Oslo está cerca, pero lejos

Lugares 19/04/2017 Por
Luego de una intensa semana recorriendo Oslo, la capital de Noruega, le mostramos las impresiones sobre esta ciudad escandinava, que nos dejó gratamente sorprendidos.
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El paisaje urbano nórdico es extenso. La población opta por un modelo de urbanismo disperso: centros de ciudad ajardinados y repletos de ofertas culturales y alrededor, en círculos concéntricos, se asienta la población en casas unifamiliares acondicionadas para el rigor climático y las bajas temperaturas. Oslo es el ejemplo más claro de ello. Alrededor de la arteria principal, la Karl Johans Gate, se produce la actividad de los diferentes sectores: el político con el ayuntamiento o Radhus como centro más evidente, la zona del puerto con su amplia zona gastronómica, de ocio y esparcimiento, el religioso con la catedral o Domkirke, construida en el siglo XVII, el universitario, el cultural con sus museos, salas de exposiciones, teatros y Opera y el monárquico, con el Palacio Real como edificio más representativo. La monarquía es una de las instituciones más idolatradas por el orgulloso pueblo noruego.

Oslo es una ciudad donde se prioriza el estudio y el aprendizaje. Centros culturales y educativos se puedan observar por doquier.
Y la gente, como dice la guía de viajes, pareciera que vive en el siglo XXIII, no solo por el nivel de vida, sino por el concepto de respeto y cuidado a su propia sociedad, al semejante y a la naturaleza.

Si hay algo que me llamó la atención es la limpieza en sus calles veredas, parques y paseos, simplemente brillan, y sobre todo la limpieza del agua de mar; en el puerto donde están amarrados los veleros y barcos, donde entran y salen los ferries, no se ve una sola mancha de aceite o combustible, ni una hoja, ni un papel; nada. En los canales aledaños se ven las medusas y hasta el pedregoso fondo. Absolutamente nada se tira al mar. La protección del medio ambiente, es prioridad de toda la sociedad. Todas las casas tienen baño químico, porque como ya dije, no se puede verter nada al mar. El mismo sentimiento ecológico se aplica con el cada vez mayor uso de los autos eléctricos, en varios puntos de la ciudad hay playas de estacionamiento de coches enchufados cargándose.

Respecto de la ropa; cada uno se viste como se le da la gana, de manera casual y la constante; nadie mira a los demás que tienen puesto, la gente anda por la calle vestida con ropas prácticas, funcionales y cómodas acorde a la temperatura. Zapatillas, botas, vaqueros, camisas sueltas, remeras largas, camperas superpuestas, bufandas. Es muy común ver temprano por la mañana mucha gente yendo a su puesto de trabajo, con un café en la mano, o comiendo una fruta o un sándwich, o ver contingentes de adolescente rumbo al colegio, comiendo panes con dulce por la calle, bollos artesanales, fruta o yogurt (algo realmente impensable aquí en Madrid). Y señores trajeados con maletín o mochila, sobre la espalda, en bicicleta. La ciudad es un enjambre de líneas de metro, buses y tranvías, (y ferries con distintas conexiones) que te llevan y te traen a cualquier punto de la ciudad, pero aun así, mucha gente opta por la bicicleta, en todas las esquinas están los estacionamientos.
Una cuestión aparte es el alcohol. Es carísimo y su venta esta regulada por el estado, lo venden en tiendas especializadas y esta prohibido tomarlo en la calle; andar borracho por la calle puede ser motivo de detención. Conducir con más de una cerveza encima puede ser motivo de una multa elevadísima y con unas copas de más, supone 21 días de cárcel y la retirada del carné por dos años. En Noruega esta considerado un crimen gravísimo que alguien borracho atropelle a una persona por accidente.

Todo el mundo te sonríe; en los comercios, tiendas, en la calle cuando le preguntas algo. Vale una anécdota, en un centro de informaciones, fuimos a consultar donde se tomaba el bus para ir al aeropuerto, la señorita que nos atendió con una sonrisa de oreja a oreja nos dio toda la información; desde el aeropuerto de salida, número de vuelo, lugar de donde salían los buses, plataformas, horarios, precios, etc.

Y hablando de horarios, se almuerza a las 12, 12,30 hrs, algo livianito, por lo general una ensalada o una sopa en 20/30 minutos aprox. y vuelta a la oficina; y se cena a las 17, 17,30 horas, después al gym, al cine, al teatro, a un concierto, a tomar un café o a leer y mirar TV. Horario ideal.
En un mercadito cuando fuimos a comprar para cenar, (nada de comer afuera, desayuno, almuerzo y cena en el departamento) y compramos una crema de leche, el cajero nos dijo que nos cobraba la mitad del precio de la crema porque ¡vencía a los 48 horas!

Los precios a tener en cuenta (Son en coronas, están pasados a euros al cambio de 10 kr = € 1,20 )
Boleto de bus, tranvía €4.8- (solo ida)
El boleto de metro cuesta € 3,24
Plato de pastas desde los €15.-
Plato de pescado, desde los € 18.-
Plato de carne de vaca de € 28 a € 35.-
Botella de agua mineral de 33cl € 4,90
Vaso de cerveza € desde los € 6,50
Una pizza individual desde los € 18.-
400 grs de carne de vaca € 22.-
Una barra de pan con cereales € 3,80
2 cafés expresos y 2 muffins de vainilla € 12.-
Un menú Mc Donald’s € 9.-
Entrada al Museo Vikingo € 7,20

En el viaje al trampolín de esquí de Holmenkollen (Dos estaciones en metro, luego bus) me puse a charlar con una jovencísima madre que llevaba su niña en un cochecito y me contó algunos secretos de la política social. Rescato algunos conceptos; una madre noruega puede tomarse 46 semanas (11 meses y medio) de baja por maternidad con el 100% del sueldo o 56 semanas (14 meses) con el 80% y el permiso comienza 21 días antes de la fecha del parto. El padre puede tomarse 10 semanas (2 meses y medio) con el 100% del salario para cuidar a su hijo.
Hay muchas madres que le ceden al marido unos meses de la baja por maternidad, o sea seis meses ella, luego 2 meses él y luego ella otra vez. “Una de las diferencias es que en Noruega podes pasar mucho más tiempo con los niños y no sentís la presión de tener que ir atrabajar y no saber quien lo va a cuidar siendo tan pequeño.” Explica moviendo sus manos. Y continúa: “Por semana se trabajan 37,5 horas, así que a las 16,30 o 17 horas todos están en la calle rumbo a sus casas para disfrutar de la vida al aire libre en primavera-verano (20º) y/o de actividades culturales en otoño-invierno cuando hay menos horas de luz y hace mucho frío (- 4º/ -8º) o sencillamente te quedas en tu casa al lado del hogar leyendo un buen libro. Las vacaciones son cinco semanas al año y tenés 20 días de baja, por año, sin justificar por enfermedad de los niños”.

Ante la consulta de “cómo hacen” respondió que no pasar largas horas desayunando o almorzando es fundamental para regular la jornada laboral; poder salir a horario y disfrutar más de la familia y de tu casa.

Ya casi llegando y antes de bajarse, dijo a modo de cierre, desde el año 2009 está garantizada por ley una plaza en los jardines de infantes para niños de uno a cinco años. “Pero ojo”, nos dice “el estado se queda con el 47% de tu sueldo”, es el mismo estado que paga € 120 euros mensuales por hijo hasta los 18 años. Adoro este país, no lo cambiaria por nada del mundo. Saludó, agarró el cochecito con su niña y se bajó.

En fin, hoy escribiendo, sigo pensando en lo que hablamos y en todo lo que vi; que por razones de extensión voy a intentar resumir; pero las casas sin rejas, (no existen las rejas, solo para ornamentación o adorno), no hay policías por las calles y no suenan las bocinas, cada uno espera su paso. El placer que significa sentarse en un café o en un barcito lleno de gente, a tomar un capuchino con un muffin, pero que nadie grite ni levanta el tono de voz; el saber que para visitar la Galería Nacional para ver a Edvard Munch y su “El Grito” (entre otros de cientos de cuadros) no haya que pagar nada o que cuando estés en medio de la calle con un mapa, te pare alguien para preguntarte si necesitas ayuda, eso hace que Oslo, sea una ciudad distinta, quizá el modelo a seguir o suena utópico pensarlo o desearlo, tal vez en mucho años, y, también me hace pensar que estando tan cerca, estamos muy, pero muy lejos.

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