Una carta de desamor

El genio de Nietzsche no se andaba con vueltas a la hora de responder a un rechazo amoroso.
Ver galería lou salome
1 / 3 - lou salome

Lou von Salomé se llamaba el amor verdadero por el que el corazón de Friedrich Nietzsche latía con fuerza. Mujer atractiva e inteligente, que enamoró de verdad al solitario y atormentado filósofo de Röcken y que ejerció una intensa fascinación en él, atraído por su sensualidad contenida, su vigoroso intelecto y su fuerte personalidad.

Cuando apenas tenía veinte años logró conquistar el corazón del acaso más grande filósofo del siglo XIX y sería la única mujer de la que lograría enamorarse en su vida.

Pero no sólo Nietzsche, el filósofo Paul Ree, amigo en común de ambos y por el que conocería a la bella mujer sentían admiración por ella.

En la lista de pretendientes hay muchas personas reconocidas tales como, el poeta Rainer Maria Rilke y el fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, el sociólogo Ferdinand Tonnier, el psicólogo experimental Herman Ebbnghaus y otros muchos que se sintieron atraídos por los encantos de esta mujer que no hacía caso de ninguno de ellos.

Cuando Nietzsche conoció a aquella jovencita que daba muestras de una singular madurez e inteligencia, y que, por lo demás era excepcionalmente atractiva, se sintió inmediatamente seducido por ella. Pero Lou solo amaba el pensamiento de Nietzsche, en absoluto al hombre. Lo rechazó una y otra vez. Finalmente en 1882, el filósofo perdió toda esperanza y redactó lo que sería la carta de desamor más grande la historia.

Lou:

Que yo sufra mucho carece de importancia comparado con el problema de que no seas capaz, mi querida Lou, de reencontrarte a ti misma.
Nunca he conocido a una persona más pobre que tú.
Ignorante pero con mucho ingenio.
Capaz de aprovechar al máximo lo que conoce.
Sin gusto pero ingenua respecto de esta carencia.
Sincera y justa en minucias, por tozuda en general, en una escala mayor, en la actitud total hacia la vida:
Insincera.
Sin la menor sensibilidad para dar o recibir.
Carente de espíritu e incapaz de amar.

En afectos, siempre enferma y al borde de la locura.
Sin agradecimiento, sin vergüenza hacia sus benefactores…

En particular:

Nada fiable.
De mal comportamiento.
Grosera en cuestiones de honor…
Un cerebro con incipientes indicios de alma.
El carácter de un gato: el depredador disfrazado de animal doméstico.
Nobleza como reminiscencia del trato con personas más nobles.
Fuerte voluntad pero no un gran objeto.
Sin diligencia ni pureza.
Sensualidad cruelmente desplazada.
Egoísmo infantil como resultado de atrofia y retraso sexual.
Sin amor por las personas pero enamorada de Dios.
Con necesidad de expansión.
Astuta, llena de autodominio ante la sexualidad masculina.

Tuyo.

Friedrich N.

Te puede interesar

google-site-verification: google5fe333d7a5080da2.html