esta reemplaza por un árbol. En la planta baja, los arquitectos concibieron un espacio de uso público muy particular, al cual bautizaron “las ruinas”, por su aspecto de columnas que parecen estar colocadas al azar y por piezas geométricas sin simetría del solado que fueron realizadas en mármoles de Carrara griegos e italianos. Con respecto a las plantas de los diferentes niveles responde a plantas libres para oficinas con núcleos sanitarios y de accesos que no revisten un diseño con carga simbólica y responde a esquemas funcionales simples.

El edificio de Botta tiene una gran cantidad de elementos utilizados por el arquitecto en sus obras, mismo este edificio tiene una gran semejanza con la Galería de Arte Contemporáneo Watari-um en Tokio, la mediateca de Villeurbanne en Paris y también el Banco de Basel siendo todas obras contemporáneas entre sí. La obra tiene una fuerte impronta en la ciudad oponiéndose y adaptándose a su entorno, con elementos formales característicos de sus obras, las cuales tienen diferentes destinos, sin hacerse incapié en sus plantas sino que en su imagen. Toma elementos del modernismo para resolver los diferentes niveles por lo funcional y racional, pero el lenguaje es posmodernista.

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